Arturo – Aurelio, Uther e Igraine

El Alto Rey Aurelio Ambrosio casó con Igraine, la hija de Gorlas, rey de Cornualles. El matrimonio obedecía a razones estratégicas: para Gorlas suponía afianzar su independencia frente a los cerniw de Cornualles mientras que el Alto Rey obtenía un importante aliado en la retaguardia de estos y de los dobunii. Se dice que esta boda provocó un distanciamiento entre los dos hermanos, Aurelio y Uther, ya que el segundo estaría enamorado de Igraine. Así, un Uther claramente agitado partió antes de la boda con la mayor parte de las tropas leales (caballeros y soldados venidos de Bretaña con ellos y que formaban el ejército real) para acabar con los restos del ejército de Vortigern, agrupados bajo el mando de su hijo Pascent. Aunque también hay quien dice que era Aurelio quien quería acabar con Pascent antes de la cosecha y el malestar de Uther era por dejar a su hermano y su joven reina sin su protección.

Sea como fuere, lo cierto es que Uther no estaba en Londinium, ni sus tropas, así como tampoco Merlin, ocupado despertando a los Guardianes. Y Pascent los burló a todos, logrando llegar hasta los aposentos de Aurelio. Y el Alto Rey moría envenenado.

El caos se extendió rápidamente. Las alianzas se deshacían como castillo de naipes casi con la misma rapidez con las que otras aparecían. La noticia llegó rápidamente incluso a los reinos sajones. Y, mientras Gorlas, temiendo por su seguridad, se replegaba a sus posesiones llevándose a la joven viuda, Uther avanzaba a marchas forzadas sobre Londinium para reclamar la corona de su hermano. Por supuesto, los pocos nobles señores que esperaron su llegada en la ciudad no se la dieron: muerto el rey era el momento de sacar tajada, no importaba cuántos sajones estaban preparándose para sumir Britania en la oscuridad.

Uther les ignoró. Aferrado a su título de jefe guerrero de Britania marchó en pos de Gorlas con las pocas tropas fieles que tenía. Para algunos, una muestra del enfermizo amor que había arrastrado al reino a la hoguera; para otros, la confirmación de que el rudo hermanastro tenía más luces de las que aparentaba: Igraine era la viuda del Alto Rey y todos, ahora, se preguntaban si la joven pareja había aprovechado la semana escasa que tuvieron de vida marital, si la lanza del rey había sido tan efectiva en la cama como en la guerra. Y para las pretensiones al trono de Uther sólo había algo peor que un hijo de Aurelio: que ese hijo fuera criado por sus enemigos. Los temores de Uther no eran infundados. Su veloz movimiento sorprende a varios reyes y grandes señores que habían acudido a entrevistarse con Gorlas.

Lo que ocurrió a continuación sigue siendo confuso. No está claro si Gorlas se había aliado ya con estos señores, entre los que estaban los reyes Dunaut, Morcant y Coledac, o si fue su sentido de la hospitalidad unido a la impericia diplomática (por usar un eufemismo suave) de Uther lo que le hizo refugiarse con estos en el inexpugnable castillo de Tintagel, castillo al que Uther sometía a infructuoso asedio cuando llegan Merlin y los recién despertados Guardianes del Grial.

A estas alturas tenemos una curiosa situación de tablas que perjudica notablemente a Uther. Cada día que pasa delante de Tintagel (no lo olvidemos: allí, abajo a la izquierda, junto al mar) se debilita su posición en Logres (allá, a la derecha, donde los campos generosos y los ricos mercados); cada día que pasa delante de Tintagel es un día que corre a favor de los que confían en el embarazo de la reina. De aquí surge el extraño plan que urden Uther y Merlin: este acudirá al castillo como mensajero, oficialmente para intentar dar con una salida negociada al… malentendido. En realidad, intentará convencer a Igraine de que abandone a su padre. Como rehén de Uther logrará que el conflicto termine pacíficamente y casándose con él tendrá más seguridad. Gorlas conservará sus tierras y posesiones y Uther reforzará sus pretensiones sobre el trono de Britania. Un bonito plan, pero demasiado complejo.

Merlin es recibido por Gorlas, esa era la parte fácil. Las tropas de Uther levantan el asedio, pero al retirarse realizan un par de incursiones de saqueo hacia Terrabil para atraer al rey quien, como esperaban, realiza una salida para atajar los saqueos. Mientras, Uther arriba a Tintagel con la apariencia del duque y protegido por una espesa niebla para “poner a salvo a su hija”. Sin embargo, la operación tiene éxito a medias: Gorlas muere al caer del caballo.

¿Los Guardianes? ¿Qué Guardianes?

¡Ah, los Guardianes! Me olvidaba de ellos.

Yaltaka se encarnó en un joven guerrero de ascendencia irlandesa llamado Uisnach. El impetuoso espíritu del joven y la tormentosa personalidad del silfo congeniaron muy bien. Pírixis tomaba su primer simulacro femenino, y con gran éxito (nunca más volvió a encarnarse en un hombre), una doncella del lago llamada Rhonwyn. Ambos estuvieron presentes en Tintagel: fueron quienes convocaron a la niebla y dieron a Uther la apariencia de Gorlas y acompañaron al rey con armas de Cornualles como su “escolta”, junto con los grandes caballeros Ulfius y Brastias y un joven bardo y guerrero de ascendencia romana llamado Ector.

Ector (Ectorius) era un agente de Merlin. Era humano, pero en sus viajes como bardo errante había visto demasiado y estaba familiarizado con el Otro Lado. Pese a su nombre romano, y un linaje que se remontaba a las legiones de Augusto, su sangre celta tiraba con fuerza. Merlin lo pone como guía y ayuda de los Guardianes ya que, tras lo ocurrido, no tiene tiempo para ellos ni para los problemas nephilim: coronar a Uther como Alto Rey para recuperar el Pacto es su principal prioridad.

Los Guardianes quedan así libres y a su aire para aclimatarse a su nueva época.

N. del A.: he seguido la historia de Lawhead en Merlin, que convierte a Igraine en hija del duque y no en su mujer porque me gusta más que la versión tradicional. Toda la parte de Uther está basada sobre todo en las novelas de Lawhead y en la película Excalibur. Los nombres que aparecen y que aparecerán están sacados principalmente del ciclo de Lawhead y no siguen necesariamente la forma más común. Así, tenemos a Gorlas y no Gorlois y a Igraine, y lo mismo pasará más adelante. Buscando en la Wikipedia información adicional me he encontrado con que Aurelio Ambrosio aparece ahí como Ambrosio Aureliano, pero he preferido dejarlo tal cual.

Si ahora volviera a dirigir esta parte, seguramente seguiría la cronología de Stafford para The Great Pendragon Campaign. Las partidas de Pendragón se adaptan muy bien a Nephilim.

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