En el albor de los tiempos, donde moran los dragones, monté una campaña de Star Trek Táctico de FASA que enfrentaba a romulanos con la Federación, siendo yo el árbitro. El resultado fue irregular, con pocos combates jugados, y bastantes fallos míos, pero dejó para el recuerdo un enfrentamiento memorable y que no me resisto a contarlo.
La campaña desarrollaba una guerra limitada entre los romulanos y la Federación por el control de cierto número de planetas. El primer escenario representaba el primer choque entre ambas potencias: un destructor romulano con capacidad de ocultación en funciones de exploración llega a un sistema neutral donde se encuentra con una nave científica de la Federación que está evaluando las posibilidades de un Primer Contacto con la civilización que habita en uno de los planetas del sistema. Lo habitual, vamos.
La nave romulana era un destructor de la clase T-10, una buena nave de exploración, de corte Ave de Presa, con una capacidad de movimiento decente en ocultación. Completaba el set un puñado de fásers y lanzatorpedos de corto alcance y un escudo deplorable. Con todo, era la mejor nave de exploración que traía el manual del juego, precisamente por su ocultación y buen movimiento.
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