Charla pronunciada por Vndywrynd en el XXXII Cónclave de Historia Antigua de la Sacerdotisa, Sintra (Portugal), mayo 1987.
Siempre se ha tenido por cierto que Akhenatón era un inepto político o, incluso, que estaba medio loco. Algunos lo han achacado a los problemas de salud del hijo del faraón en quien se encarnó, que ya de pequeño presentaba violentos ataques. Los ataques continuaron de adulto, siendo ya su simulacro, y está demostrado que afectaron al nephilim. Para muchos, sencillamente, Akhenatón, como muchos genios humanos, tenía problemas para entender el alma de la gente y relacionarse con sus semejantes. Los hechos de su reinado así parecen indicarlo y así nos lo hemos repetido desde entonces, hasta creérnoslo. De hecho, la principal corriente de opinión es que Akhenatón reinó tanto tiempo precisamente porque era un inepto político, así que todos sus errores fueron causados por malos consejos o consejos mal entendidos.
Me explico: el reinado de Akhenatón es recordado por los humanos, sobre todo, por la herejía de Atón. Atón, el disco solar, era un dios menor antes del reinado del faraón. La decisión de dar más importancia al culto a Atón, que sería más fácilmente controlable por la corte, para reducir la influencia de Amón fue del visir humano Ay. Testigos presenciales afirman que la defensa del culto a Atón y de las ventajas que para la corte, humana y nephilim, tendría fue tan vehemente que Akhenatón terminó convencido de la existencia de Atón como único dios verdadero. La reforma religiosa, que debió ser de carácter político, se convirtió entonces en una auténtica reforma religiosa. Hasta la alta cúpula del culto a Amón consideró a Ay responsable del desaguisado.