Pendragón I – Mearcred Creek

Por extraños giros del destino, se ha vuelto a formar el tándem Pírixis-Yaltaka, esta vez para jugar la Gran Campaña de Pendragón, a la que tenía verdaderas ganas. Me hubiera gustado tener más jugadores, pero dejar de ser dos (personas) y por fin ser dos (jugadores) es todo un logro en nuestro caso. Como los findes están vetados y entre semana se curra, hemos optado por partidas cortas cuando sea posible, lo que dará lugar a una campaña irregular y que veremos hasta cuándo llega.

Siguiendo el ejemplo de la Frikoteca y mi propia campaña de nephilim, iré contando aquí las desventuras de los personajes, para aburrimiento de ustedes. El otro día hicimos ya los personajes y jugamos una pequeña introducción que, para variar, a punto estuvo de terminar en epílogo. Para crear los personajes usé el Caballeros aventureros en combinación con El joven Arturo, dejando elegir libremente cultura y religión. Las reglas que sigo son las de la 3ª edición (Joc), que es la que tengo. En la Gran Campaña se mencionan religiones extras (variantes del cristianismo, principalmente), pero he pasado olímpicamente de ellas.

Los personajes con los que empieza la campaña son sir Gracian ap Llywelyn y Dael. Sir Gracian es el segundo hijo sir Llywelyn, caballero vasallo del condado de Salisbury. Es de raíces celtas y buen cristiano y todos pensaban que terminaría sirviendo a la Iglesia. Sin embargo, la muerte de su hermana pequeña, Eira, violada y asesinada durante una incursión sajona, le ha llevado a la vida de las armas. Sir Gracian ha sido nombrado caballero durante el invierno, para cubrir bajas, pero ya se las trae a todas de calle, con su largo cabello rubio y sedoso y su agradable voz de tenor. Es todo un contrasentido, pues tan pronto representa el caballero ideal que intenta vender la Iglesia como tira por tierra esa imagen con su exacerbado odio a los sajones o su gusto por los placeres mundanos.

Dael, por su parte, es hijo de un caballero mercenario. Se ha criado en Sarum, aunque a su padre no lo ha visto en años. Realmente, no se preocupaba de su familia, y de sus hermanos mayores ya ni sabía si vivían o no. Sin un padre caballero mantenido al menos y sin un padrino se le hacía muy difícil ser nombrado caballero, así que había dejado de servir como escudero para buscarse la vida como sargento. Con Britania como estaba, trabajo no le faltaba. De momento, seguía en casa, formando parte de la guarnición de Sarum.

En el verano de 485 el conde Roderick convocó a todos sus vasallos y tropas para unirse al ejército de Uther Pendragón en una campaña contra los sajones de Aelle, rey de Sussex. Para Dael era ya su segunda campaña y sir Gracian estaba entusiasmado, pues iba a ser su primera. Su escudero, el herrero y el maestro de caballos estaban ya hasta el gorro del ímpetu del joven caballero. Sin embargo, la noche antes de que la mesnada de Salisbury se pusiera en marcha, sir Llywelin le dijo a sir Gracian que formaría parte de su grupo.

Sir Llywelyn de las carretas, como era conocido, pasaba ya de los sesenta años. Era delgado como una vara, arrugado como una pasa, curtido por el viento y el sol y con un pelo plateado que le caía sobre los hombros. Tras la muerte de su hija había dejado su señorío a su primogénito, sir Gwyn y se había retirado a un monasterio. Sin embargo, el conde Roderick le había hecho llamar y le había otorgado unas generosas rentas. La razón había que buscarla en su sobrenombre, el Caballero de las carretas: Llywelyn era un hacha organizando y protegiendo la comitiva de suministros. Así que, para gran cabreo de sir Gracian, su primera campaña la iba a pasar en retaguardia mientras su hermano masacraba sajones en el frente.

El viaje fue tranquilo. La comitiva de suministros de Salisbury incluía los boyeros que conducían las carretas, sir Llywelyn, sir Gracian, seis sargentos a caballo, incluyendo a Dael, y una docena de infantes. Pronto se mezclaron con el resto de caravanas de suministros de los otros señores, así como con los buhoneros, mercaderes y putas que acompañan a cualquier ejército. Un día, los exploradores localizaron al ejército de Aelle cerca de Mearcred Creek. Acamparon y al amanecer toda la hueste de Uther partió al campo de batalla.

¿Toda? No, atrás quedaron el grupo de Llywelyn y varios soldados de otros señores protegiendo los suministros. A ellos llegaba el sonido de la batalla, pero los soldados, veteranos de otras campañas en retaguardia, lo ignoraban y mataban el tiempo jugando a los dados y pensando por dónde huir si los sajones vencían. Sólo sir Gracian, anhelante, estaba subido en lo alto de uno de los carromatos intentando ver algo. Precisamente fue él quien vio a una banda de sajones que salía de un bosque cercano: ¡una emboscada! De repente, el trabajo de retaguardia se convirtió en trabajo de vanguardia.

Llywelyn dio órdenes sin dudar. Reunió a su caballero y sus sargentos para organizar una carga, mandó mensajeros a la batalla, mandó llamar a los soldados de los otros señores que vagabundeaban por el campamento y ordenó a los civiles que se largaran cagando leches. Los sajones eran muchos, un ataque por sorpresa por la espalda con la esperanza de desbandar al ejército britano y sobre los hombros de sir Llywelyn de las carretas y sus hombres estaba el aguantar hasta que llegasen los refuerzos.

Sir Llywelyn logró lanzar dos cargas que hicieron gran daño entre los sajones antes de verse rodeado por estos. Por fortuna, los soldados de infantería llegaron en su apoyo y todo degeneró en un combate a cara de perro donde los britanos, menores en número, tenían las de perder. Sir Gracian hizo buen trabajo con la lanza, pero cuando se vio rodeado de sajones le pudo el pánico: estaba convencido de que terminaría como su hermana (16 en Odio a los sajones, y falla la tirada). A duras penas supo protegerse de los golpes sajones hasta que un hachazo destrozó escudo y brazo y lo mandó al suelo.

Y allí habría muerto de no ser por la intervención de Dael, que ahuyentó a los sajones, dando tiempo al asustado escudero de sir Gracian para que recogiera a su caballero y lo arrastrase a los carros. A tres sajones derrotó con la espada Dael ese día y su hazaña salvando a sir Gracian llegó a oídos del propio conde Roderick.

Las tropas de Uther llegaron pronto, salvando a sir Llywelyn y los suyos y poniendo en fuga a los sajones. Sin embargo, este ataque traicionero les obligó a retirarse del campo de batalla. Por su parte, Aelle, fracasado su ataque sorpresa, también tuvo que retirarse, siendo Mearcred Creek una batalla sin consecuencias, más allá de los muertos y heridos.

En cuanto a sir Gracian, fue mandado de vuelta a casa con los heridos, escoltado por Dael. Los dos se hicieron amigos (teniendo en cuenta la diferencia de clases) tras esta batalla, y durante el invierno era habitual verlos entrenar juntos en Sarum. El brazo de sir Gracian no recuperó toda su movilidad, pero como era el del escudo, tampoco era tan importante.

Los personajes en 585.

Sir Gracian, caballero mantenido, celta cristiano, 21 años.

Características: TAM 16; DES 15; FUE 14; CON 17; APA 15

Rasgos y pasiones destacados: Clemente, 17; Enérgico 15; Frugal 19; Indulgente 16; Arbitrario, 15; Modesto, 17; Valiente, 17. Es caballeroso. Lealtad al señor (conde Roderick), 18; Hospitalidad, 16; Odio a los sajones, 16.

Habilidades: Equitación y Espada, 15. Percepción, 11; Reconocer, 10.

Dael, sargento, celta pagano, 21 años.

Características: TAM 18; DES 14; FUE 15; CON 16; ASP 16 (eso son 6d6 de daño)

Rasgos y pasiones destacados: Cruel, 15; Enérgico, 16; Generoso, 16; Honesto, 16; Orgulloso, 16; Valiente, 16.

Habilidades: Espada, 15; Oratoria, 13.

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