Me gusta sentarme en estas fechas y escribir una entrada sobre lo que ha dado de sí el año y las esperanzas para el nuevo. No sólo porque se acabe el año: en diciembre de 2007 arrancaba Cuberterías de Albacete, Import & Export y me sirve también para festejar el aniversario del blog. ¡Nueve años ya!
2016 ha sido un año agridulce. En el trabajo, un año de estancamiento, el segundo tras el 2015. Muchos frentes abiertos, cosas mega-urgentes que obligan a parar el resto del trabajo y que luego terminan durmiendo durante meses en un metafórico cajón, costuras que saltan cuando se combinan picos de trabajo, limitaciones del sistema y malos vicios (de verdad que alucino con la capacidad de algunos usuarios para retorcer el funcionamiento del sistema, llegando a tener tablas escritas a boli para anotar la ubicación donde le han dicho al sistema que han puesto la mercancía y la ubicación donde realmente la han dejado) y pocas posibilidades de aprender cosas nuevas (soy bueno buscándome las habichuelas, pero la autoformación tiene sus límites).
En lo personal, no ha estado mal. Hemos tenido buenas series anime, películas interesantes, me he reencontrado con viejos amigos de la universidad y he vuelto a poder tomarme unas buenas pintas de Kilkenny, después de que desapareciera de los pubs irlandeses en favor de la Murphy roja a finales de los 90. Pero roleramente, lo que viene a ser mi vida social, la cosa ha estado bastante peor: Los viajes del Ícaro ha quedado en forzoso stand-by al desarrollar uno de los jugadores alergia gatuna. Los intentos de encontrar sitio alternativo no fructificaron y ya doy la campaña por perdida.

