Sólo encontré maldición y muerte

La zona de catas de Josef, el (ex) ingeniero de minas, estaba en la cabecera misma del valle, bajo la imponente mole del Pico del Hada, una pared rocosa casi vertical que se levantaba más de cuatrocientos metros: una buena cabaña rodeada de varios pozos de distinto tamaño. Algunos sobre la zona cubierta por un antiguo derrumbe de la pared rocosa ocurrido siglos atrás, herida vieja que podía adivinarse cerca de la cumbre.

El camino hasta la cabaña discurría por sendas de cabras, entre nieve sucia, barro helado y un bosque que despertaba al deshielo y la promesa de la primavera. Demasiado abrupto para los caballos, que hubieron de dejar en la mina. Pero nadie se quedó atrás. Ni los guerreros del condado, ni la doncella ni el hermano de Josef, resuelto a averiguar qué estaba detrás de su muerte.

Sin embargo, nada encontraron en el campamento de montaña, más allá de sangre reseca en el establo adosado. Ni pistas sobre la suerte de los mineros que acompañaban a Josef ni rastro de sir Andrei y sus hombres. Y, descorazonados y cansados, no se dieron cuenta de la mirada perdida de Anna y de sus movimientos lentos.

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La Liadain

El Pater Imperator Uzbia creó unos astilleros que se convertirían en una de las principales fuentes de recursos de su Imperio durante los siglos XIII y XIV. Reunió a los mejores maestros constructores, tanto humanos como nephilim. Artesanos que habían construido galeras en Roma, en las ciudades griegas, para los cretenses y troyanos y que estarían detrás de los enormes juncos de alta mar de las flotas tesoro chinas del siglo XV, magos y cabalistas de primer nivel, y los mejores maestros carpinteros de Génova, Pisa, Venecia y Francia. Sus galeras y bajeles fueron comprados a peso en oro por los más ricos comerciantes, por los otros arcanos mayores e incluso por los templarios y sanjuanistas, sus enemigos jurados.

Las dos naves más hermosas y perfectas fueron ofrecidas al propio Uzbia, quien se quedó con la más grande y majestuosa como su galera personal y regaló la otra a Yaltaka como agradecimiento por haber acabado con la conjura de Ephram. Era una galera de finas líneas, estrecha y con la mejor hidrodinámica que 2500 años de saber naval pudieron conseguir. Era una nave pensada para la velocidad y la guerra, dotada de balistas y catapultas, costados reforzados y un peligroso espolón, pero también de una lujosa cámara para el cónsul y sus acompañantes.

A los remos llevaba sesenta incansables remeros sagrados de la Ciudad de las Algas que le garantizaba un ritmo constante y fuerte de boga. Un céfiro atado al palo les daba viento favorable en cualquier situación y el casco estaba cubierto con conjuros apaciguadores que calmaban las aguas por las que navegara. Dos cohortes de centinelas de bronce de los Jardines Dorados de Pharphar proporcionaban la fuerza de combate.

Al mando de la galera estaba un tritón hosco y de pocas palabras, un auténtico profundo de Lovecraft llamado Darq’ab que tenía en su haber varias campañas victoriosas contra los piratas de Cilicia y del Mediterráneo en tiempos de la República romana y de quien se decía que llevaba consigo un hijo de Caribdis que azuzaba contra sus enemigos. Le acompañaba y auxiliaba Maodighomhnaigh, un ángel de los Enamorados al servicio del Emperador, un druida que había cambiado el Hombre de Mimbre por ciertas tendencias que, seiscientos y pico años después, cristalizarían en el movimiento hippie; un tipo pintoresco que era el segundo mejor cabalista Europa Occidental.

Yaltaka bautizó su galera como Liadain, el nombre de su mujer en tiempos de Arturo, la heredera de Rydychan y cuando iba embarcado, izaba el pabellón de su antiguo condado. La Liadain se convirtió así en el transporte de los Guardianes del Grial en sus aventuras y viajes desde comienzos de la década de 1250, pero también en una pesadilla para el Temple, el Hospital y la orden teutónica: no había nave más veloz y en combate uno contra uno no había buque que pudiera derrotarla. Con base normalmente en Aigues-Mortes o en Marsella, su sola presencia trastocó los planes de navegación y transporte de las distintas sociedades secretas durante más de sesenta años.

¿Qué es un escenario “sandbox”?

Hoy he tenido una revelación. Siempre he tenido problemas para explicar qué es un escenario o una campaña sandbox, incluso antes de conocer el término en inglés, pero hoy he visto la luz. Es como la caja de arena del gato. Nosotros echamos la arena limpia, la extendemos, la alisamos y dejamos el cajón que parece un jardín zen, bello, simple y elegante. Luego llega el gato y remueve la arena, la amontona a un lado, deja visible el fondo del cajón por otro, la tira fuera y, además, hace sus necesidades. Y nos toca limpiar, reponer la arena y poner orden en semejante desastre. Una campaña sandbox es igual: le dedicamos todo el amor a la ambientación para que lleguen los jugadores y revuelvan, amontonen, escarben donde les da la gana y hagan sus necesidades (masacrar, saquear y todo eso).

La piedra negra

Pírixis aprendió de Quirós todo lo que pudo los años que estuvo con él y luego lo dejó con un simple «adiós», tal y como el anciano había querido. No sería la última vez que se vieran: su destino había quedado atado al de la Dama del Lago.

En cuanto se hubo separado de su maestro, olvidó sus dos principales consejos. Ni se fue de París ni cortó con su antigua vida. Lo primero que hizo fue presentarse en la sede del Emperador, causando un buen revuelo. Algunos sólo vieron una humana que se paseaba como si fura la dueña del edificio. Otros la rehuían, reconociendo lo que era. Algunos, como Ethiel y Menxar, se acercaban con una mezcla de repulsión y fascinación. Y Yaltaka se limitó a levantar la vista de su escritorio y exclamar un:

—¡Ya era hora de que volvieras!

Nunca sabremos si el silfo no entendió el cambio que había sufrido su amiga, no se dio cuenta o lo ignoró como si fuera algo sin importancia.

En todo caso, los Guardianes del Grial estaban juntos de nuevo y la historia podía continuar. Una historia que les ofrecía muchos caminos que seguir: el Grial seguía perdido y la pista desaparecía con el naufragio de Sigbert, la marca de Menxar y la historia de la Torre Negra y el tema de las vírgenes negras y las catedrales templarias que tanto preocupaba a Ethiel.

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La muerte del presidente Santiago

La muerte del presidente Santiago supone el arranque de uno de los arcos más interesantes de Babylon5: el golpe de estado en la Alianza Terrestre a manos de un gobierno vendido a una potencia extranjera (las Sombras) que, con medidas populistas, consigue que la gente no se dé cuenta, no proteste y que los ciudadanos estén más preocupados controlándose unos a otros que pensando en qué narices hace el gobierno en nombre del pueblo soberano.

En su día me pareció una trama terrorífica por lo verosímil (por lo menos hasta que se dedican a tirar misiles alegremente). Lo que no esperaba era vivirlo en mis carnes. Vale, no ha muerto ningún presidente (al menos oficialmente, porque Zapatero lleva bastantes días sin decir esta boca es mía y puede generar alguna duda), pero hay indicios más que preocupantes:

1) La instauración de un comisariado político (la famosa SS) que decida a qué información podemos acceder y a cuál no, por lo pronto en Internet, sin intervención judicial.

2) La aprobación del tema anterior con nocturnidad y alevosía.

3) Un plan cuidadosamente orquestado para proclamar el Estado de Alarma y que la gente lo aplauda, ignorando el recorte unilateral de derechos laborales vía decreto con el que provocaron el problema. Si tenemos en cuenta que, en empresas públicas, las huelgas salvajes son la única forma de que los de arriba se sienten a negociar y del precedente que sienta este Estado de Alarma, personal de pista, pilotos, conductores de metro y autobús, personal de limpieza, personal sanitario, transportistas… se pueden ir preparando.

4) Azuzar la natural y malsana envidia española contra el vecino, que cobra más, está en una empresa que respeta la ley o tiene un coche más nuevo que el nuestro. Ya hemos visto el efecto en los funcionarios y en los controladores. No serán los últimos. Si unimos el punto anterior, el próximo colectivo al que marquen como privilegiado ya puede ir comprando vaselina en cantidades industriales, porque no van a poder ni protestar, ya que estarán movilizados.

5) Silenciar cualquier voz de protesta acusándola de terribles crímenes, después de aleccionar a la ciudadanía de lo terribles que son esos crímenes. En este caso, fascismo, machismo y cosas así.

En fin, señores, que esto se acaba. Este supuesto gobierno socialista ha sacado el bate de béisbol y le están subiendo las faldas a la Constitución. De verdad de la buena que no esperaba que ocurriera tan pronto.

La desaparición del ingeniero de minas

Había sido un invierno peculiar, muy duro. Un par de semanas de buen tiempo, aunque frío, en enero habían sido seguidas por otras tantas de terribles tormentas y ventiscas, una subida brusca de las temperaturas y lluvia abundante que traía los primeros aludes. Pero el invierno se acercaba a su fin, gracias al cielo, y los pasos, embarrados de día y helados de noche, eran practicables. De las tierras bajas venía la promesa de la primavera y el verano en la forma de Anton Gurevich, buhonero y mercader ambulante, hombre de edad indefinida y complexión oculta por capas y capas de ropa que, con sus caballos y mulas y algún ocasional criado, era desde hacía dos décadas el primer y el último mercader en subir hasta Czyna, un peculiar enviado de la señorita Primavera y maese Invierno. Como siempre, su llegada fue recibida en la ciudad como el fin del invierno, aunque aún quedara febrero que desgranar en el calendario: los chavales correteaban a su lado, alborozados; las mujeres le preguntaban por los últimos cotilleos y la nueva moda de la capital o recogían sus encargos de otoño y los hombres lo invitaban a tomar un trago de vodka en sus casas a cambio de historias y su opinión sobre el futuro del mercado del hierro.

En el castillo también se le recibió con los brazos abiertos, con preguntas, petición de que descansara en la taberna y recogiendo, ávidos, los encargos esperados, como esa sal de mercurio de los boticarios de la capital, traída especialmente para Edan Garrison. La primera parada, sin embargo, era obligada: el conde Piotr también esperaba al mercader por ser la primera fuente de noticias que llegaba al condado con lo sucedido ese invierno en el resto del mundo, así que en cuanto se hubo aseado y descansado un poco se le hizo entrar al salón privado en compañía de su hijo, del castellano sir Franz Mauser, de Anna, que les sirvió el refrigerio, y otros consejeros. Anton cumplió con creces lo esperado y dio parte de nacimientos, casamientos y adulterios varios en la capital y las grandes ciudades de la llanura, de los últimos problemas en la frontera oriental. También trajo noticias del propio condado: el invierno había traído bandidos a las tierras bajas del valle que habían obligado a sir Alexandr, primo y campeón del conde, a armar a sus hombres y darles caza. Pero lo más sorprendente era que el emperador Elías, que el Señor tenga en su Gloria y le conceda Sabiduría, había nombrado Sumo Arzobispo, cabeza de la Iglesia de Cristo, ¡a una mujer! Ni que decir tiene que semejante barbaridad había caído como una bomba y había sido el tema principal de conversación durante el invierno y curas y obispos de Dalaborn, junto con muchas buenas gentes, rezaban en privado para que el emperador recuperase la cordura.

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Samurái 7

Decía hace un par de meses que Los siete magníficos es la mejor adaptación de Los siete samuráis. Hace unos años, el estudio Gonzo presentó su propia adaptación bajo el nombre de Samurái 7, una serie de 26 episodios que se ceñía a la perfección a lo que ofreció este estudio en la primera mitad de la década: diseño de personajes espectacular, seiyuus de primer nivel, animación avanzada para su época, animación irregular, episodios dibujados por el becario, caídas terribles de ritmo, anticlímax estúpido… Resumiendo, un producto irregular, pero que se puede considerar, en su conjunto, una buena serie.


Los siete samuráis

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Anima Core Exxet

Pues no, no era una segunda edición, sino exactamente lo que anunciaban, una edición revisada. La tercera, creo: yo tengo la segunda edición, tirada o como se diga, grande y de borde blanco que corregía algunas erratas. Luego salió la edición revisada de borde negro y tamaño más reducido, el que se convirtió en estándar. Traía más correcciones y cambios en las reglas, como la modificación de los paladines o el poder psíquico de balística. Y ahora, la llamada Core Exxet (por ahí he visto llamarla jocosamente Errata Exxet), sin borde superior y con más páginas que nos trae erratas revisadas, otras ampliadas y algunas nuevas. Perdón, quería decir reglas revisadas, otras ampliadas y algunas nuevas. Una oportunidad perdida de hacer esa segunda edición que sigo pensando es muy necesaria para este juego.

Pero, ¿qué nos ofrece Core Exxet? Pues una revisión parcial: se ha modificado el sistema de creación de personajes, añadiendo modificadores a las secundarias por nivel para corregir, de una manera poco elegante pero simple y efectiva, el problema de la escasez de habilidades que mostraban los personajes. También se ha modificado el sistema de tiradas de características, haciendo que coincida con el general en que hay que sacar mucho; se han modificado ventajas y desventajas y en otras se ha aclarado su explicación (pero siguen sin estar ordenadas alfabéticamente, por lo que encontrar una en concreto requiere suerte o memoria fotográfica); las habilidades secundarias han ganado en profundidad, con tablas y reglas ampliadas sobre su uso, algo que era muy pedido en el foro.

El sistema de combate ha perdido su tabla, la tabla maestra de Ánima (que sigue estando disponible en el apéndice), siendo sustituido por más cuentas. Es el cambio que menos me gusta y que no aplicaré, porque lo enlentece al añadir cuentas adicionales. El problema de lentitud en el combate del juego recae en el cálculo de porcentajes en lugar de sumas o multiplicaciones enteras, pero cambiar ese sistema obligaría a cambiar todo el sistema. De paso se han añadido algunas maniobras y otros cambios menores. La magia, el otro gran cambio, pierde flexibilidad, pues ahora los conjuros sólo tienen cuatro niveles de poder fijos, en lugar del sistema de coste base más aumentos del anterior. Como jugador no sé qué tal resultará, pero como máster es de agradecer, pues permite tabular de una forma mucho más rápida qué pueden hacer tanto los pjs como los pnjs y, al mismo tiempo, evita algunas aberraciones de poder no controlado que eran posibles con el sistema viejo (aberraciones sigue habiendo, que para eso hablamos de Ánima).

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Mi mundo, uno solo

Cuando dirigí la campaña de Nephilim de Guardianes del Grial, la falta de material oficial (y también de material no oficial en castellano, para qué negarlo) me hizo crear un ecosistema amplio de organizaciones y pnjs, enriquecido por el propio devenir de la campaña y, por supuesto, por el hacer de los jugadores y sus personajes. Como resultado, en cualquier partida o campaña futura de nephilim existirán esos pnjs, esas organizaciones y esas historias que se jugaron en su día.

Aquella campaña me marcó tanto que ahora es para mí natural considerar para una ambientación dada que es sólo una, para todas las posibles aventuras que juegue en ella. Así estoy haciendo en Gaïa, el mundo de Ánima: los personajes y aventuras de Tres Valles arrancan antes que la primera campaña de los Visnij y la historia de uno de los pnjs de ésta enlazará seguramente con la de un pj de aquélla, aunque ambos personajes jamás se encuentren o sepan el uno del otro.

En parte es por la falta de ambientación oficial a ese respecto (hay muchas ideas por desarrollar en Gaïa, el libro de mundo más útil que he leído nunca, pero lo poco concreto que ha salido es para el juego de miniaturas y no es práctico para una campaña); en parte porque los módulos tipo sandbox nunca me han llenado (por ahí tengo La isla de los grifos, que lo dejé de lado por inútil, y otro, de una ciudad perdida, que fue otro gasto inútil): mucha información, muchos pnjs, pero soy incapaz de sacarles partido. Y es que yo lo que necesito son aventuras, el trasfondo donde ocurren es cosa mía.

Y en parte porque se convierte en algo nuestro, mío y de los jugadores que participan en la creación del mundo, y la ambientación que era extraña se convierte en familiar, un refugio conocido y cómodo, un abrigo cálido que nos reconforta en el frío invierno.

A veces, eso sí, hay que retorcer algo los hechos para que medio encajen, pero uno es lector de Sandokán y encuentra estas cosas son habituales (Tremal-Naik conoce a Ada en 1855; uno o dos años después caen en manos de Sandokán y sus piratas, después de lo cual se casan; Ada muere al dar a luz y su hija es secuestrada por los thugs cuando tiene cuatro años, en 1857. ¿Problemas de fechas? Futesas sin importancia). De igual forma, las aventuras del alfeñique medio pelo y el tipo de negro resultó que no ocurrieron después de aquello, sino antes, y sir Nae habrá conseguido Gloria luchando en muchas batallas que no detallaremos porque en la Gran Campaña no existieron, y… Eso sí, cuidando mucho la interacción entre pjs de ésta y de aquélla, si por alguna razón se encuentran (que no deberían), y lo de meter como pnj un antiguo pj propio, si se hace, con muchísimo cuidado.

Se firma el armisticio

La emisora Radio Arrebato y el staff (mira que me gusta el palabro guiri) del programa Radio Telperion iniciaron conversaciones de paz que han terminado con la firma del armisticio por ambas partes y la reintroducción del programa en la parrilla de la emisora, en su día y hora habitual. No me cabe duda de que ha sido gracias a la presión de la comunidad internacional, o sea, los escuchantes, que se han movilizado en un tiempo récord, dando amplia publicidad a la noticia y organizando acciones de apoyo, como cartas a la emisora y a los patrocinadores de la misma. Al aquí firmante le hubiera gustado tener una conexión a Internet regular estos días para haber participado más activamente, sorry.

Por otra parte, la guerra ha traído el uso de armas y técnicas prohibidas por la Convención de Ginebra cuyos efectos aún colean.