La muerte del presidente Santiago

La muerte del presidente Santiago supone el arranque de uno de los arcos más interesantes de Babylon5: el golpe de estado en la Alianza Terrestre a manos de un gobierno vendido a una potencia extranjera (las Sombras) que, con medidas populistas, consigue que la gente no se dé cuenta, no proteste y que los ciudadanos estén más preocupados controlándose unos a otros que pensando en qué narices hace el gobierno en nombre del pueblo soberano.

En su día me pareció una trama terrorífica por lo verosímil (por lo menos hasta que se dedican a tirar misiles alegremente). Lo que no esperaba era vivirlo en mis carnes. Vale, no ha muerto ningún presidente (al menos oficialmente, porque Zapatero lleva bastantes días sin decir esta boca es mía y puede generar alguna duda), pero hay indicios más que preocupantes:

1) La instauración de un comisariado político (la famosa SS) que decida a qué información podemos acceder y a cuál no, por lo pronto en Internet, sin intervención judicial.

2) La aprobación del tema anterior con nocturnidad y alevosía.

3) Un plan cuidadosamente orquestado para proclamar el Estado de Alarma y que la gente lo aplauda, ignorando el recorte unilateral de derechos laborales vía decreto con el que provocaron el problema. Si tenemos en cuenta que, en empresas públicas, las huelgas salvajes son la única forma de que los de arriba se sienten a negociar y del precedente que sienta este Estado de Alarma, personal de pista, pilotos, conductores de metro y autobús, personal de limpieza, personal sanitario, transportistas… se pueden ir preparando.

4) Azuzar la natural y malsana envidia española contra el vecino, que cobra más, está en una empresa que respeta la ley o tiene un coche más nuevo que el nuestro. Ya hemos visto el efecto en los funcionarios y en los controladores. No serán los últimos. Si unimos el punto anterior, el próximo colectivo al que marquen como privilegiado ya puede ir comprando vaselina en cantidades industriales, porque no van a poder ni protestar, ya que estarán movilizados.

5) Silenciar cualquier voz de protesta acusándola de terribles crímenes, después de aleccionar a la ciudadanía de lo terribles que son esos crímenes. En este caso, fascismo, machismo y cosas así.

En fin, señores, que esto se acaba. Este supuesto gobierno socialista ha sacado el bate de béisbol y le están subiendo las faldas a la Constitución. De verdad de la buena que no esperaba que ocurriera tan pronto.

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