Conviviendo con Windows Vista

Hace diez meses que me compré el ordenador nuevo. Hace algo más que tengo un Vista en el ordenador, pues en el viejo tuve la RC. El uso común de Vista tuvo que esperar: no fue hasta octubre que se convirtió en mi SO principal en casa. Me ha costado hacerme al nuevo Windows, aunque ahora estoy muy contento con él. No soy más que un usuario avanzado y todavía sudo cuando tengo que hacer tareas de administración, los procesos aún me son desconocidos y si el sistema tose (por fortuna, aún no lo ha hecho) no sé muy bien qué hacer. En Internet está todo más o menos igual: entra en el foro alguien con algún problema medio chungo, buscas con Google o en la Knowledge Base de Microsoft y apenas encuentras nada. Son esos los días en los que echo de menos el familiar y bien conocido XP. A fin de cuentas, lo llevo usando desde el 2002 y ha vivido mi reconversión profesional. Esa familiaridad con el SO y también con el ordenador que hace que, si con el sistema recién arrancado Firefox tardaba cinco segundos más de lo normal en abrirse, tuviera ya abierto el Administrador de tareas buscando el proceso que *no* debía estar ahí, esa familiaridad, digo, lleva tiempo y apenas ha empezado. De momento, vamos por el buen camino.

Tengo intención, una vez esté operativa la nueva versión de Foroswindows, de crear un breve manual de supervivencia para Vista, que luego oye uno cosas como “Vista es una mierda, eMule no funciona, no hace más que saltar la ventanita esa [UAC]” y no puedo evitar el pensar que, ahora mismo, use uno Vista o una distro cualquiera de Linux, no queda más remedio que aprender un poquito sobre usuarios y permisos… Ese mismo manual de supervivencia lo iré posteando por aquí, en un pequeño intento de combatir cierta desinformación en forma de trucos que circulan por ahí (del tipo 10 trucos para acelerar Windows Vista o la versión completa de 99).

Pero primero, un ejercicio de egocentrismo absoluto.

Comprar un ordenador o las extrañas ofertas de una gran superficie.

Mi ordenador viejo era un PIV Willamette (primera generación del PIV) en socket 478 (los de 423 patillas fueron un defaftre) montado en una placa Chaintech micro-ATX con 256MB de RAM (SDRAM PC133 a 133MHz), tarjeta de vídeo NVidia GeForce 100/200 MX de 32MB, un disco duro de 40GB (IDE ATA100 de Seagate con una curiosa funda de goma), lector de DVD, la disquetera estándar y, curioso, una tarjeta de sonido PCI C-media 5.1, algo realmente extraño en aquel entonces (otoño-invierno 2002). El SO era Windows XP Home y la torre, pese a su pequeño tamaño, estaba muy bien distribuida, con el disco duro montado en una caja extraíble que caía encima de los bancos de memoria y el conector de alimentación de la placa. El ordenador era de una oferta de esa cadena francesa de hipermercados con nombre de loa vudú (mi padre, tras diversas pruebas con las tiendas de informática de la zona, se ha decantado por los ordenadores comprados en grandes superficies; ojalá todas las tiendas fueran como la del tendero).

En aquel entonces era una máquina respetable, aún siendo de gama baja, con sus 256MB de RAM. O, por lo menos, lo hubiera sido de no llevar Windows XP. Oigo quejas ahora de lo tragón en recursos que es Vista (que lo es), pero lo gracioso es que, demostrando un total desconocimiento o una falta radical de vergüenza, hablan de los 128MB que necesitaba XP. Y una mierda. XP era un tragón sin escrúpulos cuando apareció. Mirad las OS-tan de XP, con esas tetas tanto más grandes cuanta más RAM tiene el ordenador, y comparadlas con la imagen fiable y confiable de Windows 2000. En fin, para abreviar, que el PC sufrió ciertas mejoras en los cuatro años que me acompañó, siendo lo primero un banco extra de 512MB, dejando en 768MB su RAM total (la placa sólo llevaba dos ranuras) que movían a XP con soltura. Luego llegó un disco duro de 80GB sustituyendo al de 40GB (más o menos al mes de poner ADSL en casa; el de 40GB pasó al ordenador de mis hermanos, haciéndole compañía al suyo propio, también de 40GB), una grabadora DVD (la primera LG que grababa discos de doble capa), varias fuentes de alimentación (teníamos un vetusto transformador eléctrico al lado de casa, que hasta que lo arreglaron se llevó cuatro fuentes y una placa base entre mi ordenador y el de mis hermanos), una GeForce 5200 de segunda mano y un disco duro de 200GB que me dio ciertos dolores de cabeza (la BIOS sólo detectaba 136GB, aunque XP y las distintas distros Linux no tenían problema con él). Hasta la RC de Vista se movía con cierta soltura.

Entonces se me quedó chico. La culpa fue del códec H.264 (y x.264) y de dos series anime que andaba sacando AnimeUnderground (Mushishi y Suzumiya Haruri no Yuutsu, pero luego fueron otras). Sencillamente mi ordenador no podía reproducir esos vídeos sin dar saltos en ciertas escenas. Da igual que estuviera en XP que en Debian y ni siquiera el ligero y minimalista The Core Pocket Media Player podía con ellos.

Así que empecé a ahorrar para el nuevo. Tenía dos cosas claras: una, que la tarjeta gráfica sería una Nvidia 8600… cuando saliera; y dos, que pillaría de paso una licencia OEM de Vista (aunque prefería un Ultimate, el precio me hacía decantarme por una Home Premium). Bueno, y por razones de espacio, la torre y la placa tendrían que ser pequeñas, así que tocaba una micro-ATX. Pensaba comprármelo en una tienda que, para variar, inspiraba confianza, o a piezas y montarlo yo.

Al final, cosas de la vida me lo compré en una gran superficie. Se trataba de una oferta de monitor de 22” panorámico y torre de gama baja, de Packard Bell. En un principio lo descarté porque las características del monitor no eran muy allá, pero el ordenador que realmente trajeron al centro comercial era distinto al del folleto. El monitor era de gama más alta, con mejores características y mejores conexiones: un conector DVI y dos VGA. Por el contrario, la tarjeta de vídeo había pasado de una Nvidia 7500 a una 7300 y sólo tenía una salida VGA. En resumen, el monitor era muy atractivo; la torre, no. Estuve mirando por la zona y, aunque torres encontraba mejores (o sea, de gama media) a muy buen precio, un monitor de esas características resultaba prohibitivo. Así que tras repasar cuidadosamente el uso que le iba a dar al ordenador (ver anime, jugar a juegos antiguos, ver anime, navegar por internet, ver anime, programar y curiosear con Linux y, sobre todo, ver anime) me decanté por el equipo, incluyendo en él la 8600 que compraría un par de meses después, cuando llegaron al mercado.

Lo más complicado quizás fue averiguar qué llevaba realmente el equipo. La publicidad, tanto de grandes superficies como de pequeñas tiendas, suele ser muy parca a ese respecto. Por fortuna, la página web de Packard Bell es bastante completa a ese respecto. El ordenador monta un Pentium D925 (núcleo Presler) y 2GB de RAM DDRII-533MHz Hyundai en una placa MSI parca en conexiones. Vamos, un gama baja que se salva por la RAM. El monitor era un Maestro 220Wdv que se ve de vicio.

El equipo tenía un defecto primordial y es que es una combinación estúpida, lo que demuestra la inteligencia del responsable que hizo la oferta. La tarjeta de vídeo 7300 que traía, sencillamente, no podía con la resolución de 1680×1050 del monitor. Windows Media Player es incapaz de reproducir un DVD a pantalla completa, aunque el Media Center, sí. La puntuación que daba Vista a la parte de vídeo era la misma que daba en mi equipo viejo con una 5200. Incluso en XP (los drivers de vídeo están mucho más pulidos) la parte gráfica se venía abajo. Menos mal que dos meses después llegó la 8600GT y el cambio fue radical. La verdad es que lo siento por aquellos que compraron el equipo y vieran que aquello no iba ni a rastras. Con un monitor más adecuado o con una tarjeta de vídeo más decente, el equipo, y Vista, vuelan.

Por cierto, que de los 40GB del disco duro del viejo Willy he pasado a un 250GB Sata-II que traía el ordenador, más el 200GB ATA que tenía en el anterior (ambos Seagate), uno externo de 250GB para aplicaciones y música y otro de 500GB para anime (360GB ocupados). Y el primer PC que tuvimos en casa, un 286, tenía 40MB. ¡Cómo cambia el mundo!

A todo esto, yo iba a hablar de Windows Vista y al final me he ido por las ramas de una manera más tonta… Perdón por el ladrillo. Para los próximos días de verdad que hablo de Vista, empezando por:

  • Ver películas (ciertos problemas de compatibilidad con ffdshow).

  • Instalar Windows XP y que arranquen los dos.

  • UAC y por qué debemos tenerlo activo, por más que digan por ahí que lo quitemos.

Hasta entonces, nos vemos en el Forlon.

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