Ese estado

Llevo años sin dirigir bien. No hay manera. Podría justificarme en que no podemos jugar de manera regular o en que Ánima me resulta terriblemente incómodo de dirigir, pero ya me pasaba de antes. Me resulta casi imposible alcanzar ese estado, así que intento suplirlo con la experiencia: preparar la partida, improvisar lo más rápido posible, usar tópicos, tirar dados cuando me atasco (da tiempo a pensar) y otras mil triquiñuelas del oficio.

Pero, de vez en cuando, lo consigo. Aunque sea sólo por un momento, lo alcanzo. El momento en el que no hace falta improvisar, no hace falta ver las notas, no hace falta usar la imaginación.

Porque sólo tienes que dejar la mirada perdida y lo ves. Y no hay que imaginarse la posada, porque la estás viendo, escuchas a los parroquianos, hueles la comida. Y todo lo que hay que hacer (difícil, no digo que no) es describir eso a los jugadores lo mejor que se sepa.

El otro día alcancé ese estado un momento, ya al final, cuando liberaron a Seline. Y vi la oscuridad enroscarse en las altas columnas de la catedral, ocultar las vidrieras. Oí su rumor aterciopelado al extenderse por las gastadas losas del suelo. Sentí su cálido y a la vez tenebroso abrazo.

Quiero más. Quiero dirigir más. Quiero volver a sentirlo.

Hubo un año que lo tuve casi cada semana, durante dos o tres horas. Sé que no volveré a ese nivel pero, igual que quien ha visto el Grial, no puedo hacer otra cosa que buscarlo, anhelante.

Necesito volver a sentirlo.

Soy el malo molón

Me gusta regodearme en el sufrimiento ajeno, me gustan los planes complicados diseñados por mí. Me gusta pintar y cantar y creo que tengo vena artística. Mis subordinados tiemblan en mi presencia: tiemblan de terror ante mis discursos autocomplacientes. A mi lado, Castro es un aficionado que al rato de empezar a hablar ya está cansado.

Llegan los buenos, me tocan las narices, les invito a cenar, juego con ellos.

Me tocan más las narices, decido quitármelos de encima, mandando a la morralla a por ellos. Total, no son peligrosos.

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Arturo – Anarquía

493-509

Los años que siguen a la muerte del rey Uther son años de penuria. El Consejo de Reyes no logra nombrar a un nuevo Alto Rey. Sin un Alto Rey y sin un ejército real, se producen guerras continuas entre reyezuelos; pictos y piratas irlandeses saquean las tierras del norte y el oeste; sajones, anglos y jutos vuelven al ataque, conquistando toda la costa este. En Logres los reinos de Hertford, Sauvage, Rydychan y Silchester forman una barrera infranqueable a los invasores, gracias a sus mutuas alianzas y la amistad de lord Uisnach Yaltaka y lady Rhonwyn Pírixis con los demás monarcas. En el norte, Malahaut y Lindsey aguantan a los jutos que han conquistado las tierras de los icenii, pero en el sur el empuje de sajones por el este y cerniw por el oeste parece imparable.

A la guerra hay que unir las hambrunas producto de continuas malas cosechas y un número cada vez mayor de demonios, dragones y espíritus que hacen la vida imposible a los campesinos. Aunque no hay pruebas, parece que el Arcano XV, el Diablo, ha puesto en marcha su plan.

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Arturo – El Consejo de Stonehenge

Otoño, 493

Como estaba previsto, se celebró este samhein la reunión del Consejo de Stonehenge. Más de ciento cincuenta nephilim llenaron Stonehenge durante las dos semanas de reunión. Estuvieron los nephilim más influyentes de Britania e Irlanda, aunque hubo algunas ausencias notables. Quizás la más importante fue la del Rey Pescador, uno de los más acérrimos partidarios de la unión de los nephilim británicos y egipcios, así como de la utilización del cristianismo para dominar a los humanos. Su ausencia fue interpretada de maneras muy distintas por las diferentes facciones. Mientras los más neutrales, más o menos encabezados por la Doncella de Hielo, consideran que la asistencia al Consejo es totalmente libre y que no hay que buscar explicaciones a su ausencia, de acuerdo con la tradición, los seguidores de Klingsor, Rey del Castillo Mortal, totalmente en contra de la entrada en Britania de nephilim egipcios, gritaban que el Rey Pescador había comprendido que su postura era totalmente errónea y había querido acudir al Consejo para no tener que reconocer su error.

La embajada de los nephilim egipcios estuvo formada por Asgareth, representante del Mago, y los Guardianes del Grial, Pírixis del Carro y Yaltaka del Emperador. Se echó de menos la presencia de emisarios de la Luna, arcano del que apenas se sabe nada. El Diablo, por su parte, presentó un plan para expulsar a los humanos de Britania y convertir las islas en un refugio para nephilim y otras criaturas mágicas. Este plan fue tachado de locura megalomaníaca por Merlin, de soberana estupidez por la Doncella de Hielo y de «interesante pero no práctico» por parte de Klingsor.

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Arturo – La muerte de Uther

Tras dormir, por fin, una noche sin temor en el refugio de Misat, Pírixis, Yaltaka y Ector buscaron transporte para volver a Britania. Su siguiente paso lo tenían bien claro: avisar al rey Uther y a Merlin. Encontrar a este se antojaba difícil, como de costumbre, pero del rey sabían que invernaba en Tintagel. Consiguieron encontrar a un pescador lo suficientemente loco (o económicamente necesitado) como para llevarles a la costa sur de Cornualles en medio de las tormentas de marzo y, lo más difícil, lograron hacer el viaje de una pieza. Ya en la isla, fue fácil conseguir monturas, a las que reventaron cruzando de lado a lado la península córnica en tiempo récord.

Ya era noche cerrada cuando, en los bosques que rodean la fortaleza, atisbaron a un caballero que corría tras una figura esquiva. Se quedaron de piedra cuando le oyeron gritar. ¡Era Uther y la figura esquiva, Merlin! Observando con atención vieron que unos pocos caballeros intentaban seguir al rey, a pie, entre los que distinguieron a lord Brastias, con sus andares engañosamente pesados. También vieron, con temor, figuras oscuras que aparecían entre las raíces y las zanjas.

—¡Emboscada! ¡Atacan al rey! —gritó lord Brastias—. ¡Proteged al rey!

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Arturo – Erratas

Las prisas son malas. Hice la anterior entrega en el trabajo, de memoria y sin mirar las notas y pasa lo que pasa. Que toca fe de erratas. De paso, aclararé un poco las cosas.

En Arde París se da a entender que el asalto ocurrió en otoño. Es un error: el ataque a París se produce en marzo de 493. Además, no fueron únicamente dos las sociedades secretas involucradas, sino tres: los Caballeros del Toisón de Oro también participaron, suministrando armas, rituales y algo de magia.

Para situarnos bien, en verano de 492 es cuando se produce el asalto a Tintagel, la muerte de Gorlas y la boda de Uther con Igraine. La conquista de Rydychan ocurre a finales del verano, justo antes de la cosecha o justo después (las crónicas no lo indican). Uisnach Yaltaka pasó el otoño y parte del invierno en Rydychan, afianzando su dominio. A finales de febrero es cuando parte al continente, arrastrando consigo a Rhonwyn Pírixis, embarazada entonces de unos cinco o seis meses, y lord Ector.

El rey Uther invernó este año en Tintagel, con Igraine. A finales de otoño empezó a circular el rumor de que la reina estaba embarazada.

Empezaba la primavera cuando Yaltaka, Pírixis y Ector lograron alcanzar el refugio de Misat.


 

Arturo – Arde París

Una vez asentado en su nuevo reino y recogida la cosecha, el siguiente paso de Yaltaka fue contactar con su Arcano, arrastrando consigo a Pírixis y a lord Ector. Asgareth les aconsejó ir a París, como centro nephilim de Occidente, y allá fueron, vía el refugio del Mago de Misat. El viaje no tuvo dificultad alguna, más allá de las propias del invierno que acababa. En París encontraron la Taberna del Sapo Verde sin dificultad, las señales estaban claras para el que supiera mirar y, además, era difícil no encontrarse un nephilim en las estrechas calles y la convirtieron en su centro de operaciones. La sala egipcia reproducía con fidelidad una taberna de Tebas muy popular en tiempos de Akhenatón y la cerveza, espesa y nutritiva, sabía igual, así que lo realmente difícil fue autoconvencerse para salir de allí.

Tras reponer fuerzas, Pírixis y Yaltaka dedicaron su tiempo a saludar a viejos conocidos y contactar con sus respectivos arcanos. En el caso del Emperador, Yaltaka tuvo suerte: se enteró de que Uzbia estaba despierto y de que esta parte del mundo le correspondía a él ahora, así que antes de caer la tarde un correo partía hacia Toledo. Pírixis, por su parte, se encontró con la habitual anarquía interna del Carro: plena libertad para abrir sede si quería. El padre Juan se daba por enterado (como sede más cercana, condición necesaria para darle legitimidad) e informaría a todos los adeptos y sedes de los alrededores.

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Arturo – París, Arcanos mayores

N. del A.: cuando preparé esta campaña por primera vez, como creo que he dicho en alguna ocasión, la falta de documentación fue frustrante. En este caso, da un poco igual porque Arturo no es lo que se dice muy «histórico». Así pues, da igual si en este momento París es París o Lutecia y si los francos la han hecho suya ya.

París se ha convertido, con la decadencia del Imperio, en la principal ciudad nephilim de Occidente. Sólo Bizancio la supera en número de arcanos mayores y nephilim residentes. Por ello, cualquier nephilim que quiera contactar con su Arcano entre los Pirineos y las Orcadas y entre Irlanda y el Rhin, hará bien en ir a París.

Estos son algunos de los arcanos presentes en la ciudad. Prácticamente todos tienen sede y también hay numerosos nephilim sin afiliar. La población estable de París y alrededores puede superar los 200 nephilim, con otros tantos como población flotante. Que la ciudad se salvara de los hunos no ha hecho sino aumentar su fama de lugar seguro.

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Arturo – El destino de lord Basile

¡Ah!, no he contado qué pasó con lord Basile de Oxford. Pequeño descuido, pero creo que su destino os lo podéis imaginar.

Lo último que sabíamos de lord Basile es que se presentó en Wallingford y rindió sus tropas y la ciudad de Oxford a lord Uisnach como campeón de lady Liadain. Lord Basile suplicó el perdón del campeón de Brent Pelham, gracia que le fue otorgada a cambio de que se retirara a un monasterio. En cuanto lord Basile transfirió el poder a lord Uisnach, cumplió con su palabra y, escoltado por la ondina de los Cinco Hermanos, abandonó Oxford camino del monacato.

En cuanto llegó al bosque, Pírixis deshizo el conjuro que le había permitido tomar la apariencia de Basile, se unió con las mujeres, niños y ancianos de lord Tewdrig, acampados en la seguridad del Bosque Salvaje, y volvió con ellos a Oxford otra vez como la Dama Rhonwyn. En cuanto al auténtico Basile, preso en este campamento… ya no era necesario: el conjuro empleado por Pírixis exigía que el blanco copiado permaneciera con vida. Como ya no era necesario seguir adoptando la forma del ex-señor de Oxford, un cuchillo afilado y las bestias del bosque hicieron que su retiro monacal fuera definitivo.

Arturo – La conquista de Rydychan

Pongámonos en antecedentes: Rydychan es un reino (condado en Pendragón) situado en el centro de Logres. Su capital es Oxford, que también es la población de importancia más al norte. Las otras poblaciones importantes son Dorchester, sin señor en esta época, Wallingford hacia el sur y Shirburn hacia el este. Limita con Hertford al este, Silchester y Salisbury al sur, Clarence al oeste y hacia el norte y noroeste con el Bosque Salvaje y Tribruit. La dama Liadain es su legítima heredera, como única hija del fallecido rey Guntar, pero tres parientes, hermanos, se han hecho con sus tierras, repartiéndose los dominios de Oxford, Wallingford y Shirburn. Estos tres hermanos, Basile, Bege y Belleus, compraron la neutralidad de Aurelio apoyándole generosamente con hombres, provisiones y dinero durante la campaña contra Vortigern y las siguientes contra los sajones. Esa ayuda prestada ata igualmente a Uther quien, además, prefiere el reino de Rydychan dividido como está ahora a unido bajo un señor que no sea enteramente fiel. Liadain, entre tanto, reside en la corte de Silchester, bajo la protección de Ulfius. Ulfius quiere a la muchacha como a una hija y ambiciona también anexionarse las tierras limítrofes de Rydychan, pero si hiciera un movimiento atrevido podría acabar con el statu quo de Logres (los tres grandes reinos de Silchester, Clarence, Lindsey con sus áreas de influencia y reinos vasallos) y la posición de su señor Uther no es tan firme como para sobrevivir a eso.

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