Llevo una mañana entretenida. Me he bajado el Virtual PC 2007 de Microsoft para dar mis primeros pasos en esta cosa extraña de la virtualización, que luego pasa lo que pasa: no te mantienes al día y cuando te das cuenta eres una antigualla obsoleta. Por lo pronto he instalado la aplicación y he seguido el tutorial de El Guille para crearme una máquina virtual. Ahora mismo estoy instalando en ella un XP Pro SP2. Es extraño tener en el escritorio una ventana donde aparece el instalador de Windows, la verdad. Me resulta antinatural.
He instalado el Virtual PC en un Vista Home Premium. Según la página de Microsoft, el sistema operativo no está soportado, pero de momento no da problemas. Tengo curiosidad por ver cómo se comporta en red local la nueva máquina virtual. Por lo pronto, ya estoy notando uno de los efectos secundarios: tengo el sistema algo frito, ya que le he asignado a la máquina virtual 1GB de RAM, lo que me ha dejado con otro para Vista y, ahora mismo, entre el Dreamweaver, el Firefox y el Visual Basic 2008 me están dejando el sistema colapsado.
He tenido un pequeño problema adicional: he descubierto que mi disco de XP SP2 estaba jodido, así que he tenido que coger el original y hacerme un nuevo disco con SP2 integrado siguiendo el tutorial de José Manuel Tella Llop. Por cierto, que las imágenes de disco de nero (.nrg) Virtual PC las entiende sin problemas.
Una vez instalado XP, Virtual PC pregunta si queremos instalar las Virtual Machine Additions, opción que aparece en el menú Acción. Al pinchar sobre ellas, Virtual PC «mete» un cd virtual en la unidad de cd virtual de nuestra máquina virtual para instalar el tema… Oh, mierda, ¿por qué Coco no nos habló de esto en Barrio Sésamo? Me está levantando un dolor de cabeza nada virtual.
En resumen, que tengo XP SP2, a falta de meterle las actualizaciones, funcionando en una máquina virtual. Las características de la máquina virtual las he encontrado aquí, y no son para echar cohetes. La verdad es que la gráfica es poooobre. Pero es más que suficiente para instalarme un Vista Ultimate en inglés y meterle la RC del SP1, o hacer lo propio con XP y la beta del SP3.
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Naaa, ¿a quién quiero engañar? He preparado la máquina virtual para jugar al Planescape Torment (traducción del clan Dlan) y al Baldur’s Gate. Que me apetece jugar un rato y lo único que tengo instalado es el Crysis. Y, la verdad, cuando te cansas de ver unos gráficos monos y de exprimir al máximo el ordenador nuevo, apetece jugar a un Buen Juego(tm). Y me muero por escuchar de nuevo la sensual voz de Fall-From-Grace.
Nos vemos en el Forlon (virtual).
PD: he llamado a la máquina virtual Idoru, claro.
Candy Boy es una hermosa historia de amor de 10 (diez) minutos de duración. 10 minutos impecables, un dibujo exquisito, un diseño de personajes magnífico… Podría estar bastante más de 10 minutos alabando Candy Boy, la verdad. Resumiendo: una pequeña perla muy recomendable.
De cara a mi campaña pensé seriamente en este problema, es decir, cómo hacer que los jugadores se crean realmente que sus personajes deben resolver el problema. Llegué a la conclusión (bastante obvia, de todos modos) de que una historia épica exige, para cuadrar bien, que los implicados, o bien una parte de ellos, tengan PODER. Y no me refiero a muchas habilidades, armas gordas y conjuros poderosos, sino a poder de verdad: contactos, renombre y posición (el tener recursos materiales también ayuda, pero no es realmente necesario). Haciendo un símil adeidero (AD&D) podemos encontrarnos con una campaña donde un aguerrido grupo de aventureros de nivel alto tienen que salvar el reino. Este grupo se ha criado en dungeons, ruinas, templos olvidados, semiplanos demoníacos y tiene una potencia de fuego brutal. Por otra parte, su conocimiento del mundo, aparte de esas ruinas y dungeons, se reduce a una serie de tabernas, prostíbulos y mercachifles variados. Me apuesto el sueldo de un mes a que los jugadores de este grupo estarán más pendientes de salir con vida de la aventura o de las recompensas que de salvar realmente el reino. Ahora bien, si tenemos un grupo de nivel medio-bajo donde encontramos al campeón del reino, a su escudero, al mago del rey, al brazo ejecutor del gremio de comerciantes, abogados y ladrones y así con el resto, sus jugadores estarán mucho más motivados para salvar al reino, haya o no recompensas de por medio.

