Bounen no Xamdou

Del estudio Bones y de, prácticamente, el mismo equipo de Eureka 7 nos llegó en 2008 otra serie por el estilo, Bounen no Xamdou. Los mechas eran esta vez orgánicos, el capitán de la nave pirata, capitana y con algo más de carácter; una vieja gurú iluminada en vez de un viejo gurú iluminado; unos tripulantes, en general, más entrados en años y menos guapos que en la anterior y una pareja protagonista (chica extraña, chico estúpido) más mayores, más maduros y (parte importante) el chico menos cargante y tonto (aunque en el segundo tramo de la serie se sacan uno que nos hace añorar a Renton). Sin embargo, la serie no funciona como Eureka 7. La historia, fumada existencial gorda y poco comprensible incluida, hace aguas por todas partes y da la impresión, en más de una ocasión, de que quisieron repetir el éxito de la anterior forzando una trama escasa más allá de lo posible. La serie, con todo, aguanta bien hasta el capítulo 13 o mediados del 14. A finales de éste cae en picado y entra en un foso aburrido y laaaaargo que tira por la borda todo lo conseguido antes, para llegar a un final atropellado y torpón. Pero la serie, pese a sus lagunas tamaño mar Negro y a sus inconsistencias, mantiene el tipo bastante bien toda la mitad y, en la segunda, la inercia y ciertas subtramas consiguen mantenernos enganchados hasta que, por fin, acaba.

Nakiami

Esto lo consigue con unos personajes bien dibujados e interesantes, que destacan entre otros más tópicos y que crecen y evolucionan con la parte buena de la historia. Los padres del protagonista, con voces de Unshou Ishizuka (Jet Black) y Risa Hayamizu (la entrenadora Momoe), el orondo general y la recurrente vieja de la cadera; el triángulo amoroso protagonista: el voluntarioso Akiyuki Takehara (Atsushi Abe, desconocido para mí), la guapa Haru Nishimura (Fumiko Chise Orikasa, mi razón para ver la serie, para qué engañarnos), y desgraciado siempre en la sombra Furuichi Teraoka (un efectivo Shinnosuke Tachibana); la misteriosa Nakiami (la sustituta de Eureka en esta serie y mucho, mucho mejor personaje, y con la ronca voz de Yuki Sanpei, Renton en aquélla) y parte de la tripulación de la nave, la Zanbani (dejemos de lado a los niños y al corredor salido, plís): la capita Ishuu, una de los mejores capitanes de nave pirata que haya visto en series similares, el callado Ahm, el piloto con pinta de indio (Kenji Hamada, del que hemos hablado hace poco; lo suyo son las frases cortas, parece), el viejo mecánico…

El cartel de actores de doblaje de la serie es espectacular y, además de los anteriores, podemos destacar a Romi Paku (Teresa, Edward Elric, Nana Osaki, Temari…) como la asistente rubia del comandante; Keiji Fujiwara (Tachibana, Ladd, Holland, Kuberness…) como Raigyo, el otro xam’d; Marina Inoue

Los mechas son orgánicos: de blanco el prota, de grande el malo

¿Que de qué va la serie? ¿No lo he dicho? Modo corto: chaval (Akiyuki) se cae con mecha en una nave pirata con chica misteriosa (Nakiami) y tripulación con pasado sospechoso (empezando por la capitana Ishuu). Modo largo: un atentado suicida de una chiquilla albina de sangre verde fosforito convierte al chaval en un monstruo, un xam’d, es rescatado por una chica misteriosa y algo mística, posible cabecilla de un pueblo perseguido, y da con sus huesos en una extraña nave postal. Todo ello mientras comienza una guerra que arrasa su isla natal y lleva tanto a su amigo Furuichi como a su amiga (que está enamorada de él, claro) a alistarse en el ejército, cada uno por motivos distintos. Entre tanto, a la isla llega un siniestro comandante dispuesto a hacer todo tipo de extraños experimentos para obtener un arma con el que ganar la guerra…

Lástima que a partir del 13 los guionistas se volvieran idiotas, Haru se vuelva idiota, Akiyuki se vuelva idiota, Nakiami se vuelva idiota y todo se vaya al traste de la forma más idiota posible.

¡Qué lástima, de verdad!

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