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	<title>Cuberterías de Albacete, I&#38;E &#187; Juegos de rol</title>
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		<title>Blitzkrieg</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2012 19:59:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[D&D]]></category>

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		<description><![CDATA[Nadallas Bonnine, matrona de la Casa Nurbonnis, había orado ante el altar de Lolth durante horas los últimos días. Al final sus augurios le presagiaban el éxito en el ataque a la Casa Millithor. Los términos de las pasadas afrentas hacía siglos que habían sido olvidados: al parecer fue una suerte de discrepancia entre nobles [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Nadallas Bonnine, matrona de la Casa Nurbonnis, había orado ante el altar de Lolth durante horas los últimos días. Al final sus augurios le presagiaban el éxito en el ataque a la Casa Millithor. Los términos de las pasadas afrentas hacía siglos que habían sido olvidados: al parecer fue una suerte de discrepancia entre nobles que se saldó con el asesinato de un miembro de la familia Nurbonnis a manos de Millithor. Evidentemente los Millithor cuentan una historia similar pero intercambiando el apellido del asesino por el del asesinado. Eso no importaba en absoluto, lo único digno de mención es que las consecuencias eran una serie de asesinatos de nobles entre las dos familias que se habían sucedido durante dos mil años. Irónicamente la mayor parte de los asesinos fueron contratados por miembros más jóvenes de cada bando para escalar peldaños en la escala social de sus respectivas familias, pero cada cabeza que rodaba era achacada a la familia rival para depurar responsabilidades.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Así es como Nadallas ascendió al grado de ama matrona, asesinando a su propia madre y vertiendo las culpas sobre los Millithor. Ahora era el momento de que la charada quedase atrás. Debía consolidar su poder y asegurarse de que sus hijas no conspiraban contra ella, y la mejor forma era eliminando definitivamente al chivo expiatorio rival. Sin una Casa Millithor, no se podrían cometer asesinatos tan fácilmente.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Resuelta, Nadallas Bonnine se enfundó su armadura negra. Arañas vivas la recorrían para sentir los &#8220;besos&#8221; de Lolth en su piel. Dos robustos machos, cegados a fuego, la ayudaban a cubrirse con la metálica piel de batalla. Eran antiguos patrones de la casa, que una vez desechados habían conservado sus miserables vidas a cambio de una existencia esclava como mudos y ciegos eunucos al servicio de su otrora consorte. Ungían con óleos el cuerpo cincelado que antaño habían disfrutado, mientras un escalofrío les recorría el cuerpo al recordar el tormento del día en que cayeron en desgracia y la matrona se cansó de su compañía. La matrona Nurbonnis siempre buscaba machos fuertes para producir descendencia robusta, pero ahora se había inclinado por la magia arcana más destructiva, eligiendo a un mago de guerra como su actual patrón.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Las correas se ceñían sobre la piel de ébano de Nadallas, que recordaba las palabras de su oscura diosa: &#8220;La Reina Araña está hastiada de este enfrentamiento y sólo la casa más fuerte perdurará&#8221;. Para Nadallas el sentido de estas palabras era claro, pues la Casa Nurbonnis ocupaba el vigésimo primer escalafón de la nobleza de Menzoberranzan, mientras que la Casa Millithor ocupaba el vigésimo quito. Era claro cuál era la Casa más fuerte, la suya. Si posponía el ataque esto podía cambiar, por lo que se dispuso para la guerra.</span></p>
<p><span id="more-1567"></span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Pernictal, actual patrón de Nurbonnis, había alcanzado la más alta calificación de su promoción en Sorcere, seguido muy de cerca por Krécil. La rivalidad entre ambos había durado los treinta años que pasaron en Sorcere, desde el primer día. Ahora Pernictal se enfrentaría por última vez a su némesis, para dejar claro quién era el más fuerte. Corría el rumor de que Krécil había puesto sus talentos al servicio del caos, que había sucumbido a perder el control de las artes arcanas, buceando en los entresijos de la magia salvaje. Una magia poderosa pero impredecible, que a menudo acababa abruptamente con la vida de todo aquel que la practicaba, así como con las de todo aquel a decenas de metros a su alrededor en el momento preciso en que todo salía&#8230; digamos&#8230; &#8220;imprevisiblemente mal&#8221;. Era un riesgo que Pernictal no iba a correr, por lo que se especializó en la poderosa magia de batalla, enfocada a causar tantas bajas como sea posible en el menor tiempo disponible, sacrificando la versatilidad en aras de la brutalidad. Pernictal preparó su estrategia para recurrir a la magia lo menos posible, por lo que se especializó en convertirse en un Juggernaut del combate. Pervirtiendo las doctrinas arcanas de &#8220;Uno con la mente, uno con el cuerpo, uno con la magia&#8221; y sustituyéndolas por &#8220;Uno con la mente en la estrategia, uno con el cuerpo para el combate, uno con la magia por la guerra&#8221;.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Durante la muerte oscura de Narbondel, instantes antes de que el archimago de la ciudad Gromph Baenre iniciase el ritual que indicaba un nuevo día, la Casa Nurbonnis marchaba a la guerra. Pendones y estandartes eran portados por la totalidad de las tropas de la morada Nurbonnis. Ciento cincuenta arqueros trasgos, y otros tantos infantes marchaban bajo un silencio mágico para evitar alertar. Cien osgos eran la baza que esperaban que inclinase la balanza en su favor, los robustos hombros de estos trasgoides eran cada uno por sí mismos tan grandes como un trasgo ordinario. Millithor no tenía nada semejante, contando solo con doscientos esclavos trasgos. Las calles quedaban vacías ante el paso de la comitiva, por lo que el camino fue rápido y directo. Sabían lo que tenían que hacer, pues habían sido entrenados durante las últimas semanas para ello. Sabían dónde colocarse, dónde atrincherarse, dónde atacar. Sabían qué señal silenciosa tenían que esperar, y cuando el silencio mágico desapareció, comenzó el ataque. Un griterío agitó los muros de Millithor. Descargas de relámpagos provenientes de los muros de la morada abrasaban la carne de los trasgos, que volaban en todas direcciones. Un sonido de cuerno de alarma despertaba a los miembros de la familia Millithor que no estaban de guardia con un sobresalto. El ataque había comenzado.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae y Ryld despertaron al unísono, junto con el resto de las sacerdotisas menores de la Casas Millithor. Umrae se había acostado con la camisola de mallas puesta, para que no tuviese que perder tiempo en caso de ataque por sorpresa. Las sacerdotisas con las que compartía dormitorio se burlaban del diseño extraño de su &#8220;pijama&#8221;, ahora se apretujaban unas con otras ayudándose a ceñirse sus corazas. Umrae era quien se reía ahora.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld siempre desdeñó toda clase de armaduras, entorpecían la fluidez de sus movimientos. Mientras algunos guerreros esquivaban o detenían activamente los golpes de sus adversarios, ella había aprendido a sencillamente apartarse de las líneas de ataque comunes a toda maniobra ofensiva. ¿Para qué esquivar o parar, cuando simplemente no estás allí para recibir un golpe? La geometría anatómica de sus adversarios le permitía predecir desde dónde vendrían los ataques, por lo que una plancha de metal sobre su piel sólo retrasaría sus movimientos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">En el otro extremo de la inmensa estalagmita artificial con forma vagamente de champiñón se encontraba Höel. Y cuando se especifica en el otro extremo no sólo es para referirse a su situación geográfica, sino para describir la inusitada compulsión del duergar por acumular capa tras capa de acero sobre su cuerpo. Todavía no podía correr más que una flecha, pero sí que podía pararla en seco si se embutía en una armadura completa pesada de manufactura duergar. El problema lo tenía Elthelvar, quien trataba de ajustar rápidamente los correajes de la armadura de Höel sorteando las numerosas púas afiladas en sierra que la cubrían ¿Por qué demonios el enano gris se empeñaba en ir disfrazado de puercoespín?<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Sus dedos sangraban por varios pequeños cortes y a punto estuvo de dejar a Höel con su problema. Pensaba que era el resultado del matrimonio entre un baúl de acero y una camisa, pero los enanos, grises o no, eran así. Umrae pasó a toda prisa con el maquillaje medio corrido por los efectos de moverse durante la noche. Entró como una exhalación en el dormitorio de Höel, a cuyas puertas intentaba Elthelvar ajustar la armadura del duergar.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Como nadie les había informado de que La Espira, el último bastión defensivo de la Casa Millithor, era una artimaña para despistar a los atacantes, Höel y Elthelvar se encaminaron todo lo deprisa que podían (a paso de enano en armadura pesada) para defender a la flor y nata de los drows de Millithor. Lo cierto es que Elthelvar solamente esperaba destruir a tantos drows Nurbonnis como fuese posible, fiándose de la &#8220;elfa&#8221; Umrae.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Höel portaba su escudo torreón a la espalda, blandiendo su hacha con ambas manos y sonriendo viciosamente. A las puertas del falso bastión se encontraban varios trasgos y osgos que ya habían trasladado la lucha al patio de armas. Se abrió una brecha en las defensas de Nurbonnis, cuando una lluvia de piedras salió despedida de los dedos de Elthelvar. Varios trasgos trepaban por entre los pinchos de la armadura de Höel, clavando unas diminutas dagas, afiladas como agujas. Pero Höel no daba importancia a esos aguijonazos. Cada vez que su hacha descendía, un trasgo quedaba partido en dos, y al traspasarlo, otro de sus compañeros recibía la fuerza sobrante del impacto en sus carnes (y en sus huesos). El hacha de Höel pesaba más o menos lo mismo que un trasgo, por lo que era como talar briznas de hierba. ¿Qué más daba la carencia de precisión cuando abarcaba áreas inmensas con su salvaje blandir? Los osgos parecían un problema mayor, pero nada que un par de certeros hachazos no pudiesen arreglar. Eones de guerras entre enanos y trasgoides habían motivado que los enanos supiesen bien cómo despachar rápidamente a estos enemigos tan habituales. En ese instante, un Osgo babeante de furia cargaba contra un Elthelvar poco preparado, que ya asumía el impacto. De repente, resbaló cayendo a sus pies. De otro punto, un trasgo saltaba para degollar al elfo, tropezando con el osgo deslizante, quedando de bruces contra el suelo. Elthelvar se sorprendió en un principio, elucubrando si se trataba de una maniobra táctica propia de trasgoides. No era normal que se lo pusiesen tan fácil. Pero encogiéndose de hombros apuntilló a ambos con facilidad preguntándose todavía si no habría algún truco. No era normal que se lo pusiesen tan fácil. Despachados los trasgoides, la vía estaba expedita hacia el falso bastión.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Mientras tanto, en el laberinto defensivo de las dependencias de la familia Millithor, Umrae y Ryld se parapetaban para emboscar a las tropas de Nurbonnis. La multitud de puertas secretas y trampas del laberinto tenían por objetivo dividir a las tropas asaltantes, y lograron su propósito. Uno de los pasadizos desembocaba en una amplia habitación rectangular con una única escala al otro extremo de la entrada. La única forma de subir era de uno en uno, y desde gran altura en la pared opuesta, había una plataforma de tiro, equipada con troneras desde las cuales se asaeteaba sin compasión a los atacantes. En esa plataforma estaba Ryld, y al lado opuesto, desde la parte superior de otra escalera que es necesario subir tras superar la precaria escala, se encontraba Umrae. Ambas con sendos arcos largos para aprovechar su velocidad de disparo. Desde su adolescencia en Melee-Magthere Ryld no sostenía un arco tensado, pero confiaba en no haber perdido &#8220;el toque&#8221;. Visualizó a una mujer drow, con armadura decorada, que levitaba por la pared de la escala para salvar el obstáculo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Al otro extremo Umrae avistaba a un drow con una túnica ricamente elaborada que levitaba invisible por la pared hacia Ryld y los defensores. No era la primera vez que el parche mágico, que el malogrado Hadrog Prol llevaba cubriendo uno de sus ojos, le advertía de un peligro oculto. Con un chillido avisó a Ryld, pero el mago drow ya había comenzado a conjurar. Una flecha de un líquido verde y maloliente se precipitó sobre la ascética Ryld. Afortunadamente se estrelló en los parapetos que había colocados para proteger a los arqueros, gracias a que la advertencia de Umrae permitió a Ryld agacharse en el último momento, sobresaltada al comprobar que el parapeto se derretía ante aquel ácido místicamente conjurado. Desde esa posición, tensó Ryld su arco y disparó, pero por no poder apuntar con precisión, el tiro salió alto; muy alto de hecho, y a punto estuvo de alcanzar en el otro extremo y en la planta superior a Umrae, quien se ocultó con tal habilidad que casi hacía redundante el conjuro de invisibilidad que tenía cubriéndola. Nuevamente el mago conjuró, y cuatro brillantes puntos de luz azulada salieron infaliblemente dirigidos hacia Ryld, pero la innata resistencia a la magia de los elfos oscuros disipó inofensivamente el sortilegio a unos milímetros de su piel. Ryld se dijo &#8220;Ésta es la mía&#8221;, apuntó con infalible precisión al mago, para asegurarse de que no volvería a lanzar un hechizo. Calculó la tensión ejercida con la yema de los dedos sobre la cuerda, previó la trayectoria del mago que levitaba para sortear el parapeto, aisló su mente del bullicio del combate, visualizó la garganta de su enemigo y soltó la cuerda. Desgraciadamente rasgó accidentalmente la misma con sus uñas y la tensión motivó que la cuerda del arco se rompiese con un sonoro &#8220;TONG&#8221; definitivamente no era el día del arco para Ryld.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae decidió comprometer su escondite y arrojar una flecha envenenada al mago, acertándole de pleno. El veneno de sueño de los drows sumió al mago en el sopor, y éste, al no poder concentrarse por estar inconsciente, comenzó a descender suavemente hacia el suelo de la sala. Ryld miró a otro de los defensores que poseía una de las bombas alquímicas que Höel había elaborado durante el día anterior y destinado a los defensores de la familia Milithor. El joven drow captó la idea y dejó caer la redoma de vidrio hasta el suelo de la sala. Al impacto contra éste, se hizo añicos liberando una explosión de fuego que consumió al indefenso mago y a una horda de trasgoides que se afanaban en trepar por la escala, tratando en vano de escapar de la emboscada.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La sacerdotisa de Lolth buscaba en vano de dónde había provenido la flecha de Umrae, y otras dos le impactaron cada una en la arteria femoral de sendas piernas. Antes de que supiese qué había sucedido, la vista se le nubló y perdió el sentido mientras la sangre manaba a borbotones de sus heridas.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">No había tiempo para las celebraciones, pues los agudizados sentidos de ambas elfas captaron que otra de las oleadas de asaltantes había hallado otra ruta secreta del laberinto, y estaban a punto de abrir brecha. Separadas como estaban las dos, Ryld se lanzó pasillo abajo para interceptar a los asaltantes en una posición lo más ventajosa posible, mientras que Umrae en el otro extremo del laberinto se aseguró de que la única ruta hasta la matrona Millithor pasase por su zona de amenaza. Esparció abrojos por las escaleras e invocó a una enorme víbora demoníaca al lado opuesto de Ryld, para atrapar a los asaltantes entre medio. No tenía muchas esperanzas en que una serpiente, por muy demoníaca que fuese, acabase con unas tropas bien entrenadas, pero le daría unos segundos muy valiosos para volver a parapetarse embozada en las sombras, tras una esquina.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Elthelvar y Höel penetraron en el laberinto defensivo del bastión señuelo y se parapetaron en las saeteras que defendían la entrada. Veinte trasgos y dos osgos penetraron en el patio ante la puerta, comandados por tres drows. Cada uno de ellos era físicamente imponente, sin duda hijos de la fornida matrona Nurbonnis con un macho escogido por su perfección corporal. Un macho acarreaba un enorme montante, pero no llevaba armadura alguna. Detrás, una hembra ataviada en armadura pesada sujetaba a duras penas con una correa al cuello a otro macho con el frenesí berserker en su mirada. Una máscara ocultaba su rostro, y tatuajes y zarcillos cubrían las partes visibles de su cuerpo que no estaban cubiertas por la coraza que llevaba. Mientras, Höel calculaba:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—&#8230;p r2&#8230; donde &#8220;r&#8221; es veinte pies&#8230;. ¡Vale, lo tengo! ¡Redoma alquímica centrada en ese trasgo con cara de cadáver!— La explosión resultante abarcó todo el área de entrada, porque era para eso para lo que había sido diseñada originalmente la entrada al laberinto. El resultado fue una barbacoa de veintidós trasgoides y tres drows aceptablemente chamuscados y muy enfadados. El engendro se desató, y se lanzó sobre la puerta. El del montante aprovechó para rozar en el hombro a este ariete viviente y comenzó a crecer desmesuradamente, ahora tenía el tamaño de un ogro, pero la misma determinación. En un instante destrozó la puerta con una vorágine de golpes propinados con dos pequeñas hachuelas que llevaba en sus manos. Höel estaba ocupado peleándose con su mochila, rebuscando otro de sus paquetitos alquímicos para tratar de frenar a los atacantes. Elthelvar entró en acción, lanzando un orbe de fuego sobre el bruto que había reducido la puerta a astillas en unos segundos, con tan buena fortuna que el ímpetu del impacto logró despistarlo unos instantes. Cuando se recuperó le cayó encima una bolsita de una sustancia que al impacto dispersaba unas hebras pegajosas que se endurecían al contacto con el aire. Esto sólo lo retrasaría unos segundos, pero a Höel le resultaba cómico ver el creciente enfado en el drow. Cómico si no fuese porque había aguantado daño como para abrir una brecha en un muro de ladrillos y seguía en pie avanzando hacia el interior del laberinto.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El drow que combinaba la magia con un peligroso montante y su aliada femenina penetraron en el edificio y descubrieron la puerta secreta que daba acceso a los apostaderos en los que se encontraban extrañamente solos Höel y Elthelvar. Al segundo intento, la puerta secreta se abrió con un estruendo, así que Elthelvar imbuyó de energías arcanas su espada y la arrojó con fuerza cuarenta pies hacia el frente, girando en círculos cerrados por todo su recorrido, alcanzando al guerrero arcanista y troceando a la sacerdotisa que estaba tras él. En una fracción de segundo, el arma retornó a las manos de Elthelvar tal y como había partido, dejándole de nuevo presto para el combate. Höel embrazó su escudo y su hacha, y se preparó para resistir el asalto, pues el barbárico y agrandado drow de las hachas gemelas ya se aproximaba a la puerta.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La puerta estaba abierta y Elthelvar estaba preparado. Saltaron dos líneas ígneas en frente del elfo, y se precipitaron a toda velocidad hacia los dos drows que quedaban, pero el astuto mago marcial había previsto la maniobra y se cubrió cerrando la puerta. Los dos rayos destruyeron la puerta, y un cono de llamas remató al drow a pesar de su astucia, e incineró a su barbárico compañero. Höel levantó el pulgar al elfo en actitud de aprobación.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Se encaminaron hasta la estructura defensiva final, conocida como La Espira, y acertaron a ver a una mujer y un macho drow que cruzaban el puente mágico, hecho de fuerza arcana solidificada, y entraban en la estructura. Lo que no vieron es a Krécil que se deslizaba por un ángulo muerto justo tras los dos drows, y se introducía también en La Espira. Súbitamente el puente de energía mística se colapsó sobre sí mismo y desapareció, cortando la retirada o el acceso a todos. Ambos habían detenido la acometida de tropas completamente solos, y no se habían encontrado con un solo defensor. Höel miró al elfo y le dijo:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Aquí pasa lago raro. No hay nadie. Esto no parece un bastión de última defensa.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Elthelvar asintió contrariado.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Tienes razón. Aquí no pintamos nada, al fin y al cabo ésta no es nuestra guerra. Volvamos a ver qué hacen las chicas. —Aunque el elfo estaba más preocupado por Umrae que por la drow Ryld. Le traía sin cuidado que la casa Millithor fuese erradicada, pero aun no comprendía cuál era el plan secreto que Umrae fingía tener en mente. Resolvieron regresar hasta el edificio de aposentos de la familia, tratando de enterarse de qué iba el asunto y cuál era la situación del ataque, ya que por el patio de armas sólo quedaban algunos trasgos rezagados y en desbandada.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La serpiente recibió los ataques de cuatro magos-guerreros drows y desapareció en medio de una nube sulfurosa, regresando a su plano natal. Luego hallaron la portezuela oculta que conducía hacia las escaleras en las que Umrae aguardaba en su parte más alta. Uno de ellos, el primero se hirió las plantas de los pies con los abrojos que dejó colocados Umrae, y los otros tres ascendieron los peldaños con celeridad, pero la maniobra los había retrasado lo suficiente como para que Umrae se ocultase de nuevo y conjurase para localizar el dichoso libro de conjuros de magia salvaje que había tomado Krécil. Lo extraño es que la impresión que recibió lo situaba, por la distancia y la altura, en La Espira. ¿Qué diantres hacía el libro allí? ¿Estaría allí Krécil?<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld llegó justo a tiempo de ver cómo se abría la pared deslizante y reconoció a cuatro antiguos compañeros de Melee-Magthere, quienes tras los diez años de entrenamiento marcial, habían decidido prolongar otros tantos veinte años sus estudios en Sorcere, la universidad de magia de la ciudad. Tras ellos reconoció a una de las hijas de Nadallas Bonnine. Una que en Arach-Tinilith le hizo su estancia especialmente insufrible durante los últimos seis meses de su adiestramiento marcial. Esos seis meses que pasaban aprendiendo los rudimentos de la fe en Lolth antes de graduarse en la escuela de guerreros.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld bloqueó la salida, de forma que sólo podía atacarla uno de los cinco enemigos merced a las cadenas armadas que portaban como armas, con tanto alcance como la guja de Ryld. El segundo de los enemigos se impacientó y lanzó un conjuro que cubrió de telarañas la zona. A Ryld le pareció estupendo, pues era una forma más de bloquear el paso, por lo que se centró en intercambiar golpes con uno sólo de sus enemigos. La sacerdotisa maldijo al impulsivo macho y les ordenó:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Tú, conmigo por el otro lado! ¡Vosotros tres acabad con ella, es una de las hijas de Ki&#8217;Willis Millithor! Ya hablaremos tú, yo y mi látigo de colmillos acerca de tus maniobras tácticas cuando todo esto acabe —Sentenció mientras fulminaba con la mirada al que había conjurado la telaraña. La sacerdotisa estaba frustrada, pues tenía preparado un conjuro especialmente para Ryld capaz de parar el corazón de aquellos a quien alcanzase a tocar, pero no llegaba hasta ella desde su posición. El más retrasado de los tres movió sus manos y entonó una letanía en una lengua incomprensible. Una diminuta esfera de color ambarino se precipitó contra la pared quince pies tras de Ryld, estallando en una explosión de llamas de la que Ryld se zafó sin dificultad, gracias a que el mismo fuego consumió la telaraña que restringía sus movimientos. La bola de fuego estaba tan bien calculada que sólo quemó las cejas del más adelantado de los asaltantes, pero nada más. Golpeando con la palma de la mano en el cogote al que lanzó la telaraña, le espetó:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Tira p&#8217;alante ya, hombre! Con la dichosa telarañita —El combate se complicaba y tres adversarios versados en el combate y en las artes arcanas eran un reto desafiante para cualquiera. Una y otra vez, las cadenas golpeaban a Ryld, que lograba esquivar a duras penas los impactos más fuertes. No era fácil quebrar la guardia de tantos adversarios, los cuales habían recibido la misma formación militar que Ryld. Aunque Ryld tenía un as en la manga. Mientras sus compañeros de Melee-Magthere descansaban o disfrutaban de escasos instantes de tiempo libre, Ryld se machacaba en el tatami de entrenamiento e ignorar el dolor. Golpeaba bloques de ladrillos para endurecer sus nudillos y aprendía a templar su espíritu y su cuerpo, meditando sobre el concepto esencial de que no hay mejor arma que uno mismo. Ryld era capaz de causar tanto daño con sus puños y piernas como con cualquier arma letal. Estaba más que versada en la lucha cuerpo a cuerpo y esa ventaja podía ser explotada ahora. Con facilidad derribaba a sus adversarios, quienes no estaban acostumbrados a caer al suelo. Una vez ganada la posición, resultaba fácil golpearles. Trataban de acosarla y arrinconarla contra la pared, pero los tres enemigos se habían convertido en dos. Otro agarrón, una zancadilla, un empujón con la cadera y otro luchador rodando por los suelos. Mientras se levantaba y recomponía su guardia, no podía atacar y Ryld seguía implacable, humillándolos una y otra vez. La contienda entró en un bucle que no dejaba lugar a dudas de quien sería el vencedor. Recurrieron a la magia, para darse de bruces con la resistencia innata de Ryld una y otra vez. Al final la elfa oscura obtuvo la victoria, aunque estaba un poco aturdida aun por los numerosos golpes recibidos. Escuchó ruido de batalla desde la posición que ocupaba Umrae y se lanzó en persecución de la sacerdotisa.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae acometió al primer drow que dobló la esquina y se afianzó en la entrada al pasillo, que era el último tramo hasta llegar a los aposentos de la familia. Afortunadamente había tenido tiempo para recurrir a los dones de su fe y tenía enaltecidas sus capacidades combativas gracias a la magia divina que imbuía en su cuerpo. Se aprestó a defender su posición con la espada y sus armas embadurnadas en veneno. Pero al poco, tenía a cuatro enemigos que lanzaban conjuros y atacaban a Umrae desde una dirección. Umrae maniobraba para que se entorpeciesen los unos a los otros, y esquivaba cada golpe que lanzaban.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Mientras tanto, la sacerdotisa y su único acompañante se perdieron en el laberinto al no encontrar el pasaje secreto que comunicaba con las escaleras que conducían hasta Umrae. Doblaron un recodo y se enfrentaron a un ser de aspecto arácnido. No tenía un cuerpo distinguible debido al amasijo de patas velludas y quitinosas que partían de su centro. La Chwidencha, como se conocía a este tipo de criaturas, era un drow que faltó gravemente a los designios de Lolth, y el castigo que se les reservaba era peor que la transformación en araña. Se les condenaba a una miserable existencia como monstruos ciegos carentes de todo atisbo de humanidad. La sacerdotisa se vio obligada a emplear el poderoso sortilegio capaz de parar el corazón de su adversario. Tuvo éxito y el horrendo ser se derrumbó en un amasijo de patas temblorosas. Tuvieron que desandar el camino andado y encontraron el pasadizo oculto que habían dejado atrás. Escucharon la lucha de Umrae, y se apresuraron a subir las escaleras, no percatándose de los abrojos que había dejado Umrae. Sus gritos de dolor alertaron a Umrae de que se aproximaban más enemigos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La elfa semidrow se defendía como gato panza arriba, recibiendo ataques mientras conjuraba, saltando por entre las cadenas de unos sorprendidos magos-guerreros que eran incapaces de alcanzar de forma efectiva a esta saltimbanqui. No daban crédito a que una sola persona pudiese bloquear a toda una patrulla drow en un pasillo, incluso teniendo ahora el respaldo de una de sus sacerdotisas. Pero el agotamiento iba causando mella en Umrae. Las serpientes del látigo de la sacerdotisa clavaron sus colmillos en la carne de la semidrow, y oleadas de dolor estremecieron su cuerpo. Sus saltos y cabriolas eran cada vez más pesados y empezaba a sangrar por algunas laceraciones causadas por sus enemigos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Cuando todo parecía perdido, acometió Ryld desde la retaguardia. Había superado los temibles abrojos de Umrae porque subía los escalones de seis en seis, y como una exhalación arremetió contra una sacerdotisa que veía cómo se le había echado encima, impotente y ahora incapaz de usar su látigo de colmillos a tan corta distancia. Recibió el tratamiento de agarrón y derribo que Ryld dominaba, dando de bruces contra el suelo y siendo pisoteada por Ryld con saña. El acompañante trató de trabar su cadena en las piernas de Ryld, y lo logró, pero cuando intentó jalar de ella, ésta se revolvió con un giro imposible en el aire y hubo de soltar su arma so pena de verse arrastrado al suelo por la violencia del movimiento de la drow. Ahora estaba desarmado, a distancia de guja de Ryld, con apenas conjuros en su repertorio, la sacerdotisa de Lolth siendo vilipendiada de la forma más humillante y la desesperación aflorando por cada poro de su piel impregnando cada gota de sudor.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Cuando se vio completamente solo, supo que se reuniría con su oscura diosa en ese día. Los drows ni dan ni reciben cuartel, y sólo le restaba encomendarse a Lolth y morir como el resto de sus compañeros. El pasillo estaba alfombrado de cadáveres de drows y las dos elfas se sonreían mutuamente triunfantes. Era imposible evitar expresar algo de euforia. Pero el peligro parecía que no había concluido. Desde el pasillo se oían unos pesados pasos. Demasiado cortos para tratarse de los de un drow. ¿Qué se acercaba por el pasillo?<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Höel resoplaba y bufaba.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Maldición! Estoy agotado. Esto está lleno de muertos. ¿Dónde demonios está la acción?<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Elthelvar llegó ante sus dos compañeras, que estaban tan agotadas como él. Parecía que se habían divertido exterminando a muchos elfos oscuros en lo que parecía &#8220;El Pasillo de la Muerte&#8221;.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Rápido! —dijo Ryld—. Todavía puede que la matrona esté en peligro. Acudamos a sus aposentos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El grupo, reunido de nuevo, irrumpió en los aposentos privados de la matrona Millithor, donde se encontraba la familia noble ahora al completo al entrar Ryld por la puerta. Casi no se habían despeinado, por lo que daba la impresión de que la batalla no había llegado a traspasar el defensivo laberinto de batalla. Junto con la matrona se encontraba el patrón de la Casa Millithor, Krécil. Umrae estaba sorprendida. No alcanzaba a comprender qué hacía el tomo de magia salvaje en la espira si su actual propietario se encontraba aquí. Fijándose más, observó que el lóbulo de la oreja derecha de Krécil carecía de orificio perforado, cuando el día anterior había visto perfectamente cómo Krécil lucía un trabajado pendiente. ¡No era Krécil!<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae dio la alarma y todos rodearon al impostor. El falso patrón se disculpó, pero insistió en que todo era parte del plan de Krécil para la defensa de la morada.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—No os alarméis. Es cierto que no soy Krécil. Soy una creación de él. Un conjuro, un simulacro de él mismo. Si todo se desarrolla como lo previó mi creador, ahora se encuentra en La Espira actuando como señuelo para que el patrón de la Casa Nurbonnis no combata aquí. De esa forma la magia salvaje no afectará adversamente a ningún miembro de la familia Millithor.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Evidentemente todos desconfiaron de las auténticas intenciones del patrón Millithor, por lo que Umrae preparó un pequeño pliegue dimensional para dar un salto hasta la localización del tomo arcano, confiando en que Krécil estuviese cerca. Solamente podía llevar consigo a otras tres personas, así que fue Ryld, Elthelvar (que se apuntaba a lo que fuera con tal de tener la oportunidad de matar a más drows) y Höel (muy a su pesar, porque no quería verse envuelto en un último combate contra enemigos tan superiores).<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Krécil había seguido a las cabezas de la rama Nurbonnis hasta La Espira. Desde el puente manejó los hilos del telar de la magia y la invisibilidad le cubrió. Luego avanzó hasta la entrada de la trampa y susurró &#8220;Brorn harl&#8221;, que en la lengua drow significa algo así como &#8220;sorpresa debajo&#8221;. El puente de fuerza que unía La Espira con los barracones principales, había desaparecido.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ni Nadallas ni Pernictal escucharon la llegada de Krécil, hasta que éste empezó a pronunciar su hechizo. Reuniendo las energías mágicas, se jugó el todo por el todo y trató de modelar toscamente la esencia de la magia salvaje. Empleó un recurso temerario de la magia salvaje tratando de modelar un Vórtice de energías desbocadas y confiando en controlar la oleada para potenciar la magia. Tuvo éxito y el vórtice golpeó a Pernictal con infalible precisión y efecto. La resonancia arcana entre la magia del lanzador de conjuros Pernictal y la esencia de la magia salvaje, desgarraron el tejido de la urdimbre, dañando en el proceso al mago drow. Al instante lo redirigió hacia Nadallas con similares resultados, desbaratando por el dolor, la posibilidad de que el conjuro que estaba preparando para purgar la invisibilidad de Krécil funcionase. La matrona golpeó con su pesada atarraga el aire, tratando en vano de alcanzar a Krécil. En ese momento el tejido de la realidad fluctuó y aparecieron los cuatro compañeros, justo alrededor de Krécil.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Sólo Umrae podía verlo, gracias al parche de Hadrog, pero a Pernictal no le hacía falta más. Todos los que habían aparecido estaban equidistantes a un espacio vacío central, por lo que supuso que en ese espacio se encontraba su rival. Desató toda su potencia arcana en una descarga que tenía preparada de antemano. Una bola de fugo de poder destructivo incrementado a grado supino barrió a los cinco defensores Millithor. Simultáneamente actuó con una magia que había preparado para evitar una confrontación mágica contra un usuario de la magia salvaje. Su cuerpo empezó a crecer y a transformarse en hierro puro. Ahora era como una suerte de gólem férrico de grandes proporciones y su cetro se transformaba en un hacha de vivos cantos. La sacerdotisa guerrera enarboló un poderoso hechizo, simple en su esencia. Destruir. La más cercana a Nadallas eran Ryld y Umrae y ésta reconoció la alta magia que se cernía sobre ella, así que otorgó al duergar la facultad de volar para huir y ella misma salió corriendo por el pasillo hacia donde antes estaba el puente de furza. Krécil logró redirigir su vórtice justo antes de que Nadallas terminase la ejecución del suyo y la violencia desconcentró a la sacerdotisa, lo suficiente como para malograr su conjuro destructivo. Este choque disgregó el vórtice y varios ópalos salieron desparramados, mágicamente creados. A la vez que dirigía el vórtice, Krécil conjuraba una zona de magia salvaje. Ahora toda la magia que se lanzase en una amplia zona sería de la naturaleza más salvaje, caótica e impredecible. Mientras Ryld salió corriendo por el pasillo hasta el precipicio, empleando sus habilidades de drow innatas para levitar y evitar la caída.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Elthelvar lanzó un conjuro ofensivo a la matrona, pero la magia salvaje alteró el conjuro y la suma sacerdotisa de Nurbonnis se movía a velocidad reducida, casi como si el tiempo se hubiese espesado a su alrededor.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Pernictal recurrió a un sofisticado truco para sortear tanto la zona de magia salvaje como la dificultad de conjurar siendo un coloso de hierro. Había logrado alcanzar con la práctica un grado de maestría inusitado en uno de sus conjuros, interiorizándolo hasta tal punto que lo ejecutaba casi sin pensar, de forma automática y sin depender de gestos o concentración. Este conjuro le transformaba en una máquina marcial, siendo tan diestro en estas disciplinas como el más experimentado de los maestros de Melee-Magthere. Además sus capacidades físicas se potenciaron más aun, llegando más allá de lo concebible.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Pernictal avanzó hacia el duergar y descargó sin piedad su hacha. Höel que seguía sin comprender muy bien el porqué de su presencia en este caos, sucumbió a los ataques del mago ahora transformado en un juggernaut férrico.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld regresaba a toda velocidad para tratar de ayudar a sus aliados. Trató de contener el ímpetu del mago blindado, pero fue gravemente herida. Umrae regresó agitando la varita de curación sobre el castigado Höel, pero al emplearla en la zona de magia salvaje, simplemente no funcionó.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Elthelvar, que en principio iba a emplear nuevamente su magia, se lo pensó dos veces, y se tiró al lado del duergar para deslizar por su gaznate una poción curativa. Una maza descendió en su espalda, resintiéndose ante la contundencia de Nadallas, que lenta pero implacablemente ejecutaba su golpe a paso de tortuga. Aun así logró rescatar a Höel de la inconsciencia.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Krécil trató de poner a salvo al duergar sacándolo de esta realidad y sumiéndolo en otra realidad alternativa, pero no pudo controlar la magia salvaje y su rostro se chamuscó inofensivamente con una pequeña detonación.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Nadallas aun no se percataba del peligro de emplear magia en el área de magia salvaje, así que se preparó para conjurar y todos los demás comprobaron al instante los peligros de esta acción, cuando la esencia salvaje pervirtió el sortilegio inicial y la magia estalló barriendo nuevamente a todos los ocupantes de la sala. La onda expansiva sirvió para impulsar a Ryld, que rebotando y rodando evitó recibir daños. Elthelvar se cubrió en el último segundo con la piwafwi ignífuga y eso le salvó la vida, aunque no le evitó todo el daño. Höel rodaba sin sentido por los suelos nuevamente y Pernictal fenecía por la explosión mágica, debido a que era incapaz ahora de esquivar con efectividad los efectos de la explosión.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Lenta y pesadamente, la matrona Nurbonnis volvía a amartillar su brazo cual resorte. Si conseguía dejarlo caer, era más que probable que cualquiera acabase muerto, pues todos sangraban profusamente por sus heridas. Höel, tras su segundo fundido en negro consecutivo, vislumbraba una luz al final de un túnel. Los ruidos de las forjas de Laduguer se escuchaban al otro lado, y como había sido desagradable con todos durante toda su vida, ningún antepasado acudió a recibirle en la otra vida. En el último suspiro, arriesgando su vida, Elthelvar deslizó la segunda pócima curativa de la jornada por su garganta y el túnel se estrechó. Umrae y Ryld hicieron algo insólito, se interpusieron para proteger a un elfo de la superficie, enfrentándose a Nadallas Bonnine. Krécil asestó el golpe de gracia a la Casa Nurbonis, apuñalando con su daga de asesino a la matrona. Le herida era mortal de necesidad, pero el veneno de Krécil acabó con su vida, y como estaba extraído de las glándulas de un Gorgon (especie de toro con piel metálica cuyo aliento transforma la carne en piedra), las agonizante figura de Nadallas adoptó un rictus imperecedero al adoptar sus facciones la textura del granito. Otra poción más y Höel volvía a abrir los ojos, rescatado de las garras de la muerte in extremis.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Grrrrr! Ya lo decía yo. Aquí no pintábamos nada — Elthelvar sonrió. Sabía que era lo más parecido a un &#8220;gracias&#8221; que iba a arrancar al enano gris.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La venganza de Krécil sobre Pernictal se había cumplido, la Casa Nurbonnis había fracasado en el ataque, pues ni un solo miembro de la nobleza Millithor había perdido la vida, por lo que la justicia de la ciudad ejecutaría su salvaje sentencia sobre la vigésimo primera familia, incinerando la morada Nurbonnis hasta los cimientos, salando la tierra y prohibiendo que se edifique en aquel espacio durante décadas. La casa Millithor había quedado diezmada, pero sólo las tropas, pues la familia estaba intacta. Durante un año entero estarían a salvo de cualquier ataque de otras casas según las leyes de la Reina Araña. Con el botín de guerra se comprarían nuevos esclavos, y siempre se podían adoptar a algunos desarrapados de las calles hediondas. La magia salvaje había demostrado su valía, pues no solo consiguió sobrevivir la Casa Millithor, sino que exterminó a la familia atacante. La primera Casa, Baenre, quedó complacida con el pequeño aguijonazo asestado a unos protegidos de Barrison Del&#8217;Armgo. Aun así se mantuvo suspicaz la matrona Baenre, pues la casa mercantil La Garra Negra había recibido un duro golpe, y la magia salvaje estaba en poder de sus protegidos, no en el suyo propio. La matrona Ki&#8217;Willis colocó una nueva estatua en su sala de recepciones, la difunta Nadallas en agónica pose. Le gustaba fantasear sobre si estaría sufriendo la agonía de la muerte durante toda la eternidad y servía de imponente recordatorio del poder de Millithor a todos aquellos que se entrevistaban con la matrona Ki&#8217;Willis. La rivalidad de las dos casas era historia, pues se eliminarían de los registros de la ciudad el nombre Nurbonnis. Pero el testimonio mudo de Nadallas perduraría en quienes visitasen a las futuras matronas del clan como advertencia.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Durante los días siguientes se realizó el recuento total de bajas. La victoria fue pírrica: sólo había sobrevivido uno de cada veinte combatientes de ambos bandos, pero ahora todos pertenecían a la Casa Millithor, tal era la costumbre en Menzoberranzan. La reconstrucción sería dura, pero un año da para mucho.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae y Ryld obtuvieron por fin habitaciones individuales en el complejo Millithor, ya que ambas habían mostrado su valía. Höel trabajaba a destajo, alternando la forja de armas y armaduras para las tropas de la familia, con la elaboración de elixires alquímicos que impulsarían la capacidad de combate de las nuevas tropas de Millithor, y Elthelvar en su papel de Szarkai (drow albino) controlándose para no incinerar la morada cualquier noche, esperando a que Umrae le contara por fin su plan.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Lo cierto es que el riesgo compartido mantiene extrañas alianzas. Ninguno de los cuatro es aun consciente de que en varias ocasiones han arriesgado sus propias vidas unos por los otros, al margen de la lealtad de cada uno a una causa, religión o familia. Unos se unieron por dinero, otros por sobrevivir, y otros porque no tenían más remedio. Pero todos han establecido un vínculo que perdurará. Una adoradora de Vhaeraun, una asceta con una testimonial devoción a Selvetarm, un duergar que en secreto adora a Laduguer mientras manufactura sus artesanías y un príncipe elfo nada menos que en Menzoberranzan… ¡Menudos compañeros han entrelazado sus destinos! La aventura es la sangre que bombea las hazañas de aquellos que nacieron para cambiar sus destinos. Este mundo de magia y épica ha forjado de esta forma su línea temporal. Arcilla en las manos de unos pocos elegidos para la gloria y la fortuna. Durante las eras muchos han labrado este mundo. Reinos e imperios se han alzado y caído durante eras, pero el concepto de héroes siempre ha existido y existirá, aunque no se trate de paladines o adalides del bien, lo cierto es que muchos deben hoy sus vidas a unos pocos que lograron lo que los augurios consideraban imposible. Sobrevivir un nuevo ciclo de Nerbondell.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>EPÍLOGO</strong><br />
		</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Carnaf&#8217;Nir, de la casa Nurbonnis, contemplaba en la lejanía cómo las hogueras se apagaban. Se extinguían los últimos ruidos de batalla y se lamentaba de haber tenido razón desde el principio. El menor de los hijos de Nadallas Bonnine era ahora un proscrito, un sin clan. No habría un hogar para él, pero tampoco tenía una posición muy envidiable como el menor de los machos de su familia. Recordó las arengas de su madre tras los augurios: &#8220;La Reina Araña está hastiada de este enfrentamiento, y sólo la casa más fuerte perdurará&#8221;. Obviamente la voluble Lolth había retirado su favor de la casa Nurbonnis. Tal vez la esencia caótica de la magia salvaje complaciese a una diosa caótica hasta la médula. Tal vez no contaron con los aventureros que habían sido reclutados por la familia Millithor. O tal vez habían malinterpretado las palabras de la diosa, pues en ningún caso se dice explícitamente que la casa más fuerte fuese la Nurbonnis.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Tal vez la compañía mercantil La Garra Negra necesite de alguien con sus habilidades, o tal vez pueda unirse a los forajidos de Bregan D&#8217;aerthe. Miró las exiguas joyas que había podido afanar de las cenizas de su otrora orgullosa casa y se dijo:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Bueno… con esto puedo empezar una nueva vida. Es más de lo que tienen muchos en las calles hediondas. Tengo armas de calidad y una capa para el frío. ¡Adiós al hogar de Menzoberra! ¡Adiós a todas las sacerdotisas de la maldita reina de los pozos de la telaraña demoníaca! ¡Nunca más una hembra me ordenará lo que he de hacer! —Se refugió en su piwafwi y se perdió en la infraoscuridad en dirección a Manthol Derith. Lolth había perdido a otro devoto adorador.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">En un rincón del abismo sonreía un apuesto drow de cabellos rojos como el fuego que se recuperaba de las heridas causadas por su propio hijo Selvetarm.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Veo que esta Umrae es en verdad muy divertida. Les prestaré atención a estos aventureros mientras me diviertan —Sacudió la cabeza sin creérselo todavía —Un duergar como un respetado miembro de una casa noble, tan sólo meses después de una guerra contra los duergars que acabó con Ched Nassad y a punto estuvo de destruir Menzoberranzan. Una drow que elige no seguir la senda del sacerdocio de mi madre. Una mestiza que juega a ser una sacerdotisa de mi madre sin tener ni la más remota idea de los ritos del culto a Lolth ¡Y un elfo de la superficie como distinguido y muy valioso miembro de una casta de asesinos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Vhaeraun aun no se lo terminaba de creer. Seguiría interfiriendo en las adivinaciones de su madre para protegerlos, al menos de momento. Merecía la pena perder algo de poder divino y ver en qué se convertía esta pequeña semilla enterrada en el corazón de la ciudad favorita de la Reina Araña.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Descansa Umrae. Aun te queda una misión por cumplir, pero esa será otra historia.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>FIN<br />
</strong></span></p>
<p><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>Publicado con el permiso del autor. Queda prohibida la reproducción sin su permiso.</em></span><span style="font-family:Times New Roman; font-size:12pt"><br />
		</span></p>
<p><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>© de la presente edición, este blog y el aquí firmante.</em></span></p>
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		<title>La verdad sobre los Caminantes de la Muerte</title>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2012 11:30:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ánima]]></category>

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		<description><![CDATA[Hubo una vez una gran ciudad en el desierto, una civilización sin igual. Tan majestuosas eran sus calles, tan sabios sus habitantes, que los dioses paseaban por ella con sorpresa y agrado. Pero el orgullo y el egoísmo les llevó a sacrificarlo todo en pos de un sueño de locura, el Momento Eterno: la búsqueda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Hubo una vez una gran ciudad en el desierto, una civilización sin igual. Tan majestuosas eran sus calles, tan sabios sus habitantes, que los dioses paseaban por ella con sorpresa y agrado. Pero el orgullo y el egoísmo les llevó a sacrificarlo todo en pos de un sueño de locura, el Momento Eterno: la búsqueda de su propia eternidad. Algo innatural, terrorífico, un terrible insulto a los ojos de los hombres y los dioses. Tan grave que la suerte de la ciudad y sus habitantes, sus logros, su cultura, su ciencia, han sido olvidados, repudiados por la memoria de las gentes. Los pocos que conocen algo de esta historia la llaman, sencillamente, la Metrópolis Olvidada, y la consideran, las más de las veces, un mito sin raíces reales.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">No todos los habitantes de la Metrópolis Olvidada estuvieron de acuerdo con crear el Momento Eterno. Aquellos más abiertos al exterior, como comerciantes y ganaderos, muchos de ellos relacionados con los primeros habitantes del desierto, abandonaron la ciudad. Con ellos fueron algunos &#8220;urbanitas&#8221;, conocedores de los secretos de la urbe: magos, sabios, funcionarios…<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Estos exiliados de la ciudad dieron origen a cuatro de las tribus del desierto de Salazar: los Baal, los Saada, los Haggar y los Harumai. Tuvieron una época de gran esplendor tras la desaparición de la Metrópolis, pero las guerras, la llegada de nuevas tribus (del Kushistán, de Estigia, de Kashmir y de Baho) y catástrofes naturales, como el despertar de Gurmah-Gharus) los relegaron a lo que son ahora: tribus en decadencia apegadas a antiguas tradiciones.</span></p>
<p><span id="more-1563"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Entre los exiliados hubo algunos que resultaron afectados por el Momento Eterno. Ligados a la esencia de Ulrioka Yama (quizás por ser descendientes de los devaneos de algún avatar suyo con mortales, ¡quién sabe!), sintieron el impulso irrefrenable de romper el Momento Eterno. Liderando a los nostálgicos de la vida cómoda de la ciudad, intentaron volver a ella.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Entre los exiliados también hubo quien vio que destruir el Momento Eterno sería algo más antinatural que su creación, algo que podría incluso destruir el mundo entero. Aquello degeneró rápidamente en una guerra civil que acabó con la derrota de los partidarios de volver a la ciudad. Sin embargo, también dejó unas profundas heridas en los supervivientes que llevarían a la división en las cuatro tribus.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Los últimos magos y sabios consideraron que sus conocimientos eran demasiado peligrosos para el mundo que ahora debían morar, pero que tampoco podían olvidarlos por si el enemigo recién derrotado volvía o aparecían otros que ansiasen los tesoros de la Ciudad Olvidada. Por ello, dividieron su saber entre lo que podían comunicar y lo que no. Algunos permanecieron entre su pueblo para ayudarlos con lo primero, como sacerdotes y chamanes. El resto formaría una sociedad monástica apartada de todos, los Caminantes de la Muerte. Con el tiempo, serían más monjes y menos magos, más volcados en su devoción y defensa de Ulrioka Yama y de su pueblo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El enemigo volvería a aparecer. Los tocados por Ulrioka Yama supervivientes se encontraron fuera del ciclo de la vida y de la muerte. De cuando en cuando, uno o varios de ellos intentaba alcanzar la ciudad. La vez que más cerca estuvieron fue cuando tentaron a los Harumai, lo que les llevó a perder su humanidad. No se quedaron en Salazar: sus manipulaciones llegaron a tribus del Kushistán y de Estigia.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Los Caminantes de la Muerte han ido perdiendo poder con el tiempo. La memoria del hombre es corta, frágiles sus conocimientos, quebradizas sus creencias. Cada vez hay menos fieles de la Antigua Religión, cada vez ellos mismos creen menos en que su historia sea historia y no mito. Y el mal se infiltró en ellos cuando el Viejo Enemigo despertó una vez más, quizás por la infausta expedición Reed.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Y ocurrió lo impensable: cambiaron de bando. Guiados por Maysar, el más sabio entre ellos, los Caminantes de la Muerte sirvieron a aquél a quien debían combatir.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Todos salvo uno: Gaya, el tío de Rashid, el último entre los suyos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Así se lo contó en los calabozos de Fort Nakhti el día de Año Nuevo del calendario cristiano.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">(Tampoco es que fuera él el último: en su oculta morada quedaban los ancianos y los novicios, y quizás en algún perdido rincón del desierto quedara algún Caminante olvidado por todos y dado por muerto, que tampoco era extraño que pasaran años sin verse entre ellos).</span></p>
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		<title>La taberna</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 20:04:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La noche transcurrió amenizada por los gritos de trasgoides y el entrechocar de los aceros. Resultaba difícil conciliar el sueño, pero Umrae necesitaba replantear sus conjuros para el acontecimiento del día que se avecinaba. Puesto que Elthelvar no había gastado apenas conjuros, podía permitirse el lujo de no descansar tanto. Además los elfos no necesitan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La noche transcurrió amenizada por los gritos de trasgoides y el entrechocar de los aceros. Resultaba difícil conciliar el sueño, pero Umrae necesitaba replantear sus conjuros para el acontecimiento del día que se avecinaba. Puesto que Elthelvar no había gastado apenas conjuros, podía permitirse el lujo de no descansar tanto. Además los elfos no necesitan dormir tantas horas para estar físicamente frescos. Por lo tanto haría guardias con Höel y Ryld. Ryld observaba por la ventana de la posada cómo las patrullas drow se adentraban en las calles hediondas, acercándose a la zona de la posada, y la alcanzarían por la mañana. Sin duda no quedaría la ciudad en calma hasta que se averiguase qué narices había causado el despegue pirotécnico del techo de la casa mercantil La Garra Negra. Frunciendo el ceño despertó a Höel pues era su turno de guardia.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">A la mañana siguiente les sobresaltó el ruido de alguien aporreando la puerta de su habitación.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Servicio de habitaciones. El desayuno.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Era evidente que no era cierto, por lo que se apresuraron a parapetarse. Umrae caminando por el techo como era habitual en ella, Elthelvar bajo una de las literas, Höel&#8230; bueno, Höel se quedó de pie sirviendo de parapeto a los demás. Ryld entreabrió la puerta para ver a un pseudo adolescente drow con el emblema de Nurbonis bordado en su camisa. Traía una oferta que no podían rechazar. Una oferta de pasarse al bando ganador y traicionar a la Casa Millithor desde dentro. Era lo usual entre los drows, pero no contó con la inusual lealtad de Ryld, ni con la tozudez de Höel, ni con la necesidad de Umrae de seguir fingiendo ser una sacerdotisa de Lolth traidora. Si volvía a una casa a la que rendía pleitesía la sacerdotisa a la que estaba suplantando, se descubriría que ella no era quien decía ser, por lo que su vida valdría lo que una moneda de cobre en el tesoro de un dragón. Elthelvar sólo quería matar drows, así que repasaba mentalmente sus conjuros más mortíferos.</span></p>
<p><span id="more-1558"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Obviemos describir los ultrajes a los que sometieron al desdichado drow, pero digamos que cada vez que se levantaba, volvía a ser derribado y pateado por Ryld. El desgraciado gemía y gritaba suplicando por su vida, pero la misericordia no era algo que abundase en estos aventureros, y si bien Umrae y Ryld intentaban incapacitarle, Elthelvar logró detener el corazón del drow por puro terror ante un enemigo ilusorio que sólo él podía ver.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Los pasos metálicos subían a toda prisa por las escaleras, y Höel asomó la nariz por la puerta entreabierta. Al ver a los cuatro drows, armados hasta los dientes y en perfecta formación de combate sonrió maliciosamente. Como chacal a la carroña, Umrae despojó a tirones de lo que el contraído por el terror cadáver drow tenía de valor y comenzó a conjurar para hacerse invisible. Ryld elegantemente corrió y saltó por la ventana, seguida no tan elegantemente por Elthelvar; en la caída sólo se magulló un tobillo. Höel arrojó su último preparado alquímico y cerró la puerta tapándose los oídos. Los tabiques no pudieron soportar la explosión resultante y la puerta tampoco, pero las espaldas del enano si que aguantaron. En el ahora agrandado pasillo, los cuatro soldados de la patrulla recomponían filas y se lanzaban al ataque contra el enano. Umrae convocaba una araña del tamaño de un caballo venida de los infiernos que cortó la carga de dos de ellos, separándoles de su grupo. Höel, ahora tan grande como esa araña, estaba flanqueado por las dos literas, por lo que parapetado tras su escudo no dejaba hueco para que le entrasen golpes. Por esto se le apodaba &#8220;El Revellín&#8221; (aunque el término &#8220;Alcázar&#8221; tampoco estaría mal encaminado).<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Mientras tanto abajo se desarrollaba otro combate. Dos magos de Sorcere de su último año de estudios trabajaban en compañía de una sacerdotisa de Arach-Tinilith, que había convocado la ayuda de una sierva de su oscura diosa, otra araña similar a la que Umrae invocó. Los magos llenaron la zona de telarañas mágicas que aunque no atraparon ni a Ryld ni a Elthelvar, desde luego que les impedía moverse con normalidad. Un conjuro se disipó inofensivamente cuando alcanzó a Ryld. Como la telaraña le impedía acercarse al mago drow, levitó para superar por lo alto las pegajosas hebras y alanceó sin piedad a su enemigo. Aunque la araña logró alcanzarla, su ponzoña no hizo mella. Pero la araña no tenía problemas para moverse a través de la tela, así que el impulsivo Elthelvar conjuró un sortilegio venenoso sobre su espada y acometió a la bestia infernal. La cuchillada no era mortal, pero el veneno sobrepasaba lo que la criatura podía soportar: convulsionándose se desplomó y volvió muerta al abismo del que vino. A Elthelvar le parecía deliciosamente irónico haber envenenado a una araña infernal venida del cubil de Lolth.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">En la habitación, Höel tenía problemas. Vio cómo las lanzas de los drows se hundían en la quitina de la araña aliada y zarcillos de energía negra consumían la esencia vital de la criatura. Definitivamente no era el día de la araña demoníaca. Poco a poco, lento pero seguro, Höel acababa con un enemigo tras otro. Su hacha era lo más parecido a una viga afilada que rara vez acertaba, pero esos escurridizos drows desparramaban sus vísceras cuando no podían esquivar la guillotina del enano. La magia de los elfos oscuros podía chamuscar sus barbas, pero no doblegarían su voluntad. Un impacto de lanza en su costado y oleadas de debilidad recorrieron su cuerpo. La vida se le iba. Otro golpe afortunado como ese y sería el final de Höel. Por suerte Umrae estaba allí; invisible, pero estaba al fin y al cabo. Con su magia restauró el vigor y la salud del enano duergar y éste continuó talando sin piedad a un drow tras otro. Al final incluso Umrae se decidió a apuntillar con su arco a los drows, parapetada entre las literas. El camino estaba despejado, así que Höel agarró sendas Lanzas de Muerte. Ya las estudiaría con detenimiento, pero desde luego lo que podían hacer era espectacular. Se hizo invisible y salió corriendo escaleras abajo. Umrae volvió a desaparecer y voló por la ventana para ver el final del combate de sus aliados.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La sacerdotisa de Lolth recurrió a sus dones para campar a sus anchas por la telaraña, así que Elthelvar decidió echar el resto. Apeló a toda su magia y una esfera de ácido impactó en la drow que ya maniobraba para flanquearles. Su carne se desgajó de los huesos y extrusiones de ácido alcanzaron a los otros dos drows, matando a uno y rompiendo la concentración del otro. En ese momento Ryld arrojó un shuriken a su aturdido enemigo y nunca sabremos si el veneno le habría causado efecto, pues seccionó la yugular del mago y éste se desangró gorgojeando en el suelo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Mientas Ryld rapiñeaba lo que podía, Elthelvar cortaba los dedos de los drows para no perder tiempo en arrancar los anillos que llevaban. Huyeron escondiéndose por todo el Braeryn, seguidos de Umrae. Höel se quedaba atrás como siempre, así que fue necesario hacerle un par de señas. Al final llegaron a la morada de la Casa Millithor, donde la guarnición estaba visiblemente preparada para un inminente ataque. La paranoia estaba tan presente que aun reconociendo a Ryld, dudaban de la veracidad de lo que sus ojos veían, así que fue necesario que algunos de sus hermanos y hermanas acudieran a la puerta para reconocerles. El reto era ahora presentar a la matrona Millithor a un elfo de la superficie como si fuese un drow. Pero por suerte la matrona Ki&#8217;Willis Millithor estaba tan impresionada con las proezas del grupo que inconscientemente deseaba creerse que tan capaces aliados combatirían a su lado. Una oportuna ocurrencia de Umrae, y un sutil empujoncito a la poco sociable Ryld, bastaron para convencer a todos de que Elthelvar era un Szarkai. Un raro espécimen de drow albino. Muy útil en los tratos futuros con la superficie, si es que llegaban a sobrevivir al ataque de Nurbonis.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Tras un día de preparaciones y de familiarizarse con las defensas de la morada Millithor, la alarma sonó. Sin duda los recientes disturbios en las calles hediondas habían precipitado los acontecimientos y la Casa Nurbonis lanzaba su ataque. Sólo una de las dos casas vería la llegada de un nuevo día. ¿Cuál de las dos será la afortunada? ¿Millithor o Nurbonis?<br />
</span></p>
<p><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>Publicado con el permiso del autor. Queda prohibida la reproducción sin su permisor.</em></span><span style="font-family:Times New Roman; font-size:12pt"><br />
		</span></p>
<p><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>© de la presente edición, este blog y el aquí firmante.</em></span></p>
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		<title>En Menzoberranzan</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Apr 2012 20:47:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El fin de semana tuvimos nueva partida de D&#038;D. He aquí el resumen de lo que ocurrió, por Du Pont. Umrae ató al drow superviviente, con lo que le parecía un buen nudo. Sería interrogado más adelante, pero antes necesitaba descansar; Höel y Ryld harían las guardias. Durante la guardia de Ryld, los nudos probaron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right"><span style="font-family:Arial; font-size:10pt"><em>El fin de semana tuvimos nueva partida de D&#038;D. He aquí el resumen de lo que ocurrió, por Du Pont.</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae ató al drow superviviente, con lo que le parecía un buen nudo. Sería interrogado más adelante, pero antes necesitaba descansar; Höel y Ryld harían las guardias. Durante la guardia de Ryld, los nudos probaron su ineficacia, pues el drow consiguió zafarse y echar a correr hacia Menzoberranzan. Ryld, imperturbable por su entrenamiento, ni siquiera dio la voz de alarma. No quería despertar a sus nuevos camaradas. No porque le importase, sino por no mostrar debilidad. Se bastaba con sus manos desnudas para solventar el contratiempo. Barrido y al suelo. El drow se levantaba sólo para volver a caer. Al final una nariz rota, un labio partido, y más tarde en el cambio de guardia, Höel se encontraría con el drow atado con unos nudos mucho más firmes y la cara amoratada.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Tras el descanso, Höel afilaba su hacha favorita a la par que miraba al elfo y al drow maniatados. Mientras el drow suplicaba por su vida, el elfo parecía incluso reconfortado de ser ejecutado, o al menos no le importaba demasiado. En su fuero interno sabía que se encontraría en Arvandor con su prometida y con todos sus ancestros. Sólo lamentaba que la venganza que juró ante Shevarash acabase demasiado pronto. En los cinco años que transcurrieran desde la incursión drow en la que asesinaron a su prometida, Elthervar había seguido a los drows hasta la infraoscuridad. Los había exterminado como a ratas de cueva. Con poderosos conjuros ofensivos: fuego, hielo, ácido, electricidad y hasta estruendos atronadores. No era sutil; no era furtivo; no hacía prisioneros; no pedía ni concedía cuartel. Sólo llama y dolor para los asesinos de su amada. Ante el dios élfico de la venganza, Shevarash, prometió acabar con tantos asesinos drows como pudiera, y pese a no ser un superviviente ni conocer la antípoda oscura, meramente por poder desatado en bruto se había convertido en una amenaza en los túneles de los alrededores de Menzoberranzan. Cada patrulla drow que exterminaba, le quitaba algo de peso a su corazón. Su magia, fuertemente enfocada al combate, era eficaz atravesando las defensas de los drows, pero el desgaste de los años causaba mella. Su armadura noble, otrora brillante, estaba raída y era ya inservible. Su manto deshilachado no admitía más remiendos. Las insignias de su linaje estaban deslustradas; las botas que desfilaron por la corte de Argluna, tenían gastada las suelas. Cortes y heridas mal curadas se cebaban en su carne marmórea, y la malnutrición fue la causante de que le pillasen desprevenido. Esta patrulla drow tenía un propósito distinto al de vigilar los túneles de acceso a la ciudad de las arañas. Tenían una presa y estaban bien preparados para la emboscada. A pesar de ello se las apañó para eliminar a los dos magos. Eran los que más daños podían causar. La batalla estaba decidida de antemano, pero Elthelvar no tenía miedo de morir, abrazaba su fin como un descanso y un reencuentro con su amada.</span></p>
<p><span id="more-1530"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">No le importó que lacerasen su piel, ni que le vertiesen vinagre de vino de setas en las heridas, su mente estaba en el pasado, en los tiempos felices en los que paseaba bajo el sol de la mano de su amor. Casi no sintió las uñas arrancadas, y desde luego no escuchaba las preguntas de sus captores. Se cebaron en él durante horas, haciendo preguntas que no obtendrían respuesta. Al final fue acogido por el bendito mundo de la inconsciencia, creyendo que era su fin.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Cuando despertó la situación era rara. Sus heridas habían cerrado parcialmente; seguía atado, pero lo estaba junto a uno de sus otrora captores. Dos mujeres drow lo observaban y un enano de piel cenicienta y malencarado sopesaba abrir la cabeza de uno de sus antiguos captores o la suya propia.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—De la sartén al fuego —Pensó que por lo que parecía se había metido en medio de una disputa entre drows, que hartos de atormentar a otras razas también se mataban entre ellos. Parecía que no lo iban a torturar más, le hicieron preguntas sobre quién era y qué hacía bajo tierra. Resultó que sus conocimientos sobre la magia arcana eran de utilidad a sus nuevos captores. Los conocimientos del drow atado a su lado no parecían ser tan interesantes, por lo que Umrae lo degolló sin misericordia. En otro tiempo se habría escandalizado de un acto tan vil, pero ahora se reía de ver como otro drow le precedía en la muerte, descendiendo a los infiernos en los que moraba su impía diosa araña.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">A los dos días de viaje llegaron a Menzoberranzan, una ciudad de los elfos oscuros que había sobrevivido a una reciente guerra contra el ejército duergar de Gracklstugh, la ciudad a orillas del Lagoscuro. La ciudad drow había llegado a tener hasta 20.000 almas, pero tras la guerra la cifra había caído hasta la mitad. No obstante continuaban llegando refugiados desde la destruida Ched Nasad. Lo cierto es que, a pesar de ser un antro de maldad, era un lugar hermoso. Las cúpulas de las casas nobles refulgían de luces púrpuras y violáceas. Las gigantescas estalactitas y estalagmitas de la caverna habían sido ahuecadas y modificadas para ser residencias-fortaleza y toda piedra había sido modificada con la más exquisita filigrana, acentuando los detalles con conjuros de luces en tonos fríos que resaltaban las hermosas formas. Sólo una gigantesca columna, formada por una estalactita y una estalagmita unidas, se conservaba intacta: era Narbondel. Cada veinticuatro horas el archimago de la ciudad lanzaba un conjuro de calor a su base y, lentamente, éste iba subiendo hasta la parte superior; cuando toda la columna refulgía comenzaba a enfriarse por la base hasta apagarse completamente. Este proceso duraba exactamente veinticuatro horas, tras las cuales todo volvía a empezar. Era la única forma fiable de medir el paso del tiempo en la oscuridad eterna de la ciudad.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Para entrar se reunieron con el resto del grupo, avanzando con la reata de diez lagartos de carga, el equivalente a las mulas de la superficie. Algunos guardias miraban sonrientes al elfo de la superficie que constituía un jugoso botín de guerra. A pesar de estar atado y sobre el lomo de un lagarto de carga, Eltherlvar les sostuvo la mirada y los guardias retrocedieron sobrecogidos al contemplar a la muerte en sus ojos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Se alojaron en una posada del barrio Duzhcloim, una zona comercial, próxima al bazar, donde la clase media y los no drows más favorecidos solían tener sus residencias. El nombre formal sólo se utilizaba para actos oficiales administrativos: debido a la mezcolanza de razas y estratos sociales se lo conocía como Muchagente. Ryld se adelantó para tratar con Tolokoph, el representante de la compañía comercial La Garra Negra, bajo el patrocinio directo de la primera casa noble de Menzoberranzan. Sin duda serían atacados en cuanto se organizasen los enemigos, pues una comitiva como aquella no pasaría desapercibida. Así pues, tras asegurarse de que nadie la seguía, volvió a la posada El pulgar del Ogro donde la aguardaban sus compañeros.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Súbitamente, de la nada, apareció un maduro drow aunque bien conservado. Parecía estar en forma, con sus músculos pretensados como para saltar en cualquier momento. Ryld lo reconoció al instante como Krecyl Treak, el nuevo consorte de la matrona de la casa Millithor, su casa. Había agradado mucho a la matrona la forma en la que consiguió la vacante, asesinando creativamente a su antecesor. Tanto la impresionó, que lejos de castigarle, lo tomó como el nuevo patrón de la familia.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Saludos Ryld Millithor —Acompañó de una reverencia informal su presentación—. Lamento aparecer de esta forma, pero los acontecimientos demandan urgencia. He sabido que La Garra Negra no piensa ceder la mercancía que transportáis a nuestra casa, al menos no sin pasar antes por la casa Baenre. Esto nos coloca en una posición vulnerable, pues el ataque de la casa Nurbonis es inminente. Llevad a la Garra Negra inmediatamente la mercancía, he preparado una pequeña incursión y la robaré. ¿Dónde está la mercancía?<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Son una serie de conjuros de un tipo de magia muy peligrosa, conocida como Magia Salvaje. Se encuentran en un libro oculto dentro de un morral que porta la sacerdotisa renegada de Barrisson Del&#8217;Armgo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Sé muy bien lo que es la Magia Salvaje. Puedo controlarla —Ryld enarcó una ceja contrariada—. Bien, no te detengas. Quédate fuera de la Garra Negra y asegúrate de que llevan la mercancía —Tras lo cual desapareció tal y como había llegado.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld logró convencer al grupo de apresurar la venta de la mercancía, y se encaminaron al bazar. La enorme sede de la familia mercantil dominaba una sección del bazar, sólo desafiada por su antagonista El Champiñón Pardo, compañía mercantil patrocinada por la segunda casa de la ciudad, Barrisson Del&#8217;Armgo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae, muy en su papel de sacerdotisa diva de una importante familia, se jugó el todo por el todo de su charada, exigiendo privilegios ante un acalorado Tolokoph que no sabía muy bien los términos exactos de las negociaciones. Al final les invitó a sus dependencias para esperar a ver si las demandas de Umrae eran satisfechas por nada menos que la más importante casa de Menzoberranzan, la casa Baenre.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Justo en ese momento el edificio se sacudió, más bien se disgregó. A causa de la más grande explosión que se había visto en Menzoberranzan en siglos. Las paredes se colapsaron hacia afuera, y la cúpula salió catapultada en pedazos hacia arriba en todas direcciones. La puerta del despacho de Tolokoph quedó hecha astillas, y un par de gruesos tablones se incrustaron en el pecho del sorprendido mercader, apagando su vida. Umrae logró parapetarse tras el escritorio y evitar daños, y Höel&#8230; bueno, Höel no podía caer, pues llevaba tanto lastre como era posible para dos mulas, lo cual le dejó casi en el mismo sitio, pero cubierto de polvo y humo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">En el aire, a unos cien metros de altura se encontraba Krecil Treak. Con sorpresa en el rostro y una gota de sudor frío resbalando por su mejilla. No había logrado controlar del todo las energías de la magia salvaje que practicaba, y la &#8220;distracción&#8221; había sido mucho más poderosa de lo esperado. Unos centímetros más y habría estado él dentro del radio de su propia explosión y habría quedado inmolado al instante. El caso es que afortunadamente había hurtado el morral de Umrae usando una magia desconocida. Literalmente sacando de esta realidad el morral para todos excepto para él, y cogiéndolo en su propia realidad, cuando nadie lo echaría en falta en la otra realidad, al sencillamente no existir. Sólo cuando lo vio, reparó Umrae en que no tenía su morral.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">–<span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Se os culpara a vosotros de este &#8220;incidente&#8221; </span>—d<span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">ijo Krecil—. Huid al Braeryn, las &#8220;Calles Hediondas&#8221;. Yo os encontraré —Y se desvaneció como era usual en él.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El edificio estaba destruido, los lagartos muertos se amontonaban en una suerte de improvisada barbacoa gigante, los cuerpos de los esclavos trasgos de la casa humeaban esparcidos. Así que Umrae hizo lo único que se podía hacer: Huir. Aprovechando la gran confusión causada por la explosión, la elfa se hizo invisible y se alejó volando agarrando a un Elthelvar atado y cubriendo su movimiento con una niebla mágica que oscurecía la visión. Con su poderosa magia percibió la dirección del libro, al cual estaba ahora sintonizada, y se lanzó a perseguir al ladrón de una ladrona. Éticamente no era correcto que nadie robase a un ladrón: estaba furiosa.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Por el rabillo de ojo Ryld vio como un elfo inmovilizado salía volando de una niebla oscura, en dirección a las calles hediondas. Así que a gran velocidad lo siguió, aunque no tenía que esforzarse para seguirlo. Höel, astuto como era, lo primero que hizo fue desaparecer de la vista, recurriendo a los poderes innatos de los de su raza para hacerse invisible. Y comenzó a correr siguiendo a Ryld. Ella no podía verle, pero escuchaba a su lado el retumbar de unas pisadas metálicas. Las cortas piernas de Höel soportaban un peso atroz, pero impulsado por la gravedad de la situación, corría como el más rápido de los enanos, más o menos como Ryld andando a paso tranquilo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La señal del libro se detuvo hacia el este, allí volaba Umrae sujetando a Elthelvar. Su agudeza le permitía rastrear el libro, sujetar a un elfo, maniobrar por el aire sorteando edificios y convencer a Elthelvar de que en verdad era una elfa de la superficie como él, tratando de evitar que la magia salvaje cayera en manos de los drows. Al final dejó al confuso elfo sobre el tejado de una posada, de la cual provenía la señal del libro, y resolvió entrar a recuperar lo suyo. Al asomarse a la ventana no vio más que su morral sobre un camastro y la señal del libro delante de ella, pero no podía ver a nadie.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld irrumpió en un local estruendoso, que apestaba a brandy barato y rancio, con serrín en el suelo y manchas repugnantes de fluidos que más valía ni pararse a pensar de qué o quién eran. Los orcos y trasgoides, parroquianos del lugar, veían a una ligera elfa drow que andaba con el estruendo de un pequeño ejército.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Soy Ryld Millithor, supongo que hay una habitación esperándonos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¿¡Esperándonos!? —Refunfuñó un semiorco—. Sólo veo a una elfita que está muy lejos de la seguridad de su casa.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae, arriba, purgó, con los dones de su fe, la invisibilidad del ladrón Krecil. Y de paso la suya propia y hasta la del enano de la planta de abajo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Súbitamente apareció un enano de piel gris, con las barbas chamuscadas, sudoroso como un camello con insolación y la mirada asesina propia de un enano con armadura completa metálica y más de cien kilos de equipo en sus espaldas que hubiese tenido que correr un sprint de mil metros obstáculos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Como decía: &#8220;Esperándonos&#8221; —Sentenció Ryld.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Planta superior, habitación tercera desde las escaleras —dijo el tabernero gran trasgo, tratando juiciosamente de evitar que su local se convirtiese en un campo de batalla.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Arriba, Umrae atacaba con todo a Krecil, el cual con sus reflejos felinos logró lanzar a duras penas un poderoso conjuro para detener a Umrae. Tres años en Sorcere, la academia de magia de la ciudad, le habían preparado para estas situaciones, por lo que logró traspasar la resistencia a la magia de Umrae.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Cuando Ryld y Höel irrumpieron en la habitación, vieron al drow junto con una estatua de piedra muy realista de Umrae, en una pose salvaje de ira con su espada, también de piedra, apuntando a la garganta del drow.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Höel, sin pensárselo agarró su hacha arrojadiza, que tan buenos resultados le había dado hasta el día de hoy, y se preparó para arrojarla al elfo oscuro. Ryld, tratando de evitar males mayores, intentó derribar al enano con un golpe de barrido a la pantorrilla del enano. Lamentablemente no estaba muy familiarizada con la anatomía enana, ya que las pantorrillas de un enano son tan robustas como el muslo de un jabalí salvaje y algo más gruesas, por lo que el enano continuaba impertérrito cargando hacia atrás su brazo para lanzar el hacha. Ryld se revolvió como una pantera tan negra como ella misma y realizó la compleja maniobra del &#8220;Barrido Doble de Tenaza al Tobillo&#8221;, ejecutándolo tan bien como ella sabía, pero el tobillo del enano era como una columna dórica, y más o menos de la misma flexibilidad que un menhir. Al final se colgó directamente del brazo del enano, tratando de entorpecer el lanzamiento, pero Höel estaba acostumbrado a soportar pesos, de hecho su hacha era inmanejable para la mayoría de seres por estar su cabeza enormemente descompensada debido al plomo que la recubría. Eso explicó el porqué una liviana y estupefacta elfa no mermó su puntería ni retrasó su movimiento. El hacha se precipitó hacia su objetivo, casi arrastrando detrás a la elfa oscura con el mismo movimiento. A punto estuvo a punto de impactar en Krecil Treak, que lo esquivó en el último momento.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Krecil y Ryld lograron tranquilizar al enano gris, mayormente porque éste estaba fatigado y sin otro hacha que lanzar. Así que de momento estaba receptivo a escuchar las explicaciones de los dos drows, pero con un ojo puesto en su ballesta pesada.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Krecil explicó que iban a ser traicionados por Baenre, por lo que el plan había sido alterado. El acuerdo se respetaría, y también el pago, pero lo efectuaría la casa Millithor en vez de La Garra Negra. Controlando las energías de la magia caótica que empleaba Krecil, devolvió a Umrae a su ser, pero hicieron falta más esfuerzos para evitar que la elfa se comiese al drow. Al final recapacitó y trató de sacar tajada de la situación, fingiendo nuevamente ser una sacerdotisa renegada, por lo que exigiría compensaciones por la traición. Parece que coló, y un nervioso patrón Millithor hablaría con el ama matrona de la casa para minimizar las ofensas y reparar el agravio.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Durante la conversación, Krecil reconoció ser el asesino de Hadrog Prol, pues éste iba a reconsiderar vender los poderosos conjuros a la facción de Nurbonis. Pero ignoraba cual era y dónde estaba la mercancía, por lo que no pudo sustraerla hasta que llegaron a la ciudad y averiguó dónde se encontraba el libro de conjuros. Höel y Umrae miraron recelosos a Ryld, que se apartaba de la vista con disimulo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Cuando Krecil se marchó, Umrae subió al tejado, y desató a Elthelvar, convenciéndolo de que era en verdad una elfa lunar como él. Las verdades a medias son las mentiras más grandes. Lo cierto es que la mestiza Umrae tenía por madre a una elfa lunar que sólo supo que su amante era drow cuando él raptó a la niña recién nacida y se fugó con ella al bosque de Cormanthor.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Entraron ambos en la habitación y Ryld ya se veía perdida. El elfo parecía querer trocearla y disfrutar el momento, incluso creía que él ya fantaseaba con la idea, por lo que Höel comenzó a parapetarse por si acaso se desataba una batalla en la habitación. A la mañana siguiente se encaminarían a la casa Millithor, donde iban a ser reclutados y resarcidos de sus penurias. Höel tendría a su disposición un empleo como artesano de la casa y la protección en una ciudad hostil por el recuerdo cercano de la guerra que a punto estuvo de acabar destruyéndola. Umrae sería aceptada como sacerdotisa de la casa Millithor, lo cual era bueno pues nunca hubiese pasado por ser renegada en la casa Baenre. Conocían muy bien a la noble que Umrae estaba suplantando y no tolerarían que se jugase con ellos. Ryld logró su objetivo de que los conjuros fuesen a parar a su casa, como último recurso de defensa ante el inminente ataque Nurbonis, y Elthelvar sería disfrazado para parecer drow y tendría la oportunidad de estar en medio de una guerra fratricida drow, por lo que podría matar a muchos. Si jugaba bien sus cartas, incluso de ambos bandos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El resto del grupo se había dispersado y tendrían que labrarse su propio destino, pero eran aventureros curtidos y con recursos. No se debe descartar que encuentren la forma de reunirse de nuevo. De momento la morada de la casa Millithor esperaba a los cuatro aventureros más extraños que jamás habían pisado la ciudad de las arañas.</span></p>
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		<title>La expedición Reed</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Apr 2012 09:36:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ánima]]></category>
		<category><![CDATA[Fort Nakhti]]></category>

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		<description><![CDATA[Los desiertos de Salazar son reacios a revelar sus secretos. Si bien los mercaderes de Gabriel parecen no tener problemas en conseguir las preciadas plumas del Oasis de las Aves, las expediciones científicas se ven abocadas a un destino más incierto. De la expedición Lunzberg, dos de sus miembros estaban oficialmente muertos (por dos veces), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Los desiertos de Salazar son reacios a revelar sus secretos. Si bien los mercaderes de Gabriel parecen no tener problemas en conseguir las preciadas plumas del Oasis de las Aves, las expediciones científicas se ven abocadas a un destino más incierto. De la expedición Lunzberg, dos de sus miembros estaban oficialmente muertos (por dos veces), Nordim y Ström, y por el pellejo del resto nadie daba una pieza de cobre. La expedición Jones no había corrido mejor suerte: tras sufrir un ataque de una partida saada, sólo la suerte de Sassa y su criada Mira nos es conocida.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El día uno de enero de 989, en la sala de oficiales del destrozado Fuerte Nakhti, se habló del destino de otra expedición, treinta años atrás, que parecía ser el origen de las extrañas aventuras vividas en el fuerte en las últimas semanas.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La expedición Reed estuvo formada por la habitual mezcla de profesores universitarios, alumnos de postgrado y aventureros de medio pelo. Con la misión de cartografiar y explorar cierto sector al norte de Fuerte Nakhti que hasta los nativos eludían, contó con el apoyo del ejército imperial en forma de una escolta comandada por el joven teniente Deschamps. Encontraron y cartografiaron parcialmente un árido macizo rocoso cruzado por un laberíntico sistema de desfiladeros y cañones.<br />
</span></p>
<p><span id="more-1526"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Y en el centro, una gran explanada, como un cráter. Y en su centro, un túmulo. Y en el túmulo, una tumba. Reed, su ayudante, un joven estudiante llamado Grezbuln, y el teniente Deschamps entraron en la tumba. Cuando sus compañeros, preocupados por su tardanza, fueron a por ellos, sólo lograron sacar con vida a Grezbuln y al teniente, ambos inconscientes. Reed estaba muerto y el soldado que intentó llegar hasta él también murió. Los encontraron en una amplia cámara cuyo suelo, salvo una estrecha franja junto a las paredes, estaba cubierto por baldosas de distintos colores. Reed era el único que estaba en las baldosas y el soldado murió al pisar en ellas.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Deschamps salió de la cámara muy enfermo. Grezbuln también enfermó, aunque de forma más leve. Y pronto les seguirían todos los que habían bajado a socorrerlos, así que recogieron el campamento y volvieron rápidamente al fuerte.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El doctor entró en nuestra historia poco después. Formaba parte del relevo de la guarnición de Fuerte Nakhti, como nuevo oficial al mando. En Fuerte Blanco, en el <em>limes</em> estigio, se encontró con la escolta que Fuerte Nakhti había dado a la expedición Reed, que volvía a casa. Uno de los soldados había muerto de una extraña y fulminante enfermedad. De boca de sus compañeros supo la historia de la tumba y que el soldado fallecido era uno de los que habían bajado a la misma. Es más, parte de la escolta había tenido que quedarse en el oasis de Ain Asil, a medio camino, porque otro de los soldados, el cabo Flanagan, había caído igualmente enfermo. El doctor, todo un coronel de la Orden del Cielo destinado allí hasta que se olvidara cierto asuntillo que no viene al caso en esta historia, comprendió que la enfermedad no era natural. Que Flanagan se recuperase milagrosamente en cuanto volviera a adentrarse en Salazar sólo confirmó sus sospechas.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">En cuanto tomara el mando del fuerte, puso en cuarentena al teniente Deschamps y todos los soldados que pisaron la tumba, prohibiéndoles abandonar el fuerte. A continuación, visitó la tumba para intentar conocer el mal al que se enfrentaba, sin resultado. Iría luego al sur, hasta el hogar de los Caminantes de la Muerte, en busca de respuestas y una cura, pero sin mucho éxito. También recurrió a sus contactos, con el mismo resultado: fuera cual fuera el origen de la extraña enfermedad o maldición, no había cura. Sus síntomas eran fiebres intermitentes, pesadillas y la muerte segura si intentaban abandonar Salazar.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El doctor usó toda su influencia para garantizar que ni él ni el resto de infectados fuesen obligados a abandonar el desierto. Con el tiempo, renunciaría a su empleo militar, quedando como simple médico militar y dejando el mando del fuerte en las manos de Deschamps, el que más tiempo pasó en la cripta y el que en peor estado se encuentra, empeorando ostensiblemente en el último año y medio. Aparte de ellos dos, los sargentos Flanagan y O Flaherty son los únicos supervivientes de los militares que bajaron a la cripta. Condenados a permanecer en el fuerte mientras el resto de sus compañeros vuelven a la civilización relevo tras relevo.</span></p>
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		<title>¡Emboscada!</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2012 07:33:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[D&D]]></category>

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		<description><![CDATA[El otro día retomamos la olvidada campaña de D&#38;D bajo la batuta de monsieur Du Pont, que se ha currado de paso este resumen de una partida donde las vimos muy negras al faltarnos parte del grupo. Aun así, Rashid como Umrae, Menxar como Ryld y un servidor como Höel el Revellín nos las apañamos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right"><span style="font-family:Arial; font-size:10pt"><em>El otro día retomamos la olvidada campaña de D&amp;D bajo la batuta de monsieur Du Pont, que se ha currado de paso este resumen de una partida donde las vimos muy negras al faltarnos parte del grupo. Aun así, Rashid como Umrae, Menxar como Ryld y un servidor como Höel el Revellín nos las apañamos, con algo de suerte (a favor y en contra) para hacer lo necesario para que resultara lo conveniente y salir vivos de aquello.<br />
</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Mientras Flana Mikosevaar y Fan Jalen custodiaban la reata de lagartos de carga, el semiogro Tull se quedó también para apoyar a sus compañeros de viaje. La pinchuda armadura del duergar Höel se clavaba en los lomos de los lagartos, y estos refunfuñaban y gruñían bajo el peso de tanto metal, así que se fue a pie junto con la elfa oscura Ryld y la elfa lunar Umrae en una suerte de avanzadilla para tratar de cazar al drow Reftael, el cual había sustraído la mercancía que tan secretamente transportaba el difunto Hadrog Prol. Si bien el enano gris ralentizaría la marcha, desde luego la agudeza visual de sus ojos hechos a la oscuridad más absoluta sería una ventaja para evitar las emboscadas que podrían sufrir. La verdad es que Tull no se fiaba de Umrae, pues una elfa de la superficie no suele estar tan bien adaptada a la Infraoscuridad como ella&#8230; incluso confortablemente. Lo cierto es que sus dotes de rastreo eran necesarias en la caravana, ya que Umrae era capaz de ser una decente exploradora, así él podía ir de avanzadilla del segundo grupo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Höel caminaba con paso lento pero infatigable; constante como el gotear que forja con los milenios los relieves de las grutas por las que avanzan. A su lado Ryld parecía flotar con cada paso, siendo ligera como una pluma y mirando contrariada la lentitud y el estruendo que la armadura y pesadas botas del enano causaban en el eco de las cuevas. A medio kilómetro por delante abría camino Umrae, como siempre. Podría correr sobre una cuarta de polvo sin dejar huella ni causar el más tenue rumor. A pesar de la distancia enorme que les separaba, si se daba la voz de alarma Ryld podría llegar corriendo en unos segundos hasta Umrae; Höel tardaría mucho más.</span></p>
<p><span id="more-1520"></span></p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Tras un requiebro del túnel, Umrae vio cómo la caverna se ensanchaba en una sala flanqueada de estalactitas y estalagmitas que se unían en columnas naturales. El mismo silencio de sus pisadas, acompasadas con el murmullo del gotear, la recibió en el mismo umbral. Súbitamente su aguda visión detectó un destello imperceptible al ojo de una lechuza. Estratégicamente depositados sobre el suelo, se encontraban una serie de abrojos en el paso entre las formaciones calcáreas. Tras estos parapetos naturales Umrae vio a unos drows emboscados. Estaban mimetizados y ocultos, indistinguibles de las rocas de la caverna para cualquiera, excepto para el ojo de Umrae. En la lengua silenciosa gestual de los drow los hijos de Lolth se preguntaban contrariados &#8220;¿Dónde está?&#8221;. Parecía que de alguna forma habían logrado atravesar la magia de indetectabilidad que Umrae empleaba y sabían que estaba allí, pero estaba fusionada con la roca del techo de la gruta. Era la táctica de Umrae, avanzar por el techo y dejarse caer sobre el enemigo. Podían detectarla, pero no podían verla. ¿Qué clase de magia empleaba Umrae para hacerse invisible? Ninguna más que la técnica y la experiencia de ocultarse de los peligros. Ella nunca lo sabría, pero eso fue su salvación. Dejando a los furtivos drows perplejos, recorrió el túnel hacia atrás para poner sobre aviso a sus camaradas.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El sudor del enano gris era tan almizclado como el de los lagartos de carga, o más. Ryld estaba acostumbrada a los inciensos de meditación del gimnasio de la casa Millithor y su olfato estaba embotado por la constante ahumadera. Aun así el duergar hedía como un demonio muerto, y bajo el yelmo asomaba una barba con tantos restos de comida que se podría alimentar a un esclavo kóbold durante una semana. De entre dos estalactitas sobre ellos se asomó un rostro familiar. Nadie podría saber cuánto llevaba allí, pero ya se habían acostumbrado a no sobresaltarse por las entradas de Umrae. Con un elegante movimiento descendió del techo e informó de la emboscada entre susurros.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Los drows apostados escuchaban un retumbar en la caverna. Parecía que un gólem de hierro desfilaba con paso militar túnel abajo, pero no podían ver nada&#8230; hasta que fue demasiado tarde. Apareció a la entrada de la sala la figura imponente de un coloso metálico parapetado tras un escudo torreón y con el brazo derecho extendido. ¡Había lanzado algo! A menos de diez metros adelante se desató el infierno. Un estruendo que sacudió la oscuridad, iluminándola por una fracción de segundo, lo que les dio tiempo a parapetarse en el último momento, salvo a uno de ellos, que no vio lo que se le avecinaba. En un parpadeo Ryld y Umrae aparecieron justo tras ellos con aviesas intenciones, plegando Umrae el entramado del espacio para dar un salto entre mundos y aparecer de la nada junto con Ryld lanza en ristre. La impía energía negativa que daña a la vida y alimenta a las creaciones no muertas se acumuló en torno a su mano y tocó sutilmente a un sorprendido drow. No obstante la innata resistencia a la magia de esta oscura raza disipó inofensivamente el sortilegio que podía haberlo matado. Su camarada no tuvo tanta suerte y sólo se salvó de una lanzada en el corazón por la espalda porque la costilla se interpuso oportunamente. Del fondo de la caverna se oyó el chasquido familiar de unos arcos bien tensados. Höel, confiado, elevó su parapeto y detuvo sin problema la lluvia de proyectiles, pero cuando hizo lo propio con el pequeño virote del flanco, saltó un arco eléctrico que le rizó los grasientos cabellos de alambre de su barba.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld y Umrae recibían una punzada en sus cuerpos, acompañadas de un escozor propio del veneno. Afortunadamente estaban acostumbradas a tolerar dosis de esta ponzoña, y se resistieron al somnífero drow.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Umrae logró lanzar un conjuro que la haría invisible, táctica arriesgada, pero funcionó y se esfumó de la vista de su atacante, logrando retirarse por el techo hasta una posición ventajosa. Ryld golpeaba como un torbellino de pies, codos y rodillas, dejando fuera de combate a su oponente. Otro de ellos se abalanzó sobre Höel sin lograr minar la muralla que se levantaba. Pero todo era una maniobra de distracción para permitir a una siniestra figura que tomase ventaja por su espalda, retorciendo entre las junturas de su armadura una espada de diseño drow. Umrae tensó su arco desde su posición del murciélago, colgando bocabajo. Favorecida por la gravedad, una flecha se incrustó en el brazo del asesino, al que se le nubló la vista y cayó presa de la ponzoña de sueño con la que Umrae untaba sus flechas. A pesar del éxito, no logró evitar que dos flechas más desde el fondo de la gruta se clavasen en el pecho de Höel, pasando silbando al lado del enemigo que aun tenía éste en frente. No parecía que les importase demasiado la vida de su compañero, pero es que a los drows no les importa la vida de nadie más que la suya.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ryld partía el cuello de su contrincante, que aún buscaba sin éxito a Umrae, con una certera patada giratoria, y mientras Höel clavaba profundamente su Cuchillo Real en el vientre del enemigo que hacía las veces de inútil parapeto, la guja curvada de Ryld terminaba de despacharle.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Los dos francotiradores desde el fondo de la caverna vieron la carnicería. Su jefe yacía en el suelo, sus aliados fuera de combate, y ahora ellos eran dos contra tres. A pesar de las sangrantes heridas del duergar, sabían que habían impactado más por el azar que por la lógica. Se miraron y comprendieron que más valía el deshonor que una muerte cierta, así que dieron media vuelta y huyeron a toda velocidad, casi tan rápido como un caballo al galope, pagados de sí mismos, seguros de escapar. Ryld esbozó una leve sonrisa. Nunca había perdido una carrera y hoy tampoco iba a ser el día que la dejaran atrás.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Mientras las flechas envenenadas de Umrae dejaban dormido a su compañero, dos certeros ensartes en la espalda propinados por Ryld le arrebataban la vida. ¿Cómo era posible que hubiese corrido esta hembra tanto, partiendo desde una posición tan atrasada? La muerte se lo llevó antes de comprender la respuesta: Simplemente ella era mejor que él.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La escaramuza había concluido en apenas treinta segundos. Höel se llevó la peor parte, a punto de desfallecer. Miró al asesino que a punto estuvo de acabar con su vida y vio un rostro conocido. Era Reftael, el lugarteniente de Yssissiryl en Manthol Derith.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Acaba con él, Höel! —gritó Umrae—, será imposible mantenerle como prisionero y acabará matándonos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Höel no necesitaba mucho apremio. Ya estaba desenfundando su hacha, y como quien parte leña para la chimenea, la dejó caer inmisericorde sobre el cuello del elfo oscuro, cercenando su cabeza. Mientras tanto en la distancia Umrae sonreía. No habría testigos que desenmascarasen su versión de que Reftael había robado la mercancía que ella ocultaba. A la par, en un rincón de El Abismo, Vaheraun reía complacido por el engaño mantenido.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify">
 </p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Al fondo de la caverna encontraron inconsciente y atado a un elfo lunar. Tenía moratones y cortes por todo el cuerpo, y habían vertido vinagre en sus heridas. Parecía que lo habían torturado durante horas por puro placer, pero&#8230; ¡¿Qué demonios hacía un elfo de la superficie en la suboscuridad?! Es decir&#8230; Otro elfo de la superficie si contamos a Umrae.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Parece malherido —dijo la elfa tras examinarlo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡HURRA! —exclamó el duergar—. ¿Para eso te hacía falta malgastar el botiquín? Hasta yo veo que le han zurrado de lo lindo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La drow miró a Umrae, incapaz de atravesar su disfraz de elfa oscura, y esbozó una media sonrisa a la par que sacudía la cabeza. El duergar siempre tan amable y refinado como el yunque de un herrero.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Es mono, para tratarse de un elfo de las tierras de la luz, claro. Deberíamos sacrificarlo a Lolth o venderlo en Menzoberranzan. Mi Casa lo sacrificaría gustosa como botín de guerra.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La verdad es que las dos jóvenes no podían apartar la vista del torso semidesnudo del elfo, a pesar de no estar en su mejor momento.</span></p>
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		<title>Nochevieja, llamas y sombras</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 07:52:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Fort Nakhti]]></category>

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		<description><![CDATA[La actividad frenética en Fort Nakhti inequívocamente ligada a la habitual y famosa fiesta de Nochevieja fue el telón de fondo del problema localizativo de Du Pont que vimos el otro día. Más o menos a la vez que él revisaba los registros del fuerte de los últimos trescientos años e interrogaba a los dos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La actividad frenética en Fort Nakhti inequívocamente ligada a la habitual y famosa fiesta de Nochevieja fue el telón de fondo del problema <a href="http://cda-ie.es/2011/11/10/cuentos-viejos-norte-y-sur/"><em>localizativo</em></a> de Du Pont que vimos el otro día. Más o menos a la vez que él revisaba los registros del fuerte de los últimos trescientos años e interrogaba a los dos viejos sargentos, el padre Rupert, capellán castrense, ex-agente inquisitorial y convocador medio potable, con ayuda de ciertas hierbas, brebajes y pentáculos protectores, revisaba el grimorio demonólogo que nuestros héroes habían traído de su aventura con <a href="http://cda-ie.es/2011/08/19/una-de-fantasmas/">los fantasmas</a>. Tenían el convencimiento de que un <em>algo</em> había quedado libre cuando Nordim y Ström rompieron los sellos y que ese <em>algo</em> era el responsable de <a href="http://cda-ie.es/2011/12/24/nochebuena-conac-y-gusanos/">las huellas calcinadas</a> que, erráticamente, avanzaban hacia el fuerte.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Razón no les faltaba: el chaval de las llamas eternas había sido un devah sin temor de Dios (de ninguno) al que la demonología no se le había dado demasiado bien. El ignis, demonio de fuego con muy mala leche resultante, buscaba ahora lo único que podía tanto causarle problemas como valerle un ascenso. Así, Nochevieja sorprendió a Du Pont, Rashid, Hodor, Sassa y al padre Rupert en la nueva plataforma de madera construida por el teniente Alonso, los tres primeros tras una pieza de a ocho cargada de metralla mientras seguían con la vista un fuego fatuo crecido que se acercaba haciendo eses por el lado del oasis.</span></p>
<p><span id="more-1513"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El partido se complicó porque resultó ser un triangular simultáneo: Gaya, el tío de Rashid perteneciente a los Caminantes de la Muerte y dueño de las huellas en la salina, buscaba por sus propios motivos el grimorio y al demonio y había decidido sumarse a la fiesta. Un rayo oscuro que derribó al padre Rupert dio inicio a un partido enloquecido donde el demonio se estampó contra la muralla al saltar a la plataforma, Du Pont se tiró murallas abajo intentando pillar el libro, pero la telequinética Sassa se le adelantó.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">¡La sombra número uno salió de la nada y cogió el libro, pero fue pateada hasta la muerte! Y el libro, que vuelve a bailar como un balón de bloodbowl. Gaya lo intenta a distancia; el demonio salta a por el libro pero recibe una somanta de palos de la sombra número 2 que lo deja medio muerto; Sassa vuelve a agarrar el libro y Gaya lo soluciona con un nuevo rayo que atraviesa limpiamente el inútil escudo telequinético de la chica.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Y el libro vuela hacia el Caminante. Hodor se tira en plancha en una estirada espectacular, pero falla y se la pega planta y media más abajo contra el techo de la sala de oficiales —con un siniestro <em>crack</em> el techo de cañizo cede, atrapando la pierna del grandullón—. Rashid le sigue, aunque no hubiera ningún cazatalentos de edén o béisbol por ahí. Consigue no hundirse y trastabilla entre tejas y cañas intentando alcanzar a su tío, que, ya con el libro, se da el piro. Unas hebras negras surgen de la nada y lo inmovilizan bajo la muralla.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡No me sigas sobrino, que no quiero hacerte daño!<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">¡Pero Du Pont vuelve al partido! Trepa, salta, pega, escupe, sacude, le parte la crisma al demonio, corre como un Ben Johnson sobredopado y como viera al Caminante ya a camello alejándose del fuerte, saltó sobre él desde la muralla —lástima que los jueces ya estuvieran borrachos y no validaran el récord—, le atrapa, cae con él, rueda por la arena y le sacude dos rodillazos para dejarlo quieto ya, ¡coño! ¡Y no te muevas!<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Atrás, mientras Sassa y el doctor arrastraban al cura a la enfermería, la plataforma en llamas se venía abajo con gran estrépito llevándose consigo uno de los preciados cañones del fuerte.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Y para terminar la noche, la tierra tembló, el cielo se tornó rojo como la sangre y una leve nevada cayó sobre el fuerte.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cierra Ars Epica</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Mar 2012 07:41:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Juegos de rol]]></category>

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		<description><![CDATA[La noticia saltó ayer y hoy es comentario habitual de esta pequeña blogosfera nuestra. Ars Epica, la editorial tras Roleage (pero también distribuidora de diversos productos, estudio de diseño, imprenta…) anunció por sorpresa el fin de sus actividades. Tras sacar al mercado en otoño pasado el suplemento de campaña de Roleage (fantástica edición) y con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La noticia saltó ayer y hoy es comentario habitual de esta pequeña blogosfera nuestra. <a href="http://www.arsepica.com/creativestudios/index.php/"><strong>Ars Epica</strong></a>, la editorial tras <em>Roleage</em> (pero también distribuidora de diversos productos, estudio de diseño, imprenta…) anunció por sorpresa el fin de sus actividades. Tras sacar al mercado en otoño pasado el suplemento de campaña de <a href="http://cda-ie.es/2012/01/13/explorando-el-imperio-igneo/"><em>Roleage</em></a> (fantástica edición) y con dos juegos nuevos anunciados (el post-apocalíptico <em>Fenris, Pain of Gaia</em> y <em>Hero Knights</em>, de superhéroes) y tenernos al día (vía cara-de-libro y otros) de sus avances en esos proyectos, este cierre nos ha cogido a todos a pie cambiado. Un día triste que nos deja para el recuerdo la calidad de los productos en los que, en mayor o menor grado, intervinieron (el propio <em>Roleage</em>, <em>Aventuras en la Marca del Este</em>…).<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Sólo puedo, desde aquí, darles las gracias por su trabajo de todos estos años y desearles lo mejor para el futuro.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Juegos de rol y narrativa</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 12:10:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Juegos de rol]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los apartados que más problemas internos nos causa en los Poliedro, de cara a definirlos, es el de Mejor Narrativa. Problema que no se da, por ejemplo, en el de Mejor Arte Interior, donde nadie se pregunta si de debe premiar los mejores dibujos o que estos acompañen al juego, ayudando en su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Uno de los apartados que más problemas internos nos causa en los Poliedro, de cara a definirlos, es el de Mejor Narrativa. Problema que no se da, por ejemplo, en el de Mejor Arte Interior, donde nadie se pregunta si de debe premiar los mejores dibujos o que estos acompañen al juego, ayudando en su definición. Cada año surge la cuestión de si mantener o no la categoría de Mejor Narrativa, olvidando tal vez que un manual de rol es tanto un libro como un manual de instrucciones y que los dibujitos de colores y la edición vistosa (y las más de las veces, incómoda de leer) son bonitos adornos, pero adornos al fin y al cabo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Como libros que suelen tener doscientas o trescientas páginas (hablamos aquí de manuales básicos) o más, debemos pedirles que sean de lectura fluida y atrapen al lector. Como manuales de instrucciones, que expongan las reglas de forma clara y concisa, sin lagunas o ambigüedades y acompañándolas de los suficientes ejemplos. En la práctica, hay libros que dan prioridad a una u otra vertiente: por ejemplo, <em>Gañanes</em> ganó el Poliedro de este año con una prosa simpática, cuidada, pero que dejaba la explicación de las reglas en un segundo plano, volviéndola más compleja de lo necesario e incluso provocando grandes dudas en su aplicación; el divertido <em>Pangea</em> seguía el mismo principio; por el contrario, el viejo <em>Rolemaster</em> se decantó por ser un manual de instrucciones, con una estructura de capítulos y apartados especialmente pensada para este fin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Lo normal es encontrarnos con un punto intermedio: prosa cómoda sin ser destacable y las reglas entendibles pero con lagunas a poco que rasquemos. Me vienen a la mente manuales como el venerable <em>Runequest</em> o el viejo <em>Comandos de guerra</em>. Sin embargo, a veces nos encontramos manuales para cuya lectura nos hace falta hacer el máster de contrainteligencia del Mossad para entender lo que nos cuentan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">En mi estantería, con el paso del tiempo, han caído varios dignos ejemplares de esta peculiar galería de los horrores. Hablaré hoy de tres de ellos, aunque imagino que el lector podrá aportar muchos más:</span></p>
<p><span id="more-1466"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft" style="border: 0pt none; margin: 5px;" src="http://i114.photobucket.com/albums/n280/ercubano/Varios/Anima.jpg" alt="" width="150" height="177" /><a href="http://cda-ie.es/anima/"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>Ánima Beyond Fantasy</strong></span></a><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>:</strong> juego de rol español (por lo que no podemos echarle las culpas al traductor) de cierto éxito, traducido al francés y al inglés. Sigue la senda marcada por <em>AD&amp;D, Rolemaster</em> y <em>D&amp;D3.x</em>, ofreciendo como aquéllos un juego de rol de fantasía medieval de reglamento complejo y detallado con personajes que pertenecen a clases o profesiones cerradas y progresan por niveles. Oscila entre la fantasía oscura y la ambientación manga (a gusto de los jugadores), aunque quizás lo más remarcable frente a otros juegos de rol similares sea que a nivel 1 los personajes son útiles, a nivel uno un mago es peligroso y a niveles altos un guerrero sigue siéndolo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>El problema:</strong> la ambigüedad de las reglas o la inexistencia de las mismas. Por una parte, el reglamento se deja en el tintero situaciones que se dan de forma común durante una partida o no contempla expresamente la interacción entre algunas ventajas, poderes o habilidades. Por otra, la redacción ambigua de frases que, en tanto que explican reglas, deberían tener enunciados más categóricos. Parte de esta ambigüedad no existe si, al leer, ignoramos la mayoría de los adverbios –mente, utilizados para introducir frases casi a modo de muletilla. Lo que nos lleva a un tercer problema: el mal uso de las palabras, donde el significado de algunas palabras usadas en la definición de una regla contradice a la propia regla. Un ejemplo común es el de &#8220;exponencialmente&#8221;, usado siempre como &#8220;crece mucho&#8221; y no con su significado real &#8220;de manera exponencial&#8221;.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>Lo que ofrece:</strong> uno de los mejores cuerpos de reglas que conozco, centrado en un sistema de combate simple (que no sencillo), bastante ágil y común a cualquier tipo de combate: el procedimiento es siempre el mismo, independientemente de si hablamos de combate cuerpo a cuerpo, con proyectiles, con armas arrojadizas o con magia u otros poderes sobrenaturales (compárese por ejemplo con D&amp;D, donde los conjuros tienen su propio sistema de combate, basado en tiradas de salvación); y en un sistema de creación de personajes, basado en profesiones más o menos similares a las de <em>Rolemaster</em> combinadas con un buen sistema de ventajas y desventajas que, pese a ser muy complejo, permite un grado de personalización excepcional y que no vamos a encontrar en otros juegos por el estilo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft" style="border: 0pt none; margin: 5px;" src="http://i114.photobucket.com/albums/n280/ercubano/Varios/heroquest.jpg" alt="" width="135" height="179" /><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>Heroquest:</strong> un intento de buscar un sistema de juego que se ajustara más a Glortantha que el venerable Runequest, editado, en su primera edición, por Edge. Un sistema que apostaba más por la épica narrativa que por el realismo sucio y mortal de su predecesor.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>El problema:</strong> una redacción horrorosa, que obliga a varias lecturas para comprender unas reglas sencillas pero enrevesadas hasta lo inimaginable. Unido a que, para el profano en Glorantha, todo suena a chino escrito en coreano por un tailandés ambizurdo. En el fondo, el libro es una prueba iniciática: sólo los perseverantes verán la luz. Intentando corregir esto, se publicó una segunda edición como manual genérico, pero salió tan genérico y abstracto que su utilidad práctica es motivo de discusión.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>Lo que ofrece:</strong> uno de los sistemas de juego más simples y elegantes que conozco y que rompe la regla general que dice que un sistema simple es un sistema incompleto (por ejemplo, el viejo <em>D&amp;D</em>, tan de moda en los nuevos retroclones, es un sistema simple porque le faltan reglas para tener algo de coherencia). Es un sistema muy narrativo, que requiere del trabajo de másters y jugadores para llevarlo a buen puerto (otro día hablaremos de por qué un juego de reglamento complejo es más fácil de dirigir y jugar que uno de reglamento simple para jugadores novatos). Me gusta compararlo con Fudge/Fate: ofrece todo lo que pueden ofrecer aquéllos, pero con muchas menos reglas y, ¡ah!, tirando un solo dado. Resumiendo mucho, el sistema se basa en que TODO es una habilidad, TODO se resuelve con tiradas enfrentadas y las habilidades pueden bonificar o penalizar otras habilidades.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft" style="margin: 5px;" src="http://i114.photobucket.com/albums/n280/ercubano/nephilim.jpg" alt="" width="150" height="210" /><a href="http://cda-ie.es/2008/01/10/nephilim-guardianes-del-grial-introduccion/"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>Nephilim</strong></span></a><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>:</strong> en plena vorágine de Mundo de Tinieblas, vino a coger la historia, el ocultismo y el esoterismo europeo y de Oriente Próximo para ofrecer una ambientación mucho más rica que el pastiche americano de tipos superpoderosos con aire melancólico y problemas con la luz del Sol. En Francia, su país de origen, tendría tres ediciones, multitud de manuales (algunas campañas muy buenas) y creo que hasta alguna novela. En España, Joc nos trajo la primera edición y el <em>Selenim</em>, y gracias.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>El problema:</strong> es una beta, una versión de prueba. Se ve que está hecho con prisas, falto de revisión (hay un ejemplo que contradice a la regla que explica, por ejemplo), falto de ejemplos conforme avanza el libro. Si se suma que el mundo que presenta es difícil de entender, tenemos un libro puñetero entre manos. Además, el sistema de juego, el venerable BRP (<em>Runequest</em> y convecinos) no termina de funcionar bien (aunque bastante mejor que en el engendro de la edición americana).<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><strong>Lo que ofrece:</strong> jugar tras la Historia como ningún otro juego te permite. </span></p>
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		<title>Y el Poliedro es para…</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 19:41:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Juegos de rol]]></category>

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		<description><![CDATA[El lunes pasado se hizo público la lista de ganadores de los tradicionales Premios Poliedro (recordad, primera vez, novedad; segunda, costumbre; y tercera, tradición). Este año han venido con novedades, como categorías nuevas (la separación entre mejor juego en español y mejor juego traducido), un aumento del número de nominados y el cambio de fechas, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El lunes pasado se hizo público la lista de ganadores de los tradicionales Premios Poliedro (recordad, <a href="http://cda-ie.es/2010/03/05/an-de-guiner-is%E2%80%A6/">primera vez</a>, novedad; <a href="http://cda-ie.es/2011/03/04/and-the-polyhedron-goes-to%E2%80%A6/">segunda</a>, costumbre; y tercera, tradición). Este año han venido con novedades, como categorías nuevas (la separación entre mejor juego en español y mejor juego traducido), un aumento del número de nominados y el cambio de fechas, dejando el aniversario de la muerte de Gary Gygax por un insulso 31 de enero. <a href="http://www.larolesfera.com/blog/ganadores-de-los-premios-poliedro-2011/">Repasamos la lista de ganadores</a> y comentamos lo que ha dado de sí esta edición.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>La llamada de Cthulhu</strong>, en su nueva (y primera) edición a color editada por Edge, se ha llevado los premios de mejor arte interior y edición y, en su vertiente caja con pantalla, mapas y dados, el de producto del año.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>Aquelarre</strong>, decano de los juegos de rol españoles, se llevó en su tercera edición, de NSR, los premios de mejor juego de rol creado en castellano y mejor portada.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>El anillo único</strong>, nueva visita al universo de Tolkien, consiguió los de mejor juego traducido y mejor ambientación.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>Dragon Age</strong>, basado en un (al parecer) popular videojuego, sale de enero con el premio al mejor sistema de juego.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>El escenario de campaña de Aventuras en la Marca del Este</strong>, el de mejor suplemento.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>Tras el velo de la muerte</strong>, aventura de fantasía medieval gratuita, pues eso, el de mejor aventura.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>Gañanes</strong> se llevó el de mejor narrativa gracias a su original desarrollo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>Cacería de Bichos</strong>, en su versión sin maquetar ni imágenes, el de mejor producto gratuito.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>Fanzine rolero</strong>, el de mejor fanzine.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><strong>Red de rol</strong>, el de mejor medio de difusión.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Han sido unos premios muy repartidos y, en algunas categorías, muy reñidos. También han sido los premios más injustos en estos tres años de vida. Y no porque los premiados no se lo merecieran (salvo lo de <em>Dragon Age</em>, que escapa totalmente a mi comprensión), o porque los nominados no se hayan ganado su derecho a estar ahí. 2011 ha sido uno de los mejores años en lo que a publicación rolera se refiere que hemos vivido en España y varios grandísimos productos se han quedado fuera de las nominaciones, apeados en la fase previa, porque no podían estar todos. Ha sido el año de la tercera edición de <em>Aquelarre</em>, de la cuarta de <em>La leyenda de los 5 anillos</em>, de la primigenia de <em>La llamada de Cthulhu</em>, y alguna con cambios radicales, como la nueva de <em>Warhammer</em>. El año en el que <em>Cthulhutech </em>vio por fin la luz. Y volvimos a pisar la Tierra Media de la mano de <em>El anillo único</em> y las heladas tierras de Escandinavia con <em>Yggdrasill.</em> La moda del retroclón siguió, esta vez a lo grande con <em>Dragon Age</em> y un sistema de juego no basado en el viejo <em>D&amp;D</em>. Hablando de eso, <em>D&amp;D 4</em> tiró la toalla, pero no antes de dejar un rosario de hermosos manuales, aunque pocos pueden competir con el colorido <a href="http://cda-ie.es/2012/01/13/explorando-el-imperio-igneo/">de <em>El Imperio Ígneo</em></a><em>.</em> También <em>Ánima</em> nos dejó su habitual libro anual y <em>Cacería de Bichos</em> vio por fin la luz. Ha habido ausencias notables, como <em>R&amp;P</em> o <em>Shan Hu</em>, posiblemente el gran olvidado de los juegos españoles de este año, tanto como <em>Mazes &amp; Minotaurs</em> lo es de los juegos traducidos (lo de <em>M&amp;M</em> va camino también de ser tradición). Ha sido otro año (más) en el que la historia de España (o en general, una ambientación histórica) no ha tenido tirón para llevarse premio. </span></p>
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