La jubilación de Josey Wales

Este fin de semana fui a ver Gran Torino, la última película del maestro Eastwood. La película no quedará como una de las grandes del director: está muy lejos de Un mundo perfecto o Sin perdón. Le falta un hervor (trabajar mejor algunos planos y diálogos) y en algunos momentos pierde ritmo. No todos los actores están a la altura. El chaval, directamente, no da la talla. Encima, el doblaje de todo chaval joven (excepto la chica) es malo de narices. ¿Dónde han quedado los excelentes doblajes de los 90?

Pero tiene a Eastwood y tiene un puñado de personajes memorables: el viejo gruñón que interpreta el propio Eastwood, el barbero, la chica suicida, el cura novato, la abuela… la película es pura emoción apoyada en estos personajes. Y punto, no necesita más.

Llevad provisión de pañuelos.

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