La tempestad que se avecina — El progreso de la reina y el sacerdote de Orlanth

1618, estación del fuego, primeras semanas

Con el cambio de estación, llegó al castro la reina Ivartha con su séquito. La tribu Cinsina no tenía un palacio donde viviera su rey todo el año, al contrario que otras, como la tribu Colymar. Sus jefes hacían un recorrido anual entre los clanes, pasando unas semanas en cada uno. Con todo, el castro era la principal fortaleza de la tribu e Ivartha, entre que era Vaca Roja de nacimiento y su enemistad con el jefe Ivar de los Dolutha de Vado Peligroso, pasaba allí más tiempo que en el resto de las tierras.

El Gran Salón de la fortaleza se llenaba de verdad estos días y el castro bullía en actividad. Aprovechando la venida de la reina, llegaban mercaderes, emisarios, sacerdotes errantes, santones, pedigüeños y aventureros. En el banquete de bienvenida, el clan no escatimaba para dejar patente la riqueza de su ganado y sus campos.

Como la historia del robo de ganado a Recodo del Arroyo ya estaba en boca de todos, nuestros héroes tuvieron asientos de honor que les permitieron codearse con el séquito de la reina, contar sus historias, bailar y beber hasta caer rendidos o dormir acompañados.

Esto trajo algunas complicaciones al día siguiente, cuando Lenna supo que el guapo y fiero joven con el que compartió la paja de un establo era Oistling Pielmanchada, un telmori rehén de la reina. El problema es que más gente los había visto. Saronil, que la había estado rondando esa noche y al final sólo había tenido la compañía de su gatosombra, nunca le perdonó que prefiriera perro a gato. Pero un ruidoso grupo de uroxitas fueron más allá y quisieron darle una paliza por la afrenta.

—Oh, no le des más vueltas —le dijo Ustarna la curandera, en cuya casa había buscado refugio—.  Entre las que no somos cinsina ni compartimos ese odio contra los telmori, no somos pocas las que hemos pasado un buen rato con Pielmanchada. Da algo de morbo y el chaval tiene unos dedos que deben estar benditos por Uleria.

Pero nadie quería follón con los iniciados del Toro Tempestuoso y decidieron sacar a Lenna del castro unos días, hasta que todo se calmase.

En las puertas se encontraron con Kallai Calzones Peludos, disfrazado de buhonero. Kallai era un famoso aventurero que había hecho fortuna en Pavis. Consejero y amante de la reina, lo habían conocido la noche anterior, cuando les estuvo hablando de formas de ganar fama y fortuna lejos del clan.

Ahora tenía un grave problema entre manos y, al encontrarse a los artífices del audaz robo de ganado al clan Espada Esmeralda, acudió a ellos sin dudarlo.

Verlain Nuncaduda, voz tronante de Orlanth Tempestuoso de la tribu, proscrito por el Imperio, como todos los sacerdotes de Orlanth, se encontraba en un serio apuro. Había acudido a hacer un ritual en la Colina de la Emboscada, donde había un antiguo templo. Era algo secreto, pero un traidor había dado aviso al Imperio y la unidad del legado Bisomen, especializada en la caza de rebeldes, iba tras sus pasos. Kallai se había enterado esa misma mañana y ahora necesitaba rescatar a Verlain antes de que los imperiales le echasen el guante y hacerlo desaparecer en la red de refugios secretos.

Nuestros héroes no lo dudaron (bueno, Lenna suspiró resignada) y se ofrecieron para la primera parte. Verlain era un Vaca Roja, hijo del jefe Broddi. ¡No podían abandonarlo!

La Colina de la Emboscada estaba al norte, al otro lado del Heort, en lo que habían sido las tierras de la tribu Maboder, ahora de los colonos imperiales de Jomes Wulf Hostralos. Hostralos era aliado de los cinsina y amigo de la confederación de tribus de Jonvilla, un valiente cazador de telmori, todo lo amigo que un lunar puede ser. En sus bosques los cazadores Vaca Roja podían cazar y, si había necesidad, sus vacas podían pastar en sus prados, así que conocían el terreno.

Quedaron con Kallai en que el aventurero organizaría un grupo para hacerse cargo de Verlain y el punto de entrega, aguas arriba del Heort, y se pusieron en marcha.

Cruzaron por el transbordador que cruzaba el Heort al pie del castro (una gran balsa movida por sogas tiradas entre las orillas) y se adentraron sin dudar en el territorio de los colonos de Hostralos.

Los cazadores de rebeldes no estaban ociosos. Tenían informadores en Recodo del Arroyo, como descubrieron al ver unas señales luminosas. Seguramente, darían parte de todo grupo sospechoso que cruzase el río. Decidieron buscar refugio en los bosques lo antes posible, ¡y menos mal! Poco después eran perseguidos por un pelotón de caballería. Todo ese día y el siguiente jugaron al gato y el ratón bajo el manto arbóreo, para alcanzar la Colina de la Emboscada a la segunda noche.

Realizaron con Verlain el ritual esa noche y emprendieron la marcha poco antes del alba. El reconocimiento previo que habían hecho Dermast y Saronil les había descubierto que estaban rodeados por varios pelotones de peltastas, Comeperros de Dobia. También habían visto, desde lo alto de las colinas, constantes patrullas de caballería en el llano.

Con las primeras luces del alba, cayeron sobre uno de los pelotones de infantería. Tuvieron suerte de cogerlos por sorpresa y pudieron matarlos antes de que llegaran refuerzos. Aun así, tuvieron que enfrentarse a otro pelotón antes de romper el cerco.

Huyeron hacia el norte y luego hacia el este, alejándose de sus tierras y con Saronil cubriendo su rastro, confiando en hacer así que los lunares perdieran su pista. Fueron siempre por bosques, para luego cruzar de noche el llano hasta el vado oriental sobre el Heort. Cuando la caballería los descubrió, ya era tarde para alcanzarlos. Wandle levantó una bruma para proteger a su favorito. Se ocultaron en los cañizos y siguieron el cauce hasta llegar al punto de reunión con Kallai.

La tempestad que se avecina, campaña para Runequest Aventuras en Glorantha, 1618-03 y -04. Con Andarin (Charlie), Dermast (Lekio), Lenna (Alcadizaar) y Saronil (Menxar).

Para la primera parte, me apoyé en una variante de la tabla de eventos de banquete de Pendragón, que funcionó aquí tan bien como allí. Hubo tiempo para relacionarse con pnjs del séquito de la reina (los citados aquí Kallai Calzones Peludos y Oistling Pielmanchada, y otros que ya mencionaremos, como el comerciante Kalf Dosparpadeos, Jarana la embaucadora, varios berserkers del Toro Tempestuoso, etc.), bailar, cantar, contar historias, emborracharse y, algunos (Lenna y Dermast), dormir acompañados.

La segunda fue una operación de búsqueda y rescate complicada que solventaron con buenas ideas y mejores tiradas. Acabaron con dos escuadras de 8 soldados lunares en los bosques, lograron evitar a la caballería y se llevaron una bendición de Orlanth por participar en los ritos con Verlain.

PD: vamos con unos resúmenes muy resumidos. La campaña está en parón desde febrero y, para retomarla, primero tengo que recordar por dónde íbamos.

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