Una de las razones por las que Ethiel pinchó un poco a Yaltaka para que este volviera era, simplemente, el quitarse den en medio una mosca molesta. Ephram lo persiguió y le hizo la vida imposible, tomándolo como un agente de Uzbia que conspiraba contra él. Ethiel estaba entonces enfrascado en la investigación de lo que sería su obsesión durante todo el siglo XIII: la salida a la luz de la Orden del Temple. Cuando huyó de las Galias por sus problemas con el pretor rebelde tenía ya en su poder un manuscrito robado al Temple que indicaba la existencia de algún plan oculto de la organización.
La orden de Yaltaka de dejarlo todo y buscar a Uzbia le obligó a dejar de lado el Temple y los primeros y convulsos años del regreso del Pater Imperator no le dejaron tiempo para retomar la investigación, así que buscó la colaboración de su superior y le enseñó el manuscrito. Yaltaka le permitió dedicar parte de su tiempo al tema en cuanto fuera posible, así como utilizar los recursos del arcano.
El original del manuscrito que cambiaría la historia de Europa y quizás del mundo entero se guarda en la biblioteca personal de Vndyrwynd: