Pendragón III – Dael, sir Dael

La Navidad de 486-487 fue muy movida, ya que el rey Uther con toda su corte vino a Sarum. Por supuesto, también vinieron señores vasallos, condes, duques y barones, que se unieron al habitual jaleo festivo navideño de Sarum. Como resultado, los sargentos fueron enviados a los barracones de la tropa y los caballeros mantenidos a las estancias de los sargentos. Luego hubo que mover a los sargentos a unos barracones provisionales y a los caballeros mantenidos a los barracones de la tropa. Cuando llegó el príncipe Madoc con su séquito, hombres y caballos, Sarum, ciudad y castillo, estaban a reventar y a los sargentos se les mandó con los soldados, luego les requisaron los barracones para usarlos de establos y los mandaron más allá.

La gran fiesta, que duró horas, con un banquete de múltiples platos y bardos, malabaristas y tragafuegos para alegrar la velada, ha sido tan relatada por los bardos que la voy a resumir: empezó con los regalos habituales de Navidad entre los señores y sus vasallos. El príncipe Madoc trajo el botín de la última campaña contra los sajones y el rey Uther lo repartió con generosidad y también dio un gran feudo a su hijo. A todos sobresaltó y maravilló la llegada de Merlin, que entregó Excalibur al rey, dándole un gran empujón en sus aspiraciones de ser Alto Rey. También contó a lord Roderick como sus hombres lo habían ayudado a conseguir la espada.

Cuando la fiesta llegaba a su fin, con los postres, el vino dulce y los bardos cantando epopeyas de héroes, lord Roderick pidió a sir Gracian y a Dael que contaran sus aventuras con Merlin. Dael, cuyo talento con la palabra le viene de familia, relató lo ocurrido con gran viveza, despertando pasiones entre los oyentes. Tanto, que el rey Uther, viendo que tan gran guerrero no era caballero, quiso nombrarle caballero, lo que lord Roderick se tomó como un insulto, un intento de robarle la cantera a un equipo pequeño. Finalmente, con la intermediación del príncipe Madoc, las aguas volvieron a su cauce y lord Roderick retuvo su derecho a nombrar caballero a Dael, lo que ocurrió al día siguiente. El rey Uther, por su parte, regaló una cota de mallas de gran calidad y una hermosa espada al nuevo caballero, y un rápido caballo de batalla a sir Gracian.

El rey Uther partió en primavera hacia el ducado de Lindsey, al norte de Logres, un vasallo poco fiel. Con él fue el conde Roderick y otros muchos nobles. Sin embargo, sir Gracian, sir Dael, sir Jaradan y otros jóvenes caballeros de Salisbury prefirieron, con el permiso de su señor, unirse a la campaña marítima que estaba organizando el príncipe Madoc. Durante todo el verano atacaron las costas de los reinos sajones, a modo de los propios sajones, para destruir las flotas de los distintos reyes.

El resultado de la campaña para los caballeros de Salisbury no fue para echar cohetes. Sir Gracian, por ser el de mayor Gloria, iba al mando del destacamento, pero se las apañó para que los barrieran en el primer desembarco. Con el grupo más mermado, su comportamiento en el resto de asaltos fue bastante discreto. El odio de sir Gracian hacia los sajones se convertía en miedo cuando se veía rodeado por ellos y sólo la lealtad a su señor y a sus compañeros evitó que corriera a refugiarse en la bodega durante un combate naval.

Al final volvieron a casa cubiertos de heridas, cortes y contusiones y henchidos de Gloria. Excepto los cuatro caballeros que murieron, bien en combate, bien por las heridas sufridas, por el desastroso mando de sir Grncian (a quien algunos ya empezaban a llamar sir des-Gracian) en el primer combate.

Y bien que le hacía falta a sir Dael la Gloria. Ni le habían nombrado caballero cuando había puesto sus ojos y ambición en una de las grandes perlas de Salisbury, la joven lady Adwen.

Y con esto nos ponemos a la par de la campaña. Hasta la próxima.

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