Nana

Una de las series de esta temporada es Fukumenkei Noise, adaptación del manga del mismo título. Un triángulo amoroso entre una chica y dos chicos que se reencuentran después de varios años. Ella, aún obsesionada con su primer amor y el segundo chico, aún obsesionada con ella. Chico A es compositor, chico B no compone desde que perdió a su musa, pero vuelve a componer cuando la reencuentra. Chica canta, chico B tiene grupo y chico A le compone las canciones (creo, no he visto muchos capítulos). En fin, un lío que podría estar interesante, pero con el que tengo un problema de base: el presente es en el instituto, el pasado es en primaria y no tiene sentido esa obsesión. Es una serie que pide a gritos personajes de más edad, con el presente en los 18-20 años al menos y el pasado en secundaria.

En casa no pudimos evitar compararla con Nana, claro. Y no pudimos evitar ver un capítulo de Nana, aunque fuera sólo para comparar la cosa de opening que tiene Fukumenkei con la fuerza del Rose de Anna Tsuchiya. Después del primer capítulo vienen los demás, claro. Son cosas que pasan.

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Akagami no Shirayuki-hime

Seguimos con estas entradas cortas (no llegan a reseña, ¿recomendación, tal vez?) que me han permitido recuperar esa entrada de los lunes dedicada al anime que, en los nueve años de blog que llevo, nunca he conseguido que tenga una frecuencia decente. Para esta semana cambiamos el tercio y proponemos una serie romántica y ligera, sin grandes dramas, agradable y fácil de ver. Sin ser rompedora ni particularmente original, es un producto bien acabado, que cuenta bien unas historias sencillas y sabe aprovechar sus puntos fuertes y esconder sus flaquezas. La serie llegó en dos temporadas de 12 episodios en 2015, de la mano del estudio Bones (Wolf’s Rain, Fullmetal Alchemist) y bajo la dirección del veterano Mashiro Ando (la simpática Hanasaku Iroha, que tengo que comentar un día de éstos), adaptando el manga de Sorata Akiduki.


De izquierda a derecha, Mitsuhide, Kiki, Zen y Shirayuki

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Sangatsu no Lion

Hay series que, en su momento, te marcan. Honey and Clover fue una de ellas, allá por 2005. Aún atesoro la versión de Tanoshii en el disco duro externo. Por eso, cuando me enteré de que este otoño teníamos adaptación de otro manga de la autora de Honey and Clover, esperé la nueva serie con mucha ilusión. Me ha costado encontrar una versión para ver, pero ha merecido la pena. Es, sin duda, una de las mejores de una temporada que, por lo demás, ha dejado buen sabor de boca.


Kyoko Koda, de los mejores personajes que he visto en años. Cada escena suya es puro dolor.

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Shirobako

Shirobako fue una pequeña sorpresa. Una serie que nos muestra el propio mundo del anime, en la industria. Un poco como hizo Bakuman con el mundo del manga, pero con un tono caricaturesco y absurdo. Cinco amigas del instituto que quieren dedicarse a la industria de la animación: Midori Diésel Imai, que quiere ser guionista; Misa Todo, diseño 3D; Shizuka Sakaki, seiyuu; Ema Yasuhara, animadora y Aoi Miyamori, que no sabe realmente qué quiere ser, sirven de excusa para hacernos un recorrido (como he dicho antes, exagerado y caricaturesco) por el mundillo: los estudios, los puestos y los mil problemas diarios, con referencias a series y personas que daría para un tomo de notas aparte.


Las cinco amigas

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Shigatsu wa Kimi no Uso

Shigatsu wa Kimi no Uso, también conocido como Your lie in April, es un manga de Naoshi Arakawa adaptado al anime en veintidós episodios y un OVA por el estudio A-1 Pictures bajo la dirección de Kyohei Ishiguro y guión del veterano Talao Yoshioka. Serie de otoño de 2014, ha tenido bastante proyección internacional y está editada en España por Selecta.

Ángel. Torbellino.

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Hai to Gensou no Grimgar

Hablaba algo más de un año sobre la saturación de mercado que provoca la industria japonesa cuando le da por explorar una idea, en este caso, la de aventuras en videojuegos de rol online o en mundos similares a éstos. Hablé de Sword Art Online y Log Horizon. Han resultado ser sólo la punta del iceberg: en las siguientes temporadas no han faltado series que han seguido sacando jugo a la idea. Hemos tenido al menos otra de jugador atrapado por su videojuego y varias más de mundo similar al de un videojuego donde los protagonistas o viven ya allí o han sido arrastrados desde el nuestro. Por ejemplo, Overlord, donde el jugador, con un avatar no-humano y su cohorte de pnjs de repente total y absolutamente vivos, se convierte en el gran señor del mal con su propio dungeon (la sede de su gremio, en el juego) en un mundo desconocido. Una comedia divertida con un planteamiento curioso a la que yo consideraría, con SAO y Log Horizon, una suerte de trilogía sobre el tema.


Miedo

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Schwarzesmarken

Creo que no voy a sorprender a nadie si digo que tengo predilección por el subgénero bélico «de escuadrón». Schwarzesmarken, serie de invierno de 2016, ha sido una pequeña y agradable sorpresa, 12 capítulos entretenidos que, pese a sus fallos, hace honor al género. Dirige el veterano Tetsuya Watanabe (Kimi ga Nozomu Eien, Zone of the Enders, el episodio «La balada de los ángeles caídos» de Cowboy Bebop y un larguísimo etcétera como productor) y no hay mucho más que decir: sabe lo que se hace.


Otro día de caza. ¿Cuándo fue la última vez que vimos el Sol?

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Boku dake ga inai machi (Desaparecido)

Boku dake ga inai machi me dejó con el corazón en un puño en el primer capítulo. Tras verme un par más, decidí esperar a tenerlos todos y verlos de una sentada, temiendo, eso sí, que el desarrollo o el final no estuvieran a la altura (problema por desgracia típico en el anime y que padecimos, por ejemplo, en Subete ga F ni Naru). No ha sido así: Boku dake ga inai machi ha sido la mejor serie de la temporada de invierno, un thriller con toques fantásticos que nos mantiene en vilo los doce capítulos de la serie. Como debe ser.


Satoru y Airi 

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Akatsuki no Yona

Supongamos una hermosa princesa, consentida y caprichosa. También, un apuesto príncipe y un general fiel de gesto adusto. Y un golpe de estado que arroja a la princesa de su palacio y la obliga a aprender a vivir en el mundo real. Sazónese con la antigua profecía del rey que volverá con sus poderosos caballeros. Así al pronto, nada que no nos hayan contado ya. Varias veces.

Acero y fuego

Pero pongamos personajes carismáticos, en especial esa niña tonta que busca desesperadamente dejar de serlo y que está arrebatadora cuando se le acera la mirada; un antagonista de primer nivel; unos secundarios muy definidos, incluso los que apenas salen un suspiro; unos seiyuus a gran nivel (en especial, la protagonista, Chiwa Saito, vieja conocida de Samurai 7 y Last Exile) y un dibujo muy expresivo que recoge muy bien los cambios de la protagonista y tendremos una serie muy recomendable y agradecida de ver.

La serie, de 24 episodios, es de otoño de 2014 y adapta el manga homónimo que, a estas alturas, sigue en publicación, por lo que espero que veamos una segunda temporada pronto. Yo la he descubierto ahora porque los chicos de Unmei no Chikara han sacado una versión en Bluray rip que está muy bien.

Hibike! Euphonium

Tengo abandonada la parte de anime del blog (bueno, más bien el blog al completo), aunque sigo consumiendo anime, más reshares (o revisitaciones a series ya vistas) que series de temporada, por lo pobre del panorama actual, tanto en series como en fansubs. Con todo, de vez en cuando consigo engancharme a algo y este fin de semana le di carpetazo a uno de esos «algos»: Hibike! Euphonium. Serie de Kyoto Animation (los de Clannad y Kanon) dirigida por Tastuya Ishihara (el de Clannad y Kanon), de 13 capítulos, con el estilo propio del estudio y con la mano del director bien visible, esto es, moe, llena de color, con una puesta en escena muy cuidada, cocida a su ritmo.

La serie se centra en las actividades de club de las protagonistas, que están en la banda de música del instituto. Dicho así, puede recordar a K-On, pero donde aquélla se enfocaba en el nadismo de sus personajes (esto es, en el arte de no hacer nada día tras día en la sede del club), en ésta se centra en la preparación para los campeonatos veraniegos de turno, el esfuerzo no siempre recompensado, la rivalidad, la amistad y todas las cosas habituales en estas series.

No es, por lo tanto, una serie original. Nada que Kyoto no nos haya presentado en una forma u otra en los últimos años. Y, sin embargo, no da sensación de hartazgo o de estar ante lo mismo otra vez y nos hace desear una segunda temporada. Además, tiene una larga escena que es una auténtica obra maestra: el cortejo el día del festival. Sólo por eso ya merece la pena ver la serie.

La versión que he seguido es una «co-producción» de Natsuyoru y Yoru no Kousen, dos fansubs jovencitos que no lo hacen nada mal.