Tranquilidad en el frente

Va para cumplirse dos semanas largas de la vuelta de vacaciones y al cuerpo le cuesta adaptarse. Empiezo a acumular retraso en las entradas de Nephilim (todavía tengo que terminar la organización y situación del Emperador, necesario antes de narrar cómo los Guardianes llegaron a Génova y la que liaron allí en su segundo enfrentamiento con Sigbert). Tampoco hemos retomado las partidas de Pendragón aunque, a cambio, he encontrado inesperadamente jugadores aquí cerca. Me toca desplazarme hasta Miajadas, pero hoy hemos jugado nuestra primera partida. Llevaba años sin jugar con gente nueva.

El resultado ha sido regular. Ánima es un juego que, aunque me encanta, me resulta difícil soltarme con él. Me decanté por dirigir la aventura de la pantalla, y el resultado ha sido bastante flojo por mi parte. La primera parte de la aventura, la del zepelín, me resulta forzada y con demasiados combates, y me ha costado moverme por ella. El resto, con personajes interesantes y un ambiente más elaborado, me gusta más y la última vez quedó bastante bien.

Con todo, me resulta gracioso que, después de estos años, me cueste tanto dirigir a Ánima y, sin embargo, la primera partida de Heroquest me saliera tan fluida. Definitivamente, me muevo mejor con juegos de reglamento simple. A veces pienso que debería mandar Ánima a paseo (como máster) y volverme a mi Tierra Alternativa, ya fuera con Runequest o con Heroquest, o preparar una campaña en el universo de Babylon 5 con el Babylon Project.

Por otra parte, tengo por terminar una corrección para el fansub que me trae por la calle de la amargura. Llevo ya varias semanas con eso y, aunque esta semana le he dedicado varios días casi por completo, aún me falta para terminar. Quiero rematarla tal que ya, que tengo una traducción esperando, y es de una serie a la que le tengo muchas ganas.

También tengo que programar, pero, sobre todo, que buscar trabajo, que ya ha empezado septiembre. No sé, cuando estaba trabajando sacaba tiempo para todo, pero estos días se me escurren entre los dedos y al final me encuentro con que apenas he hecho nada. En fin, poquito a poco iremos arrancando motores. No queda otra.

Lo que ice en mis bacaciones

Como hacía mucho calor, Alphonse nos llevó a mamá y a mí al norte, que se está más fresquito (aunque allí el sol les ofende). El viaje fue muy largo y Alphonse se puso malito y tuvieron que llevarlo al hospital, donde se pasó toda la semana. Pero por fortuna, allí estaba su primo, Cristóbal IV, alias El Tanque, que nos llevó de excursión todos esos días: vimos los grandes robles de más allá de la Dehesa, subimos hasta los Hornos, en la Calvilla, camino de las Torres; cansados del dorado del pino albal, fuimos al Bosque Negro (no vimos arañas), al otro lado del Cerro, con sus altos pinos negrales, los sonidos amortiguados, el suelo arado por los jabalíes…

Subimos a ver las tumbas de Navas, y a las de Revenga, para variar. A Sanza, claro. Intentamos subir a las fuentes del Duero, pero la pista estaba cortada. Nos resarcimos otro día que subimos casi hasta los picos de Urbión. Cuando Alphonse estuvo recuperado, decidimos probar un poco de civilización y nos pasamos por Covarrubias, previa visita obligada a San Pedro de Arlanza, con su pinsapo cuajadito de piñas. También nos acercamos a ver Los siete infantes de Lara que representan cada año en Castrillo de la Reina (con tantos años como llevan haciéndolo bien podían buscarse un director escénico que les recuerde que teatro no significa recitar un texto de memoria).

En fin, unos días tranquilos, lejos de ordenadores e internet y rodeados de pinos y robles, hayas y servales, rancajos y helechos, fuentes, hormigueros de dos pies de alto, cordero, cecina, cordero, cordero, carreteras reviradas, majorettes (sí, no preguntéis), cordero, la familia… Unos días tranquilos, pese a los cafés a las 12 de la noche y la cerveza caliente (¡qué placer, a la vuelta, la cocacola bien fresquita de Villacastín, primer pueblo en diez días donde las guardaban en cámaras y el vaso llevaba más de dos cubitos!).

Ya estamos de vuelta y toca recuperar el ritmo: volver a publicar en el blog, asfixiarse, buscar trabajo, corregir traducciones… En resumen, que estamos de vuelta al servicio, yo y yo, la marina rastafari.

Nos vemos en el Forlon.

Replanteando objetivos

Conforme terminé la parte de Arturo de Guardianes del Grial me propuse mantener un buen ritmo con las entradas de la Edad Media: sacar dos entradas a la semana, los miércoles y viernes, y conseguir mantener fija una entrada de anime o concierto los lunes. Esto último lo estoy logrando más o menos, aunque ahora tampoco es que esté viendo mucho, pero la primera me es imposible. Dejando de lado el hecho de que me estoy enrollando como una persiana con el Montségur (una partida que fue «llegáis al castillo; unos meses después se rinde, empezamos desde ahí»), me es imposible mantener el ritmo, incluso si alterno una entrada de trama y otra de «ayudas de juego» (organizaciones, rituales, pnjs…), así que se quedará en una entrada a la semana.

Además, por azares de la vida, Yaltaka ha encontrado trabajo por aquí cerca y ya no estamos solos Pírixis y yo, sino que, por fin, somos dos y podemos jugar. Como resultado, y de manera algo light e improvisada, hemos empezado La Gran Campaña de Pendragón, cuyo relato os ofreceré (más por control propio de lo que ocurre que porque crea que alguien lo vaya a encontrar interesante, vaya) puntualmente (¡ja!, querrá decir con la falta de puntualidad habitual). De momento, empieza con un caballero mantenido un tanto contradictorio y un sargento dispuesto a comerse el mundo pero que, lo que más quiere ahora mismo, es una cota de mallas.

Además más, tengo una campaña de Ánima que empezó para pasar el rato (quiero decir, casi improvisada y con los personajes sin historia, para cubrir hueco cuando la campaña de Pírixis donde juega Hrothgar, mi conjurador, no estuviera lista), pero que, tras comenzar con la aventura de la campaña, les he cogido cariño a los personajes y quiero seguir con ella. Es una campaña «sobre la marcha» (es decir, sin trama de fondo, con aventuras casi independientes) para dos pjs y un pnj de apoyo donde tenemos al piltrafilla mediopelo, al tío de oscuro, misterioso y a quien quieren casar con todas, y a la menuda y tímida joven de ojos rasgados y andares clinclineantes. Posiblemente termine contándola por acá, porque al ritmo de una partida cada mes y medio, o lo anoto o no habrá manera de acordarse de qué se estaba haciendo.

En agosto sale suplemento nuevo para Ánima, con reglas ampliadas de creación de criaturas. Quiero aprovechar (lo llevo diciendo desde 2006) para pasar las criaturas de la cábala de Nephilim a Ánima. Quizás en vacaciones me anime por fin…

Pero tengo otro blog, al que también tengo que echarle un tiempo de cuando en cuando, que lo tengo semi-abandonado. Ahora que he vuelto a programar quiero hacer varias entradas sobre algunos problemillas que me han parecido curiosos y esas entradas me llevan un montón de tiempo.

Aparte de blog, rol y programación, tengo trabajo por corregir para Nanikano. Hoy ha salido mi primera serie corregida, Nijuu Mensou no Musume, lo cual sienta muy bien al ego. También tengo una por traducir, pero para esa no sé de dónde voy a sacar tiempo.

En resumen, que mis intentos de mantener un buen ritmo en los blogs se van al garete. Aquí tendremos ración de anime (los lunes) y Nephilim semanal (los viernes, creo) y el resto, cuando se pueda, que mi talento con la palabra es escaso y tardo un montón en cada entrada.

En fin, a lo tonto ya van 310 entradas entre ambos blogs.

El viejo y el tanque

Un viejo veterano de la Gran Guerra Patriótica (la Segunda Mundial, vamos) se reencuentra con su tanque, el tanque que llevó en la guerra, el tanque que le mantuvo vivo, convertido en monumento. Un momento conmovedor que puede verse aquí.

Necesito otro pañuelo.

La jubilación de Josey Wales

Este fin de semana fui a ver Gran Torino, la última película del maestro Eastwood. La película no quedará como una de las grandes del director: está muy lejos de Un mundo perfecto o Sin perdón. Le falta un hervor (trabajar mejor algunos planos y diálogos) y en algunos momentos pierde ritmo. No todos los actores están a la altura. El chaval, directamente, no da la talla. Encima, el doblaje de todo chaval joven (excepto la chica) es malo de narices. ¿Dónde han quedado los excelentes doblajes de los 90?

Pero tiene a Eastwood y tiene un puñado de personajes memorables: el viejo gruñón que interpreta el propio Eastwood, el barbero, la chica suicida, el cura novato, la abuela… la película es pura emoción apoyada en estos personajes. Y punto, no necesita más.

Llevad provisión de pañuelos.

Mai es Mai

Me encanta Mai HiME y me encantan sus personajes. Me encanta Mai y estoy enamorado de una figura de GoodSmile. La figura tiene ya su tiempo y es casi inencontrable. Con todo, a Menxar se le metió entre ceja y ceja regalármela para Reyes y logró encontrarla. Lástima que los de MRW la perdieran.

Al final logró encontrarla por otro lado y ahora mi primera figura en 1/10 y de GoodSmile comparte estantería con el resto de figuras que, desde que crucé la línea en el salón del cómic de Granada del año pasado, han caído en mis manos (por mayoría, regalos de Menxar).

El talento de Menxar para encontrar lo que busca se extiende más allá de los hoteles y va camino de entrar en la leyenda. Sólo conozco a otra persona con un talento comparable, aunque en campos muy distintos (registro de Windows y Knowledge Base de Microsoft). Es duro vivir a la sombra de tales leyendas, pero también muy provechoso (la otra persona es Souto, claro).

En foto pésima (quería hacerla mejor, pero no me aclaro con la cámara y, encima, se acabaron las pilas), mi pequeña colección tras un año in the other side of the línea.


De derecha a izquierda: Saber y el busto de Tatiana (Granada), Rin, Rei y Mai (Menxar), Konomi y Yomiko.

Konomi y Yomiko las compré en El Dragón Verde porque las encontré a muy buen precio. Con Konomi no sé muy bien qué hacer, tan rosita y cabezona desentona con el resto (ahora la tengo a la pobre arrinconada y casi tapada por Yomiko).

Hace mucho que no pongo gallinfante, así que vamos con uno sencillito: nombres completos y series de las chicas (menos Mai, que ya lo he dicho).

No negocies, mata

Creo que tengo demasiadas partidas a mis espaldas. Hay cierto tipo de guión de película/serie que me resulta especialmente absurdo, sobre todo cuando los protagonistas se supone que son «profesionales». Si sabes quién es tu oponente y le tienes a tiro, no se negocia, no se le hace prisionero. No se habla con él. No intentas obtener información. Eso sólo sirve para que él (ellos) gane tiempo. Juega en tu contra.

Se le mata.

Se le vuela la cabeza.

Se le sacan las tripas.

Te pasas la Convención de Ginebra por el forro. Y si el tío quiere dominar el mundo, si te llevas a una ciudad por delante dices «uups, lo siento. Llevaré flores a vuestras tumbas».

Y si viene en son de paz, con bandera blanca, a negociar un acuerdo, se le mata y luego se dice «no, gracias».

Si tus compañeros le han hecho prisionero, en cuanto no miren le rajas la garganta.

Si tiene rehenes, se le mata. En la confusión resultante, con suerte, se les puede salvar. Si eres rehén, intentas que tus compañeros le maten por ti.

Si tienes al jefazo a tiro, recuerda: tú eres prescindible, él no.

¿El triste fin de Diálogos 3?

Leo en la edición digital de El Mundo como Ramón Trecet denuncia el acoso laboral que sufre en Radio 3, cortesía de la directora, Lara López, y el director adjunto, Diego Manrique. Un sórdido párrafo en la agónica muerte de la Radio 3 de calidad que tantos hemos amado y del que ya se han hecho eco también en Menéame.

Diálogos 3 me ha acompañado en el instituto y en la universidad. Conocí el programa al poco de que en Discos Tak (tienda de mi pueblo que fue una auténtica maravilla) me introdujesen en las nuevas músicas y con él descubrí muchos y buenos artistas. En la Escuela era imposible pillar la emisora, así que grababa casi todo el programa en casa (con una cinta de 100 minutos) y lo escuchaba antes de acostarme. Había de todo: música que me gustaba, música que me gustaba menos, música que no me gustaba y música que echaba en falta (Ramón, Narada la tenías olvidada). Y cuando le daba por algo, como no te gustase, estabas aviado. Dead Can Dance, Talita, las griegas…
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