Arturo – Personajes: la Doncella de Hielo

Valkiria, eolim.

Kelekwen, la Doncella de Hielo, era un nephilim independiente y solitario que vivía en la costa atlántica de Cornualles. Se la podía ver con frecuenta en la escollera, y para los lugareños era símbolo de mal tiempo e inviernos duros. Vivía con la única compañía de varios efectos-dragón independientes, entre los que destacaban las dos Damas que la protegían y varios extravagantes dragones. Mantenía muy buenas relaciones con el Rey Pescador, quien le encomendó las estasis de los Guardianes del Grial y, posteriormente, el Grial mismo, y otros poderosos nephilim de las islas y era respetada o temida por casi todos (quien había sido víctima o testigo de uno de sus fulgurantes ataques de ira, prefería morir antes que pasar otra vez por aquello). Sus ideas se basaban básicamente en la libertad personal y el respeto a la libertad de los demás le habían valido para ser considerada la portavoz oficiosa de los nephilim más neutrales. En la época de nuestra historia estaba encarnada en una mujer bajita y de complexión fuerte, así que se dio el caso de nephilim egipcios recién llegados a Britania que la subestimaron… hasta que le veían los ojos.

Vivía en un pequeño plano sutil, al que había ido moldeando con los años. Tenía una única entrada, en la base de un acantilado y en invierno, cuando los temporales hacían impracticable la estrecha playa, solía quedar aislada. Por dentro parecía una gran cueva o un pequeño valle circular de paredes casi verticales, con una pradera de mullido césped, un arroyuelo cantarín y un pequeño pomar. La pared del valle estaba horadada por puertas y ventanas que daban a una laberíntica mansión de grandes salas de estilos dispares (acá una mansión romana de suelo de mármol, allá una choza con un pequeño hogar y suelo de tierra apisonada) y largos pasillos. Tenía una importante biblioteca, tanto esotérica como exotérica, con muchos ejemplares raros si no únicos. Adarán llevaba los últimos veinte años copiando estos libros con paciencia, por lo que pasaba largas temporadas en la morada (más o menos el mismo tiempo que la Doncella de Hielo pasaba ahora en el mundo; tanta gente en su casa la ponía de los nervios).

La Doncella de Hielo era un apoyo importante para los personajes jugadores, un nephilim poderoso que no quería nada de ellos, esto es, no les quería manipular, no los menospreciaba ni les quería matar. Su hogar se convirtió en un refugio seguro, además de un contrapunto humorístico –las truchas parlanchinas, los dragones a lunares jugando al mus, el mayordomo, las cucarachas con maquinaria de asedio– que permitía a los jugadores relajarse un poco y echar unas risas tras una aventura estresante y peligrosa. Además, siempre estaba ahí cuando se la necesitaba (Merlin tenía la costumbre de desaparecer en el momento más inoportuno y era muy críptico con sus consejos) y era más generosa con los conjuros e invocaciones (si se le pedían, claro).

También enseñó a uno de los personajes jugadores a invocar al dragón Elliot (sí, verde, rechoncho y muy… suyo). Era una invocación especial, dada al jugador que más posibilidades tenía de salvar al resto en caso de problemas y era, básicamente, invocar al máster. Elliot podía aparecer o no, tardar más o menos y hacer prácticamente cualquier cosa. Servía un poco para protegerme las espaldas y que una secuencia absurda de tiradas de dados no me arruinase la campaña. El uso más habitual durante la campaña fue de mensajero, para contactar con la Doncella de Hielo, y como compañero de mus.

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Un comentario para “Arturo – Personajes: la Doncella de Hielo

  1. Ciertamente sus enfados eran como una tempestad desatada, literalmente (menos mal que fui espectadora desde el castillo). Mejor no provocar su ira.

    Y que decir de Elliot, pasamos unos momentos muy divertidos.

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