El desafío de los 30 días — Día 3 ¿Prefieres hacer un spin-off o una partida independiente?

Tercer día y pregunta enrevesada como novela del tito Gibson: «Cuando llega el momento (matan a todos los personajes, se retiran, etc.) pero vas a continuar en la misma ambientación ¿prefieres hacer un spin-off, o jugar una partida independiente?»

Pregunta un tanto puñetera porque da por supuesto que uno va a seguir jugando con el mismo juego y con la misma ambientación. Y esto puede no ser así, por la sencilla razón de que hayamos quemado el juego o necesitemos unas vacaciones del mismo. Por ejemplo, bien puede ser que tras dos años de campaña en Reinos Olvidados estemos tan saturados de fantasía medieval que el siguiente proyecto sea de terror en los años 20. A mí me pasó tras tres años de Nephilim con Los Guardianes del Grial. De cuando en cuando tengo la tentación de volver a coger el juego, pero la sensación real es que ya lo exprimí todo lo que pude. Y es posible, ¿quién sabe?, que con Los viajes del Ícaro termine quemando Ánima.

Volviendo a la pregunta, de seguir jugando en la misma ambientación, ya he dicho en otra ocasión que mi mundo es uno solo. Es decir, que lo que sucede en una aventura, sucedió para todas las posibles campañas, con pocas excepciones (fundamentalmente, que una campaña la tenga que arrancar dos veces o se me caiga por la razón que sea, como Tres Valles, o aventuras sueltas que pueda reutilizar para jornadas o partidas esporádicas, donde ya ahí toca decidir qué es canon y qué no lo es).

Luego están las campañas planteadas como temporadas de serie, a lo Buffy, campañas no muy largas pero pensadas para jugar varias con los mismos pjs y pnjs. Como las dos temporadas de Los Visnij. Como también era Fort Nakhti, hasta que murió uno de los protagonistas, dejándome sin ganas de desarrollar más aventuras para un grupo donde la gracia estaba en las relaciones entre los tres protagonistas (por otra parte, me gustaban demasiado para dejarlos estar y rescaté a varios personajes para Los viajes del Ícaro.

Pero spin-off de verdad es lo que está haciendo Charlie, montando una campaña dentro de mi campaña, que ya son ganas de complicarse la vida.

El desafío de los 30 días — Día 2 ¿Cuál ha sido tu mejor sesión?

Segundo día del desafío (¿Ya? ¿Dónde ha ido mi sábado?) y segunda pregunta complicada, que uno lleva ya unos cuantos años dándole al callo y atesoro partidas realmente divertidas o muy estimulantes, como la que dirigí en las jornadas del Dirigible del 2010 o el momento de improvisación total espoleado por unos jugadores magníficos adentrándose en un lugar donde sólo encontraron maldición y muerte (y un ascensor) o esos raros momentos en que lo ves.

Pero se trata de elegir una y sólo una, así que me quedaré con mi primera partida, terminado mi primer (y desastroso) curso universitario, pero aún en la escuela. Dirigí a Star Wars (el viejo, el de tropecientos dados de 6), sólo que los personajes no los hice yo, pues aún no sabía hacerlos. Fue, cosas de la vida, también mi última partida de Star Wars, aunque ahora no logro saber por qué. Tenía como jugadores a Fran y a Nuria. Unos días antes, hablando de la idea de dirigir, habíamos seleccionado ya el juego y que los pjs no serían terroristas revolucionarios. Así, planteé una situación similar a El principiante, pero con agentes especiales del Imperio teniendo que acabar con una base rebelde y que dejó para la posteridad un polvo en gravedad 0. Fue una suerte tremenda para mí tener tan grandes jugadores en mi primera partida. En los años siguientes, cuando me iba fogueando como máster y metía la pata hasta el corvejón con sesiones realmente deplorables, volvía la vista a esta primera partida y me decía «Yo puedo hacer que los jugadores se diviertan así, así que vuelve a intentarlo».

El desafío de los 30 días — Día 1 ¿Con qué rolero te gustaría jugar?

Curioso el invento éste, propuesto desde Trasgotauro. Treinta días, treinta preguntas. El año pasado me enteré con el desafío ya empezado, a base de ver en el feed montones de entradas con el mismo asunto (me llevó enterarme de qué iba). Este año me he sumado al desafío, aunque no sé si podré contestar a todas. En todo caso, vamos con la primera.

Día 1.- ¿Con qué rolero con el que no has jugado nunca te gustaría jugar?

Y primera pregunta difícil. Primero, porque habiendo tantos roleros con los que me gustaría volver a jugar (¡ah, Tres Valles!), tengo que citar a uno con el que no lo haya hecho. Segundo, porque no suelo ir a jornadas ni participo en ningún club, por lo que he visto a poca gente jugar no estando yo en la mesa. Y tercero, porque para mí «jugar» es «dirigir». Salvo en el caso de Pírixis, que me muero de ganas de coincidir con ella en el mismo lado de la mesa, el menda es ante todo máster y leo la pregunta como «¿A quién te gustaría tener en tu mesa?». Y eso es una pregunta puñetera.

Podría hacer un poquito de trampas con eso y retorcer la pregunta, porque coincidí (al mismo lado de la pantalla) en una partida de Comandos de Guerra en las jornadas del Dirigible de 2013 con un chaval al que me encantaría invitar a mi mesa, pero no sería algo limpio.

Si pienso en roleros que conozco por Internet, gracias a la blogcosa esta, son varios los nombres que se me vienen a la mente. Unos cuantos casos en los que, a través de sus entradas o de comentarios y mensajes cruzados tengo la sensación de que sería divertido tenerlos en mi mesa, aunque nuestros juegos de cabecera sean distintos (o muy distintos). Pero creo, a tenor de lo (poco) que sé que sus estilos de juego podrían casar con mi estilo de dirección y dar tardes memorables. Hablo de maese Erekíbeon Barbagrís, de cuya mente preclara salió la idea de Los viajes del Ícaro, hablo de Wulwaif, hablo de Yachi. Aunque también hay a quien me gustaría tener de máster, y eso ya es raro.