Arturo – Guardianes

Tras la muerte de Jesús se abrió la veda por el Grial. No sólo Conservadores y Renovadores de El Loco, también discípulos de Jesús, tanto nephilim como humanos, sociedades secretas de nuevo cuño y de rancio abolengo, poderes más mundanos… todos querían la joya y los secretos que ocultaba. Por ello, la rama burocrática del Arcano decidió por unanimidad en una reunión secreta convocada por el de Arimatea (tan secreta que no lo comunicó a nadie más) poner el Grial a salvo lejos de Judea.

Así, los Guardianes del Grial y el de Arimatea dejaron Tierra Santa con el Grial y, según algunos, acompañados de varias discípulas de Jesús. Su partida supuso un gran escándalo en Jerusalén y se les acusó abiertamente de haber robado la sagrada copa. Las distintas facciones hicieron un alto en su particular enfrentamiento para perseguir a los prófugos.

Las vicisitudes de estos, su complicada travesía por el Mediterráneo y los peligros y aventuras que corrieron en los años siguientes no nos interesan aquí. Bástenos decir que el de Arimatea encontró refugio finalmente en Britania, tierra que conocía y en la que tenía amigos (no olvidemos que su fortuna provenía, principalmente, de las minas de estaño y de su comercio, y no creo que tenga que recordar dónde estaban las principales minas de estaño de la Antigüedad). En aquel entonces Yaltaka y Pírixis habían sido reabsorbidos por sus estasis tras la muerte de sus respectivos simulacros, así que el de Arimatea llegó a Albión no sólo con el Grial, sino también con las estasis de sus compañeros.

Evitando destacar para no ser localizado por sus perseguidores, se convirtió casi en un ermitaño, manteniendo contacto sólo con un puñado de nephilim. Entre estos encontramos al Rey Pescador, con el que mantuvo largas conversaciones sobre Jesús, sus enseñanzas y el Grial. Intentó en varias ocasiones contactar con el Arcano para devolver el Grial, pero se encontró con la revuelta del 66 y la Guerra de Kitos y los problemas internos del propio Arcano, que llevarían a su escisión antes de la Rebelión de Bar Kojba, de donde saldría el Arcano moderno, aún dividido entre Conservadores, Renovadores y la Rama Burocrática, pero abierto al mundo. Sin embargo, todo esto ocurrió tras la muerte de José, el último simulacro del de Arimatea, que quedó estasiado (o sea, se reintegró en su estasis). Poco antes entregó el Grial y las estasis de los Guardianes al Rey Pescador, encomendándole su guarda.

El Rey Pescador llevó el Grial a su morada, pero no así las estasis de los Guardianes. Su castillo estaba en el Otro Lado y allí las estasis se habrían recargado rápidamente, liberando a sus ocupantes. El Rey Pescador consideró que los Guardianes estaban tocados por el Destino y que era mejor dejarlos “a su ritmo” para que despertaran en el momento apropiado, así que encomendó la guarda de las estasis a la Doncella de Hielo.

En cuanto al Grial, se lo quedó y estudió, siendo posiblemente el nephilim que más tiempo lo haya tenido. Descifró parte de sus inscripciones. Estos conocimientos, así como las enseñanzas de Jesús que le fueron transmitidas por el de Arimatea los compartió con los suyos, especialmente druidas y damas del lago, siendo así que Jesús, sus enseñanzas, el Grial y los Guardianes fueron muy conocidos y respetados por los nephilim britanos, pese a que consideraran al cristianismo como un peligro para su forma de vida.

Volviendo con Merlin, cuando regresó a Britania con Aurelio y Uther, venían con la corte y el ejército varios nephilim egipcios, es decir, pertenecientes a arcanos mayores. Entre ellos, como hemos dicho, se encontraba Asgareth, del Mago. Entre los nephilim britanos hubo gran rechazo hacia estos extranjeros, que era correspondido con un desdén por parte de estos, que se creían más civilizados, sabios y… bueno, que tenían el síndrome de “yo, hombre blanco”. Asgareth, que había recorrido Europa en los años anteriores, le expuso claramente a Merlin la situación: los nephilim egipcios que habitaban en el ahora muerto Imperio Romano de Occidente buscaban nuevos aires. Muchos se refugiaban en el Imperio Bizantino, o iban más al este. Otros habían puesto sus miras en el lejano occidente, lugares que antes habían ignorado. Así, conforme hasta la Galia, con la llegada de los francos, se ponía imposible, Britania, Eire y los rincones más alejados de la Cornisa Cantábrica y la Lusitania se volvían apetecibles.

Temiendo que una llegada masiva (o sea, una veintena al año) de nephilim egipcios pudiera provocar tal escalada de tensión que arruinara sus planes, Merlin decidió que necesitaba a alguien a su lado que pudiera servir tanto de puente entre ambas culturas como de portavoz oficioso de los recién llegados. Como druida, conocía la historia de los Guardianes del Grial y pensaba que eran justo lo que estaba buscando. Así pues, se puso en contacto con el Rey Pescador para intentar averiguar el paradero de sus estasis. El Rey Pescador, aunque estuvo de acuerdo con él en que serían una gran ayuda para limar las diferencias entre los nephilim, se resistió al principio, considerando que si ahora eran despertados, era muy posible que no lo estuvieran cuando debieran. Finalmente, cedió y le reveló a Merlin quien tenía las estasis.

La Doncella de Hielo fue mucho más dura que el Rey Pescador y sólo entregó las estasis a Merlin cuando éste le contó toda la verdad que había tras sus movimientos: el Pacto del Dragón. De esta forma, la Doncella de Hielo se convirtió en la única persona (humana o nephilim) que estuvo al tanto de los planes del druida.

Ya con las estasis de Pírixis y Yaltaka en su poder, Merlin usó Stonehenge para recargar más rápidamente las estasis (calculando el lugar idóneo donde dejarlas).

Sin embargo, antes de que los Guardianes despertaran, el Alto Rey Aurelio Ambrosio fue asesinado.

2 comentarios para “Arturo – Guardianes

  1. Y ahora es cuando empieza la diversión (al menos para mí). Intriga, suspense, romance, batallas, aventuras … y muchos conejos salidos de sitios inimaginables.

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