Historia reciente de Tres Valles

Lord Alexandr Vinokurov, decimosexto conde de Tres Valles, fue el primero que gobernó sobre los límites actuales del condado. Su padre, que no ocultaba sus preferencias por los hijos de su segunda esposa, había negociado la unión de Tres Valles y el vecino condado de Cahul a través de la boda de su segundo hijo y la heredera del condado. Sin embargo, el príncipe de Galgados se opuso a la fusión de los condados, por lo que Alexandr terminó heredando la corona condal y las pobres tierras altas del condado: el valle del Czesk, el cañón del Gortva, la laguna de Dnier y otros montes y gargantas vecinas, tierras prácticamente deshabitadas. El bandidaje, tanto de las tierras vecinas como de sus propios vasallos, y las disputas fronterizas con el condado de Cahul fueron problemas constantes con los que tuvo que lidiar durante todo su gobierno. Impulsó, dentro de lo que pudo, pues el padre no le dejó nada del tesoro condal, la colonización de sus dominios, roturando tierras y otorgando feudos. Los señoríos del Gortva y de Dnier y las primeras granjas del valle del Czesk surgen durante su gobierno.

Casó con la hija de un señor vecino, que le dio dos hijos: Alexandr, el mayor, heredaría el condado. Piotr, el segundo, recibiría como feudo la parte baja del Czesk, cuyas granjas sufrían el azote de los hombres de Cahul. Piotr levantaría atalayas y fortificaría su señorío, y finalmente casaría con la hija de un abanderado de Cahul, lo que rebajó mucho las tensiones entre los condados. Durante esos años, y gracias a las ricas tierras bajas del valle del Cesk, Piotr se convirtió en el hombre más rico del condado, eclipsando a su hermano mayor y a su padre. Éste, de un segundo matrimonio, les dio un hermano, mucho menor, que terminaría sirviendo en Tol Rauko.

Alexandr hijo, decimoséptimo conde de Tres Valles, siguió la política de su padre estrechando lazos con los pequeños señores vecinos. Bajo su gobierno se abrió la mina de Dnier, lo que alivió las maltrechas arcas condales: las represas y huertos del Cesk surgen gracias al flujo de hierro, así como las primeras herrerías. La ciudad condal de Czyna sigue a la sombra de las ricas tierras de su hermano y campeón, pero poco a poco los mercaderes empiezan a llegar hasta la cabecera del valle.

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MIA

Missing in Action, esa es la tarjetita que ha estado presidiendo mi taquilla en el cuartel de blogueros irredentos estos largos días. Y no sólo ahí, también en la del 47º de roleros mecanizados y otras unidades en las que sirvo o he servido. Los líos del alquiler (que se alargan en el tiempo, con una parsimonia desesperante por parte del arrendador) y del trabajo (con un horror de arranque de nuestro flamante SAP B1 donde se han dado todos los casos posibles de problemas, incluyendo el día D un servicio ido de la olla que nos tumbó la red con paquetes basura) hacen que no tenga tiempo de relajarme ni un momento, salvo el rato que he sacado (aún no sé cómo) para leerme ¡Zas!, porque las prioridades son las prioridades.

Tengo pendientes un montón de cosas. Sólo en este blog, terminar el resumen de la campaña de los Visnij, la de la última aventura de Fort Nakhti y, por supuesto, seguir con la eterna Guardianes del Grial. También con la serie de entradas El nacimiento de una campaña, que se quedó en el prólogo, y varias reseñas de libros y juegos. Y de cine: tengo pendiente Tres lanceros bengalíes y La legión invencible. Y la también abandonada sección de anime…

La filial tampoco se escapa. Tengo un nuevo cacharro con Windows Phone que pide sus entradas, y tengo a medio escribir varias de Visual Basic (como tenga que poner código, son las más lentas: además de escribirlas, hay que procesar el código para que las líneas no tengan más de tantos caracteres, usar la utilidad de El Guille para colorear el código en html, editar el resultado para meterlo en una tabla y que se vea bien en el blog… un horror, vamos). La falta de internet en casa, además, me destroza otros proyectos y va a provocar que me echen del fansub a patadas por vago.

Fuera de la red, la falta de tiempo también me persigue. Tengo atrasadas el desarrollo de las dos campañas de Ánima que tengo en juego: estoy en ese terrible punto en el que no puedo dirigir ninguna aventura mientras no tenga lista la trama y planteados sucesos que cubriremos cinco o seis aventuras más adelante… Son esos días en que la idea de dirigir un sandbox se vuelve atractiva, mirusté. También quiero preparar una campaña para otoño a algo que no sea Ánima (tengo candidatos: Roleage, RQ, Nephilim, Pangea, Tíbet si consiguiera echarle el guante…), aunque me temo que eso tardará en ver la luz. Eso sí, pienso desempolvar mi Comandos de guerra para partidas rápidas y sucias. Hace muchos años que juego con la idea de una campaña ligera que siga los pasos de una unidad alemana en los primeros años de la guerra: operaciones en Polonia a finales de agosto del 39, la toma de la línea Maginot, volar buques británicos en Gibraltar y cosas así.

También tengo ganas de ir a las TDN de este año, pero la economía no está para esos trotes. Aun así, creo que podré escaparme un día (sábado o domingo, ya se verá). Otras escapadas a Madrid se quedan en el tintero, a la espera de si en otoño la gasolina baja (¡ja!) o mi cartera está para dispendios suntuarios.

En fin, muchas cosas por hacer y poco tiempo disponible. Pero seguimos en la brecha.