Arturo – El Consejo Gris

510

El primer año de Arturo como jefe guerrero fue muy largo. Empezó en Año Nuevo al arrancar Excalibur de la piedra y se prolongó hasta un invierno de penurias. Militarmente fue un año de pequeñas batallas. Los señores rebeldes intentaron acabar con el muchacho antes de que tuviese tiempo a afianzar su poder (más bien a tener algo de poder), pero tuvieron casi que apañarse con el séquito del torneo, faltos de tiempo para volver a sus tierras y convocar a los vasallos. Arturo no estaba mejor: un puñado de muchachos sin experiencia y otro de hijos segundones buscando fortuna, todos mal equipados y sin suministros. Aun así, se las apañaron para salir airosos de las primeras escaramuzas.

El primer enfrentamiento digno de renombre fue en Cameliard. Varios señores de Cambria y Cumbria habían aprovechado para caer sobre este pequeño reino cuyo rey, Leodegrance, fiel vasallo de Uther y Aurelio, había jurado fidelidad a Arturo desde el primer momento. En auxilio de Arturo y Leodegrance llegaron tropas de Rydychan comandadas por Uisnach Yaltaka y los Cinco Hermanos de Madog, con lo que las fuerzas quedaron más o menos equilibradas. Se combatió en los fosos de Carohaise y fue la primera victoria de Arturo. El rey Uryens se rindió ante la valentía y arrojo del chaval, mientras que el rey Nentres de Garloth había muerto en su tienda, la noche antes de la batalla.

Durante la batalla se enfrentaron nephilim que iban con ambos bandos, usando incluso invocaciones de gran poder. Ya en el Gran Torneo había pasado algo similar y nephilim de renombre como el Rey Pescador, la Doncella de Hielo y Vivianne tuvieron que intervenir recordando a todos las normas que regían el comportamiento de los nephilim en guerras humanas (normas que se remontaban al origen del pacto celta). Después de unos años de calma en las relaciones entre nephilim egipcios y británicos, la tensión afloraba de nuevo.

Durante la estancia en Cameliard Arturo organizó su gobierno. El ejército lo dejó en manos de lord Brastias, el viejo caballero que había sido guardaespaldas y comandante de Uther y el más experimentado de sus seguidores. El resto de cargos los repartió entre muchachos más o menos de su edad y con los que se había criado: Bedwyr ap Bleddyn sería su campeón, Cai ap Ector su senescal y Tor ap Usniach guardián de las marcas del sur.

El resto del año fue monótono: pelea, pelea, pelea. Terminó la época de luchas con la muerte de Morcant, uno de los reyes rebeldes del sur, así que en el primer año como Duque de Britania, Arturo había logrado acabar con tres reyes rebeldes (dos muertos, uno rendido). Sin embargo, para el año siguiente negros nubarrones se veían en el Norte y en Cornualles y casi sin apoyos en el resto de la isla, Arturo se vio obligado a buscar ayuda en el continente, igual que su padre antes que él. Envió a Uisnach Yaltaka y a Rhonwyn Pírixis de emisarios a Armórica, a la corte del rey Ban, quien prometió suministros para el invierno y tropas para la siguiente primavera.

Poco conocido es el hecho de que no sólo Arturo organizó a sus hombres. En Carohaise también se encontraron Merlin, el Rey Pescador, la Doncella de Hielo, Pírixis y Asgareth, en secreto, amparados por la noche y con gran cuidado. Entre los cinco formaron el Consejo Secreto con el objetivo de convertir a Arturo en único rey de Britania, un reino de humanos y nephilim. Con todo, sólo Merlin y la Doncella de Hielo sabían que lo que realmente estaba en juego era la existencia del Otro Lado. El Consejo Secreto (a veces llamado el Consejo Gris) estuvo muy activo estos años, siempre moviéndose en las sombras y fue responsable, sin duda, de que Arturo llegara a ser rey de Britania tras la batalla de Badon. Los agentes de Merlin, como lo fue Ector y los contactos de Pírixis y Asgareth en Este Lado, los agentes del Rey Pescador en el Otro y los dragones de la Doncella de Hielo hicieron de esta pequeña sociedad secreta la más poderosa de estos años en las islas.

El otoño de 510 y el invierno de 511 parecieron burlarse de las esperanzas que había despertado Arturo. El Gran Dragón del Norte volvió a aparecer en Malahaut y se extendió el rumor de que pescadores de Gorre habían encontrado una isla poblada por monstruos cerca de tierras pictas. Más al norte aún se hablaba de una poderosa hechicera, Morgana, Reina del Aire y de las Tinieblas, de la que se decía gozaba de gran influencia entre los señores de más allá del muro y las tribus de las Tierras Altas. Sin embargo, nadie había oído hablar de ella antes.

N. del T.: el desarrollo de la historia de Arturo es muy de andar por casa. Esto es Nephilim, no Pendragón, y Arturo, aunque importante, sólo es trasfondo. La batalla de Cameliard se jugó tal y como aparece en la película Excalibur, con Uryens nombrando caballero a Arturo en el foso. El enfrentamiento con Morcant y la petición de ayuda a Ban sigue al Arturo de Lawhead, no al Pendragón de Stafford. Si volviera a jugarlo, seguramente seguiría más de cerca el desarrollo de la Gran Campaña de Pendragón de Stafford.

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