En el año 494 casi nada salió bien. Uther seguía enfermo. Sólo los más cercanos lo veían e incluso se rumoreaba que, en su delirio, pedía la ayuda de Merlin. En el norte, los reyes sajones Octa y Eosa, fugados el año anterior, levantaban un poderoso ejército para vengarse de la derrota de la batalla de Lindsey. Como oliendo a muerto, los reyes del norte, Lot y los demás, no contestaban a las peticiones de auxilio y los otros reyes sajones estaban más activos y sus incursiones en tierras britanas se multiplicaban.
Era prioritario conseguir más aliados para hacer frente a los enemigos, pero como el conde Roderick se negara a ir de emisario esta vez ante el temor de incursiones sajonas, le tocó el marrón a sir Arcavius de Winterslow, el caballero del Hacha Coronada, que arrastró consigo a sus compañeros y amigos sir Elffin el fecundo de Sutton y sir Aeron de Cheverell.
Los tres habían pasado la primavera en el Bosque Salvaje, buscando pistas sobre la suerte corrida por el hijo del príncipe Madoc o por la hermana perdida de sir Elffin. Sobre ésta sabían que iba en compañía de un caballero pintoresco en cuyo escudo llevaba, clavada, una rama. Sir Elffin, a la vuelta de sus aventuras, encontraría un correo de sir Bavid, un señor del Bosque Salvaje comunicándole que había acogido a su hermana y que había sido madre.