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El primer año de Arturo como jefe guerrero fue muy largo. Empezó en Año Nuevo al arrancar Excalibur de la piedra y se prolongó hasta un invierno de penurias. Militarmente fue un año de pequeñas batallas. Los señores rebeldes intentaron acabar con el muchacho antes de que tuviese tiempo a afianzar su poder (más bien a tener algo de poder), pero tuvieron casi que apañarse con el séquito del torneo, faltos de tiempo para volver a sus tierras y convocar a los vasallos. Arturo no estaba mejor: un puñado de muchachos sin experiencia y otro de hijos segundones buscando fortuna, todos mal equipados y sin suministros. Aun así, se las apañaron para salir airosos de las primeras escaramuzas.
El primer enfrentamiento digno de renombre fue en Cameliard. Varios señores de Cambria y Cumbria habían aprovechado para caer sobre este pequeño reino cuyo rey, Leodegrance, fiel vasallo de Uther y Aurelio, había jurado fidelidad a Arturo desde el primer momento. En auxilio de Arturo y Leodegrance llegaron tropas de Rydychan comandadas por Uisnach Yaltaka y los Cinco Hermanos de Madog, con lo que las fuerzas quedaron más o menos equilibradas. Se combatió en los fosos de Carohaise y fue la primera victoria de Arturo. El rey Uryens se rindió ante la valentía y arrojo del chaval, mientras que el rey Nentres de Garloth había muerto en su tienda, la noche antes de la batalla.