Arturo – El fin del Reino del Verano I

Corría el año 530 cuando el Reino del Verano llegó a su fin. Su agonía se prolongaría durante diez años más, pero murió el día que Arturo sorprendió a Lanzarote del Lago y a Ginebra en adulterio. El mismo día en que yació con Morgana. El mismo día que desapareció Merlin. El mismo día, de paso, en que alguien clavó un puñal de 8 pulgadas a Asgareth, provocando la muerte de su simulacro y que él fuera reabsorbido por su estasis. Fue el día que Nerrad se quitó la máscara y decidió dar cerrojazo a la partida. Y fue el día que descubrió que había un jugador de más.

Nerrad, la Emperatriz, experta en la magia de Luna, manipuladora, ambiciosa y algo desequilibrada, había aprovechado el ataque sobre París para eliminar al encargado del arcano de la Emperatriz y salvar al resto de adeptos, ganándose así el respeto de sus compañeros (por lo segundo, lo primero se ocupó de que nadie lo viera, claro). Al poco de llegar a Britania ya dirigía, aunque de manera extraoficial, a la Emperatriz en las Islas y, pocos años después, recibía el nombramiento oficial. Ya para entonces se había fabricado una nueva identidad en el Norte: Morgana. Que pudiera hacerse pasar por nativa con tanta facilidad y que en tan pocos años liara la que lio hace pensar a muchos que ya había pisado las Islas en alguna encarnación anterior. Hay quien piensa que su plan estaba tan perfectamente orquestado que lo tenía planeado desde mucho antes.

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Arturo – Personajes: Malabar

Ángel, eolim. Arcano mayor XVIIII, el Sol.

Bajo la apariencia de un hombrecillo de aspecto humilde y bonachón se esconde un nephlim cínico, traicionero, manipulador y ambicioso, con graves delirios de grandeza. Busca desde hace mucho tiempo controlar el ka-sol. En encarnaciones pasadas estudió la posibilidad que tienen algunos humanos de lanzar conjuros y controlar criaturas, encontrando casos reales y documentados en sociedades iniciáticas galas y germanas. Por desgracia, en su nuevo despertar se encontró con que los conocimientos de los antiguos druidas galos se habían perdido. Cuando ya casi se había decido por ir al corazón del África negra, sus agentes le informaron de dos lugares en Europa donde aún quedaban sociedades iniciáticas druídicas: las Islas Británicas y el noroeste de Hispania. Tras estudiar los informes, decidió que Britania era el mejor lugar y utilizó todas sus influencias para conseguir que el Arcano le autorizara a abrir y dirigir una sede en la isla.

El nombramiento de Malabar no sentó bien a los afiliados al Sol que ya estaban en Britania. Casi todos eran supervivientes de París y, cuando llegaron Malabar y su equipo en 505, tenían montada una estructura no oficial bastante eficiente y mantenían buenas relaciones con otros arcanos y con los nephilim locales. Malabar los ninguneó, teniendo el trato mínimo con ellos, centrándose en su equipo y sus investigaciones.

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Arturo – Personajes: Misat

Gato, Onirim. Arcano mayor I, el Mago.

¿Por qué se hizo cargo de la más noroccidental y aislada de las sedes del Mago? Posiblemente, ni él lo sabe con certeza. Antes, ni siquiera pertenecía al Arcano. Llegó a Bretaña escapando por poco de algún turbio asunto y, tras la muerte del simulacro y posterior absorción por la estasis del anterior encargado, se hizo cargo del refugio, una taberna portuaria situada doscientos años atrás en una secundaria pero transitada ruta comercial entre las Galias y Britania y ahora olvidada por todos. A los dirigentes del Mago más próximos les pareció bien: la sede se mantenía a sí misma y, de no encargarse Misat, la tendrían que cerrar, pues nadie quería hacerse cargo de ella.

En todos los años que estuvo al frente del refugio apenas pasaron nephilim por allí, hasta lo de París. Prácticamente el único que pisó la sede fue Asgareth, que estuvo un largo invierno aprendiendo todo lo posible sobre Britania antes de cruzar el Canal. Entre los dos nephilim pronto surgió una fuerte amistad y, cuando Asgareth abrió la sede de Londinium, Misat subordinó la suya a la de este.

Tras el desastre de París se hizo muy respetado por los nephilim, tanto egipcios y británicos, por su valor y su capacidad para manejar situaciones complicadas, por no decir críticas. Por estas habilidades le fue encomendada la tarea de encontrar un modo factible de unir el cristianismo y las antiguas creencias. La «experiencia piloto» la llevó a cabo en Eire, de donde le viene el nombre por el que sería conocido a partir de entonces: San Patricio.

Misat fue un pnj importante cuando jugué la campaña en Madrid y al que le tengo gran cariño. Sin embargo, con Pírixis y Yaltaka apenas apareció porque cumplía la misma función que Ethiel, es decir, la de facilitador. Aunque ambos eran muy distintos (Ethiel era más juguetón, travieso y con un punto de crueldad, como un gatoy poco dado a tomar decisiones, pero era único recopilando información, mientras que Misat era más grave y calmado, sin tantas florituras y más de acción, como un tigre) temí que pudiera ser fuente de confusión para mis jugadoras, así que Misat fue sacrificado y apenas apareció (aunque fue recompensado cuando le repesqué en el siglo XX).

Arturo – Personajes: lord Éctor

Lord Éctor pertenecía a una familia noble britano-romana, aunque lo único que se conoce de esta es la espada familiar, un gran mandoble con gemas y un escudo indescifrable en el puño que siempre llevaba consigo. Tenía educación militar, y era un fuera de serie con la espada y con la lanza. Sin embargo, cuando aparece en esta historia, no tenía ni tierras ni señor, sino que era un bardo vagabundo. Un bardo con un caballo de carga que, además del arpa, llevaba una cota de mallas, dos espadas, escudo, lanzas, un hacha y varias jabalinas, pero un bardo con todas las de la ley. Pertenecía a una de las múltiples sociedades iniciáticas celtas que pululaban por Britania, que los nephilim británicos usaban como cantera de simulacros y como agentes. Tenía un ka-sol muy desarrollado y su entrenamiento le permitía percibir a los nephilim y a los efectos-dragón. Era de carácter franco, abierta sonrisa, buen conversador pero discreto. Llevaba años recorriendo la isla y era conocido en todas partes, así que no resulta extraño que Merlin recurriera a él como guía de los recién despertados Guardianes del Grial cuando el asesinato de Aurelio le trastocó sus planes.

Y Éctor cumplió, desde luego. Fue un guía de fiar, les llevaba a dónde ellos querían sin preguntar y luchaba cuando tocaba. Los Guardianes se acostumbraron a tenerle al lado, explicándoles las costumbres de las gentes, la historia de los pueblos que cruzaban, amenizando la noche con leyendas acompañadas de la suave música del arpa. Se acostumbraron también a dejarle atrás, al cuidado de los caballos; verle clavar la enorme espada de la familia en el suelo y sentarse apoyando la espalda en ella. Y se acostumbraron aún más a volver, heridos, cansados y sin aliento y verlo, sentado con la espalda contra la espada y con un cálido fuego en el que se asaban alegremente unos conejos a su lado.

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Arturo – Badon y el Reino del Verano

518-530

Mientras en el Castillo del Gozo se decidía el futuro de los nephilim en Britania, en Badon los britanos defendían el suyo en tres días de batalla sin cuartel contra más de 30.000 bárbaros (sajones, jutos, anglos, pictos, irlandeses, tropas mercenarias…). Las tropas britanas, comandadas por Arturo y Merlin, sufrieron gravísimas pérdidas, pero se alzaron con la victoria, conjurando la amenaza de la invasión sajona por una generación al menos. En el campo de batalla, sobre los muertos sajones, Arturo fue coronado rey por sus hombres. La ceremonia se repitió, con gran pompa y esplendor y algún rey tragando bilis, en Londinium en Navidad, así como la boda del nuevo Alto Rey con lady Ginebra, hija del rey Leodegrance de Cameliard.

Como monarca de un reino en paz, una de las primeras decisiones de Arturo fue edificar una capital: Camelot, levantada con ayuda de druidas y arquitectos venidos de todo el mundo. Su torre principal albergó a la Hermandad de la Tabla Redonda, sociedad secreta de humanos y nephilim creada por Merlin que buscaba construir un mundo donde ambas razas convivan en paz y que se convirtió en el principal órgano de gobierno del reino, junto con la Asamblea de Reyes. La Hermandad de la Tabla Redonda estuvo formada inicialmente por los principales capitanes de Arturo: su campeón Bedwyr, el senescal del reino Cai, Tor ap Uisnach, Bors, Gwalcmai, Gwalchavad; el campeón de la reina Lanzarote del Lago; reyes fieles como Uryens de Gore y Cador de Cornualles y caballeros nephilim de renombre: Pellinore, Alain le Gros, Lamorak de Gales y, a título póstumo, Uisnach de Rydychan. Como consejeros estaban Merlin y la Dama Rhonwyn.

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Arturo – El Dragón de Brent Pelham II

En 492 Uisnach Yaltaka daba muerte al dragón de Brent Pelham. En 518 moría él a su vez, atravesado por diez lanzas pictas en la Batalla del Castillo del Gozo. Yaltaka, con su nuevo simulacro, su compañera Pírixis, su vasallo y amigo Éctor, su vecino el rey Madog y su guardia de élite, los Cinco Hermanos, y los caballeros supervivientes de su unidad (que serían conocidos desde entonces como los Cinco Inmortales) acompañaron el cuerpo del monarca de Rydychan hasta Oxford. De Badon trajeron a su hijo Cuall, muerto en la batalla. Dicen que Liadain envejeció ese día diez años de un golpe.

Allí se celebró un gran y emotivo funeral al que asistieron los principales señores de Britania: Arturo, que sería coronado pocas semanas después en Londinium, sus capitanes Cai, Bedwyr, Gawain, Ulfius y Brastias; Bors de Ganis (que vació las reservas de cerveza de Oxford al grito de Por las que no beberemos juntos), el anciano rey Gilbert de Hertford y su hijo; los reyes Cunomor de Celyddon y Madog de Sauvage; Merlin, la Doncella de Hielo, la dama Vivianne, la dama Rhonwyn Pírixis y otros muchos grandes guerreros y reyes.

Preguntado Yaltaka qué funeral quería para su amado simulacro, respondió que uno acorde a su vida y hechos y eso tuvo. Pero cuando el cuerpo sin vida de Uisnach era bajado a la tumba, se abrió el cielo y por allí apareció el gran señor que poseyera al dragón de Brent Pelham a reclamar el alma de Uisnach Yaltaka que, muerto el simulacro, era el propio Yaltaka. Sin que nadie pudiera hacer nada para impedirlo y ante la atónita mirada de los nephilim presentes (los humanos nada vieron y de nada se enteraron), arrancó a Yaltaka de su nuevo simulacro y se lo llevó consigo a través de la brecha del cielo, que se cerró tras de sí.

En Oxford quedaron, huérfanos, mudos, sin saber qué hacer, amigos y compañeros.

Y la jugadora de Yaltaka aprendió a apuntar bien lo que ocurre en las partidas, que nunca sabes cuándo te harán falta. Porque la solución de este problema se la dio su compañera cuando derrotaron al dragón (que te entierren en el muro de la Iglesia) y no se acordaba ya de esta espada de Damocles que sobre su cuello pendía.

Arturo – La aventura del Castillo del Gozo II

El Rey Pescador les recibió en el gran salón. En lugar de trono, había un lujoso diván sobre el que estaba echado el Rey Pescador, envuelto en mantas, pálido y demacrado, quien les dio la bienvenida con voz queda. Para Pírixis sobre todo, que era quien más le había tratado de los Guardianes, fue un shock encontrar así al otrora majestuoso y poderoso nephilim. El grupo se sentó en silencio, sumido en sus pensamientos, a la mesa que los pajes preparaban ya. Entonces, se abrió una puerta al fondo del salón por la que entró la procesión del grial: encabezados por un muchacho que sostenía una lanza de la cual caía un hilillo de sangre, todos los objetos mágicos y místicos que poseía el Rey Pescador pasaron, portados por nephilim de su corte, por delante de los atónitos visitantes. Todos los objetos menos uno: el Grial, que hubiera sido reconocido al momento por los Guardianes. El Rey Pescador, como comentamos en su día, había recibido el Grial, así como las estasis de los Guardianes, de manos del de Arimatea. Después de ser herido por Balin, el Caballero de las Dos Espadas, el Rey Pescador temió no ser lo suficientemente fuerte como para defender el más importante de los objetos que tenía, así que lo había entregado a la Doncella de Hielo.

La extraña comitiva pasó entre el silencio respetuoso de los Guardianes, que percibían la magia que desprendía, y el atónito Éctor, que fue incapaz de formular pregunta alguna. Una vez el salón volvió a la normalidad, empezó la cena, frugal por el sitio de Klingsor y las tierras baldías. El Rey Pescador, muy fatigado, fue llevado a sus aposentos, así que los Guardianes quedaron en compañía de algunos nephilim del castillo. Así pudieron comentar con la dama Brisen, que hacía de lugarteniente del Rey Pescador, la situación y los posibles caminos a tomar. La dama les pidió que fueran en busca de ayuda, pues temía que el Caballero Pardo, herido como le dijeron que estaba, no pudiera traer los refuerzos a tiempo. Les dio los nombres de amigos y aliados del Rey Pescador, así como de aliados de Klingsor que seguramente vendrían a la batalla, encomendándoles que trajeran a todos los posibles de los primeros y, si podían, convencieran a los segundos de no acudir a la llamada de Klingsor. También les habló del Enemigo Injusto, quien estaba destinado a matar al Rey Pescador a causa de un terrible malentendido. Era muy importante identificarlo y sacarlo de su error (la dama Brisen era vidente y sus visiones, para lo acostumbrado, eran muy exactas… pero no lo suficiente como para poder indicar siquiera algún rasgo del Enemigo Injusto que sirviera para reconocerlo).
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Arturo – La aventura del Castillo del Gozo I

517 terminó, bélicamente hablando, con la Batalla del bosque de Celyddon, una costosa victoria para las tropas britanas. Para nadie pasó desapercibido el hecho de que si el ejército bárbaro hubiera sido más grande, la victoria podría haberse convertido en derrota. Para 518 todos esperaban una batalla aún mayor: los sajones veían que aquello ya era o Arturo o ellos y pidieron ayuda a sus parientes del continente.

Klingsor decidió que era el momento justo para pasar a la acción si quería salvar Britania y a los nephilim británicos. Dio todo su apoyo a los sajones, llegando a acuerdos con sus chamanes (nephilim) y sus jefes e incluso donando riquezas para que contrataran mercenarios. Pero sabía que todo eso sería insuficiente. Los sajones (y anglos, y jutos, y picos y…) serían derrotados (lo que, por otra parte, deseaba) y Arturo y Merlin serían vencedores si seguía actuando en las sombras. Era la hora del todo por el todo.

Su objetivo era simple: debilitar al bando de Merlin antes de la campaña sajona del verano. Sabía que sin el pleno apoyo de Merlin en el campo de batalla, Arturo estaba perdido. Y si Merlin se volcaba en ayudar al muchacho, sus aliados caerían ante él sin remedio. Para empezar la ofensiva eligió el eslabón más débil: el Rey Pescador.

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Aturo – La aventura del Castillo del Gozo, prólogo

La aventura del Castillo del Gozo es la aventura más larga y desarrollada que trae El joven Arturo y el más moderno La gran campaña de Pendragón. Cuando desarrollé esta época, El joven Arturo fue fuente básica de aventuras, mapas, nombres y fechas (aunque la influencia principal fue tanto el ciclo Pendragón de Lawhead como la película Excalibur). Desde el principio quise jugar esa gran aventura en la campaña de Nephilim. La adaptación de Pendragón a Nephilim fue fácil (Nephilim es muy agradecido a ese respecto): decidir quién era nephilim, quién humano, qué khaiba, qué efecto-dragón y adaptar o rehacer los datos de los personajes. La aventura del Castillo del Gozo gira en torno a un enfrentamiento directo entre el Rey Pescador y Klingsor, enfrentamiento que, extendido y enriquecido, fue el fondo de gran parte de mi campaña, tal y como hemos visto. La aventura del Castillo del Gozo está pensada para extenderse un año, mientras los personajes jugadores van de acá para allá, invernan, se preparan… Sin embargo, tanto tiempo era imposible en Arturo: un invierno de preparativos llevaría a una guerra abierta entre nephilim de mucha mayor escala de la que quería tener, así que hubo que comprimirla en unos pocos meses, en algún caso concreto quedando poco realista algún tiempo de viaje. En Madrid la campaña acabó en mitad de esta aventura, al acabarse el curso, pero a lo que pasó entonces ya le dedicaré una o dos entradas más adelante.

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Arturo – Yaltaka, luces y sombras

510-517

Aquellos años fueron los años dorados de Yaltaka en la época de Arturo. En lo bueno y en lo malo, no puede decir que se aburriera. Como rey de Rydychan fue una pieza clave en las aspiraciones de Arturo, un apoyo desde el principio. Debemos tener en cuenta que Arturo prácticamente se crió en su casa (los veranos él y Cai, lo mismo que los hijos de otros señores y caballeros locales, los pasaban en Oxford con sus hijos, estableciendo lazos de amistad y lealtad) y que Arturo honró desde el principio al señor feudal de su padre adoptivo, pues Tor y Cuall, los dos hijos mayores de Uisnach Yaltaka, fueron capitanes suyos desde el principio: Tor se distinguió en todas las campañas, mientras que Cuall, varios años menor, fue el escudero de Bedwyr, el campeón de Arturo, hasta la batalla de Terrabil, donde fue nombrado caballero.

El apoyo de Uisnach Yaltaka a Arturo es difícilmente cuantificable. Él, Madog y Ulfius apoyaron al muchacho desde el principio, y con ello arrastraron a vasallos y señores vecinos: Hertford, Tribuit, Salisbury, Lambor… Este apoyo trajo a Yaltaka muchos quebraderos de cabeza, pero también muchas satisfacciones. Como rey de un reino humano, le trajo riquezas (aunque al principio fuera una ruina) e influencias. Como padre, vio a sus hijos ser uña y carne con el futuro Alto Rey. Como guerrero, disfrutó de todas y cada una de las campañas de esta época, encontrando que acuchillar humanos era un pasatiempo magnífico y muy agradecido. Como nephilim del Emperador, pudo estar en el centro de todo y sacar partido.

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