Confieso que lo único que conocía del universo de Macross era el diseño de algunos mechas, versión Battletech. Pero de cuando en cuando hasta a mí me apetece ver una serie de mechas y tenía por ahí Macross Frontier, que ha resultado ser una serie curiosa. Poco ambiciosa en algunos momentos, donde el guión flojea y no resuelve la situación planteada y demasiado superficial en otros, donde podría explotar más algunos personajes, presenta, no obstante, una mezcla extraña de tópico y originalidad. En lo tópico, lo habitual: el chaval de instituto que empieza a pilotar mechas de combate porque sí (¡cuántos niños soldados ha dado el anime!); el capitán pirata y su pintoresca tripulación con algún caso estrambótico; el piloto duro y veterano de corazón tierno; el ligón, el genio torpe, las relaciones amorosas varias entre los secundarios y la del prota. En este caso, un triángulo amoroso interesante que languidece por culpa de unos guionistas que no se atreven a resolverlo.

¡Ah, Sheryl!