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	<title>Cuberterías de Albacete, I&#38;E &#187; Cuentos viejos</title>
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		<title>Cuentos viejos: Norte y Sur</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 21:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ánima]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>
		<category><![CDATA[Fort Nakhti]]></category>

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		<description><![CDATA[Esto no es, propiamente dicho, una antigua anécdota de un rolero viejo. Tampoco es una reseña de la venerable serie: las risas aún colean. Pongámonos en situación: los personajes están interesados en una extraña meseta rocosa, un Ayers Rock negro que parece encontrarse al sur de su base de operaciones, Fuerte Nakhti. Una búsqueda en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Esto no es, propiamente dicho, una antigua anécdota de un rolero viejo. Tampoco es una reseña de la venerable serie: las risas aún colean.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Pongámonos en situación: los personajes están interesados en una extraña meseta rocosa, un Ayers Rock negro que parece encontrarse al sur de su base de operaciones, Fuerte Nakhti. Una búsqueda en los registros secretos del fuerte les llevó a encontrar información sobre dos misteriosas expediciones al norte, a un subterráneo o tumba, llevados a cabo por el capitán, el doctor y los dos sargentos borrachos… con treinta años menos, claro.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Dejando de lado los detalles, que ya contaré en otra ocasión con detenimiento, el teniente Du Pont aprovechó que los dos sargentos estaban de exploración en las bodegas del doctor para ganarse su confianza e interrogarlos sobre esos viajes.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Lo hizo preguntando por la expedición <em>al sur</em>.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">¡Olé sus huevos!, me dije. Eso es ir de farol y lo demás es cuento. Efectivamente, había habido un viaje al sur, viaje del que yo no tenía pensado soltar prenda en dos o tres partidas. En fin, si el jugador levanta la liebre, se le deja cobrar la pieza, que para eso se lo ha currado. Así que, tras terminar la parte del interrogatorio, le felicité por el farol y los demás jugadores por la información conseguida.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Y el jugador del teniente Du Pont calló pensativo, miró con detenimiento el mapa que representaba Fuerte Nakhti y las supuestas localizaciones del Ayers Rock (sur) y la tumba (norte), lo cogió <em>y le dio la vuelta.</em></span></p>
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		<title>Cuentos viejos: En este revólver tengo 6 balas</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 10:13:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>

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		<description><![CDATA[En mi juventud llegué a dirigir a Far West (años después encontré un pack de todo lo de Far West por cuatro perras. El que no haya vuelto a dirigir a ese juego indica que no lo compré; la grieta de la pared de mi cuarto demuestra cuánto me arrepiento). En un saloon abarrotado los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">En mi juventud llegué a dirigir a <em>Far West</em> (años después encontré un pack de <em>todo</em> lo de <em>Far West</em> por cuatro perras. El que no haya vuelto a dirigir a ese juego indica que no lo compré; la grieta de la pared de mi cuarto demuestra cuánto me arrepiento). En un <em>saloon</em> abarrotado los PJ buscaron dónde acomodarse. El personaje de Lechuga encontró asiento, pero estaba ocupado. Pidió que se lo dejaran, a lo que el ocupante y sus amigos se negaron, de la forma habitual en los western de medio pelo: riéndose y poniendo las manos sobre las culatas de sus revólveres. Y Lechuga contestó como en una película del maestro Leone. Sacó el rifle cazabúfaos del abuelo, lo apoyó descuidadamente en la mesa y los miró <em>así.</em> Y obtuvo su asiento.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Pímer no iba a ser menos y lo intentó a su vez en una mesa cercana. Se encaró al tipo y le ordenó que le dejara el asiento. El tipo, claro, se negó y Pímer subió la apuesta: tiró la mesa a un lado. Salieron los revólveres y el pobre tipo cayó como un colador, pues Pímer, para asegurarse, vació todo el tambor peinando el percutor con la mano (en <em>Far West</em> se hacía algo más de daño por cada bala adicional que se disparab).<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>Entonces</em> se levantaron los compañeros del muerto. <em>Pímer</em>, con el revólver humeante y descargado, miró implorante a sus compañeros, pero estos tenían cosas más importantes que hacer, como servirse un whisky, encender un cigarro… El enterrador tuvo doble trabajo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Lo que tiene su mérito, ya que llevábamos diez minutos escasos de partida.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Las herramientas del máster son infinitas</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 21:46:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>
		<category><![CDATA[Nephilim]]></category>

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		<description><![CDATA[Y algunas veces te preguntas qué reacción va a provocar la que has decidido usar y si no vas a meter la pata hasta el corvejón. Eso me pasó a mí hace eones, allá donde moran los dragones. Tras una divertidísima partida de Piratas que dirigí en la Semana Cultural, una de las jugadoras había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Y algunas veces te preguntas qué reacción va a provocar la que has decidido usar y si no vas a meter la pata hasta el corvejón. Eso me pasó a mí hace eones, allá donde moran los dragones. Tras una divertidísima partida de <em>Piratas</em> que dirigí en la Semana Cultural, una de las jugadoras había decidido que merecía darse el paseo de su facultad a nuestra escuela para buscar alguna partida. Y terminó en mi primera campaña de <em>Nephilim.</em> Tras cierto número de partidas, tenía claro que había un problema con ella. Era muy pasiva y no aportaba nada a la campaña y todos mis intentos de involucrarla más (a ella y a su personaje) en la trama habían fracasado. En ese momento yo tenía cuatro jugadores y tenía alguno más que quería jugar. No hacía mucho del <a href="http://cda-ie.es/2009/01/22/arturo-%e2%80%93-arde-paris/">desastre de París</a> (primera versión), que se llevó a Cuervo y a Pímer, que cayeron donde pensé que lo harían y sin tener que forzar, para nada, la situación, y me preguntaba si tocaría hacer otra limpia del grupo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">En esas, jugando una aventura de relleno donde Ailbarán (fénix, pyrim), emisario de Arturo, y sus acompañantes habían ido como parlamentarios ante el <em>bretwalda</em> sajón, se me presentó una oportunidad de oro para meterla en la campaña o perderla, directamente.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Había habido un banquete de bienvenida, un banquete sajón. Que lo desarrollé como un banquete vikingo, pero a lo bestia. Aprovechando el ruido de los escaldos y los gritos de los borrachos y algunas mujeres, parte del grupo había decidido darse una vuelta por los aposentos del mago del <em>bretwalda</em>, un nephilim como ellos. Para su excursión usaron las habituales sombras, <em>los espíritus del bosque de basalto.</em> Sin decirle nada al resto, claro. Así, descoordinados, vieron a través de las sombras como alguien se acercaba y las ordenaron entonar sus siniestros y terroríficos cantos. Quien se acercaba era el personaje de esta jugadora, <a href="http://cda-ie.es/2009/05/28/arturo-%E2%80%93-notas/">Elnos el silfo</a>, Liena la doncella del lago en su identidad humana, que iba en su busca. Y se comió las sombras, <em>Aquellos que murmuran, los espíritus del bosque de basalto</em>. O, mejor dicho, ellas se la comieron, porque las tiradas de resistencia fueron un fracaso absoluto y Elnos, encarnado en una hermosa y menuda muchacha britana de 15 ó 16 años, huyó gritando de terror por los pasillos oscuros de una fortaleza sajona llena de sajones borrachos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Era una oportunidad demasiado buena para desaprovecharla. Y se dio de bruces con unos sajones al doblar una esquina. Y le pasé una nota a la jugadora.</span></p>
<p><span id="more-896"></span></p>
<p style="text-align: left; margin-left: 35pt; margin-right: 35pt"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>Guerreros sajones, lujuriosos y borrachos. Eran tres. No ha sido nada agradable.</em></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">La partida siguió con los otros jugadores. Al poco me llegó la nota de vuelta, con la contestación.</span></p>
<p style="text-align: justify; margin-left: 35pt; margin-right: 42pt"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>Me acuerdo de sus caras.</em></span>
</p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">No fue una pregunta. Así que di cancha, a ver a dónde llevaba la avalancha. Elnos fue a Ailbarán, le contó lo sucedido (el único del grupo que lo supo) y le pidió la cabeza de los tres. Ailbarán era el guerrero del grupo, un fénix de cabeza por lo común fría, que llevaba mamando guerra desde Egipto y estaba encarnado en <em>sir</em> Arthur Scott, en aquel entonces Guardián de las Marcas del Sur y embajador de Arturo Pendragón, con la misión de conseguir una alianza (o, por lo menos, una tregua) imprescindible para el joven caudillo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Y al amanecer sacó al <em>bretwalda</em> de la cama para exigir reparación por la afrenta. Y el sol no estaba alto cuando los tres guerreros se habían reunido con sus dioses, porque no hay fuerza humana capaz de parar a un fénix cabreado, y un tres a uno es poca cosa, y hasta para los sajones las leyes de la Hospitalidad son sagradas.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Hubiera quedado mucho más épico si los otros dos personajes jugadores no hubieran aprovechado para intentar saquear los aposentos del mago sajón. Resultó que la puerta estaba cerrada por unos <em>Ashim puertas de adamante con los pies de metal</em>, por lo que intentaron abrir un agujero en el muro con <em>Aquellos que se arrastran y roen.</em> Solo que Leviathán, el sátiro, tenía ciertos problemas al manejar su ka-elemento. La explosión mágica destrozó todo el piso superior de la torre, excepto la puerta. El grupo tuvo que salir por piernas, seguidos de una declaración de guerra que pondría a Arturo contra las cuerdas.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Pero conseguí lo que buscaba, y más. Elnos el silfo se convirtió en un poder en la sombra, en un papel parecido al de Pírixis años después, pero más activo y fue un placer tener a su jugadora en el grupo.<br />
</span></p>
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		<title>Cuentos viejos: cazando vampiros</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 19:39:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay veces que tienes suerte y te encuentras en una partida con dos grandes jugadores en estado de gracia. Hay veces que la musa te sonríe y eres capaz de seguirles el ritmo (para mí es más fácil, modestia aparte, porque soy un jugador que se deja arrastrar por otros muy bien, un condimento que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Hay veces que tienes suerte y te encuentras en una partida con dos grandes jugadores en estado de gracia. Hay veces que la musa te sonríe y eres capaz de seguirles el ritmo (para mí es más fácil, modestia aparte, porque soy un jugador que se deja arrastrar por otros muy bien, un condimento que realza un buen ingrediente). Y hay días en los que los astros se alinean y un máster, por lo normal muy criticado por su forma <em>directista</em> de dirigir, decide dejar jugar, empujando lo justo aquí y allí y usando los dados con sabiduría para crear una gran tensión.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Ese día, cerramos la puerta de la Asociación. Nos daba vergüenza porque, del nerviosismo, estábamos los tres jugadores de pie, espalda contra espalda.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Estaba siendo una tarde muy larga. Había empezado con un interrogatorio: uno de los pjs, que no había estado en el prólogo de unos días antes (sin punto de comparación), nos interrogó a los otros con un tripi… colocón que interpretamos, dando información con cuentagotas y entrecortada y entendiendo el horror que nos esperaba: hacer frente a unos vampiros.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Y ahí estábamos, buscando vampiros de noche, por las orillas de un pantano en algún lugar de España. Armados con cócteles molotov usando unos tercios de <em>Mahou</em> que habíamos vaciado para entonarnos. Con estacas hechas con los listones de varios cajones de ajos… Ajos que llevábamos en el bolsillo o como collares hawaianos al cuello. <em>Zippos </em>y pulverizadores del <em>Todo a 100</em> llenos de gasolina. ¿Imagen absurda? Sí. Pero terrible, que recogía la esencia de esa aventura. Gente normal, sin conocimientos extraños, haciendo frente a lo imposible.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Una de las mejores partidas que he jugado.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cuentos viejos: los grifos no existen</title>
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		<pubDate>Wed, 26 May 2010 21:52:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ánima]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>
		<category><![CDATA[Los Visnij]]></category>

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		<description><![CDATA[Quedó la última partida de Ánima a la mitad, va ya para dos meses, y aún no sé cuándo podremos terminarla. Pero, pese a ser una partida lenta y que debía haber cortado a tiempo, dejó su pequeño momento inolvidable. Estaban los jugadores en una ermita abandonada, alrededor de un altar de piedra que daba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Quedó <a href="http://cda-ie.es/2010/04/07/la-infanteria-falla/" target="_blank">la última partida</a> de <em>Ánima</em> a la mitad, va ya para dos meses, y aún no sé cuándo podremos terminarla. Pero, pese a ser una partida lenta y que debía haber cortado a tiempo, dejó su pequeño momento inolvidable.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Estaban los jugadores en una ermita abandonada, alrededor de un altar de piedra que daba acceso (oculto) al la cripta. En el guión figuraban dos cabezas en relieve en los lados cortos del altar: un perro y un lobo. El perro, el pastor del rebaño, abría la puerta. El lobo, el que acecha al rebaño, activaba la trampa. Era un acertijo muy simple y evidente que se complicó cuando me hicieron describir todo el altar, y me tocó improvisar. Tuve que añadir tres cabezas más por lado largo, según se me iban ocurriendo. Así, fui diciendo mientras señalaba en el dibujo de la ermita:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><em>Lobo; león, hombre barbado, grifo; perro; águila, oso, demonio…</em><br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">En ese momento oí mentalmente las campanas y bocinas del <em>Un, dos, tres.</em> Acababa de repetir demonio. Una mirada de reojo a Pírixis me bastó para saber que se había dado cuenta y que tal metedura de pata mía venía de la improvisación. A ver cómo salgo de esta.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Por fortuna, un comentario de uno de los jugadores nos despistó a todos. Un intento de enfocar el acertijo quitando seres fantásticos.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">—Los grifos no existen.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Hubiera quedado hasta bien… en otro juego.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El caso es que jugábamos a <em>Ánima</em> y su personaje era un conjurador. Había estado a punto de morir en brazos de una súcubo, va con él un espíritu en forma de niña pequeña, ha conocido a una señora de las pesadillas… Lo sobrenatural es su pan de cada día.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">En fin, todos tenemos días así.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cuentos viejos: cuidado con el escalón</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2009 20:08:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ocurrió en Piratas. Por supuesto, con Diego de protagonista. Una medio adaptación de Alien que dirigí dos veces (y espero hacerlo alguna vez una tercera) y que ha dado para muchas risas. Empezaba la aventura con los personajes reclutados para una búsqueda del tesoro en mitad de la selva… de la selva… Bueno, de alguna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ocurrió en <em>Piratas. </em>Por supuesto, con <a href="http://cda-ie.es/2009/04/18/cuentos-viejos-yo-marino-experimentado/" target="_blank">Diego</a> de protagonista. Una medio adaptación de Alien que dirigí dos veces (y espero hacerlo alguna vez una tercera) y que ha dado para muchas risas. Empezaba la aventura con los personajes reclutados para una búsqueda del tesoro en mitad de la selva… de la selva… Bueno, de alguna selva, con pirámide incluida.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Resultó que la pirámide, además de escalones (y muchos) de subida, también los tenía de bajada, y el primero que iba bajando era Diego, tanteando con un largo palo que se había agenciado antes de subir. Detrás de él, a dos pasos, iban sus compañeros. En esto, el escalón que tantea cede un poco. Diego se queda inmóvil. Una gota de sudor frío recorre su frente.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Chicos, cuidado con el escalón —Susurra con voz queda.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¿Qué escalón? —Gritan sus compañeros, que, de repente, han retrocedido hasta lo alto de la pirámide.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡<em>Este</em> escalón! —Exclama Diego, enfurecido por tan mal compañerismo, <em>mientras</em> su jugador da unos fuertes golpes en la mesa, con el puño.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Momento de pausa. Todos le miramos. Miradas de incredulidad. El jugador mira su puño. Mira la mesa.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Uuuuups.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cuentos viejos: el cúmulo</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 17:24:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ánima]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>
		<category><![CDATA[Los Visnij]]></category>

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		<description><![CDATA[Este en realidad no es un cuento viejo, ya que es continuación de esta aventura. Pero, como dije entonces, merece tener su propia entrada. La samurái Akane, la ex-sacerdotisa guerrera Nefer y el mago Matt, con Umi, la pintora de almas, como apoyo, habían ido a casa del prestamista paranoico Kuma en busca de ciertas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Este en realidad no es un cuento viejo, ya que es continuación de <a href="http://cda-ie.es/2009/11/13/el-traidor/" target="_blank">esta aventura</a>. Pero, como dije entonces, merece tener su propia entrada. La samurái Akane, la ex-sacerdotisa guerrera Nefer y el mago Matt, con Umi, la pintora de almas, como apoyo, habían ido a casa del prestamista paranoico Kuma en busca de ciertas pruebas. Era de madrugada y tenían unas dos horas hasta que empezase a clarear. La casa estaba rodeada de una alta tapia iluminada con garitas en las esquinas que les impedía ver el interior, aunque ese pequeño problema fue solventado por Matt, que levitó en plan globo cautivo de la Gran Guerra, localizando puertas traseras, zonas desprotegidas, etc. De haber querido montar una guerra, podría haber dirigido las habilidades piroquinéticas (ese <em>inmolar</em>) de Nefer con una efectividad aterradora.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Elegida la zona de entrada, Akane eliminó al centinela de un certero flechazo (el curare ayudó), treparon a la garita y de ahí pasaron al patio. Nefer quedó, con la pintora de almas, de apoyo artillero, inteligencia (en el sentido militar del término) y centro de comunicaciones, mientras Akane y el mago montaban la incursión. Dentro de la casa, el fino oído de Matt y la detección de ki de la samurái les permitieron localizar a las dos docenas de guardias que roncaban arriba, al centinela que también roncaba arriba, a los otros tantos sirvientes que dormían abajo y a la pareja ocupada en escarceos nocturnos, arriba al fondo (a la mujer, a la concubina y a la hija de Kuma no, porque estaban durmiendo arriba, al fondo y solas). El talento, fruto del duro entrenamiento y estudio, de Matt para localizar pequeñas fuentes mágicas les guió a un lugar indeterminado tras una recia puerta cerrada, justo delante del único centinela del interior de la casa. El centinela, que, como se ha dicho, roncaba en su silla, fue eliminado diestramente por Akane, pero la puerta, con su cerradura de alta seguridad, se le resistió.</span><br />
<span id="more-491"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">A quién no se le resistió fue al mago. Usando sus conjuros como Akane había usado antes las ganzúas, forzó la puerta, que daba a un despacho. La fuente de magia estaba en una estantería y Matt, ya examinándola de cerca, descubrió que se trataba de una cerradura mágica, modelo patentado y muy caro, que fulminaba con un rayo de destrucción al infausto que hurgase en la cerradura. Sabía que la trampa tenía un tiempo de recarga bastante lento, por lo que si lograban hacer saltar la trampa sin morir en el intento, tendrían una hora larga para trastear sin miedo (*). Matt, tras meditar un momento, dijo:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Hago un <em>cúmulo.</em><br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Silencio en la mesa. Miradas de incomprensión. El máster repasa mentalmente la lista de conjuros (<em>¿Cúmulo? Algo habrá en aire o agua, pero él tiene luz y creación… ¿Cuál…?</em>).<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¿No será <em>homúnculo</em>?<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Sí, eso! Un homúnculo de esos, con un poquito de cerrajería para que le salte la trampa.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¿Y si grita al morir? —Apuntó Akane.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Lo creo sin boca, para que no pueda emitir ningún sonido.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Dicho y hecho, entre las risas de sus compañeros y la mirada incrédula del máster (hacía<em> mucho</em> tiempo que no me sorprendían así) el pobrecito y contrahecho homúnculo disfrutó de escasos dos minutos de vida antes de que el dichoso rayo lo fulminase, dejando un pequeño cerco negruzco en el suelo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Descargada la trampa, Matt abrió la puerta secreta que daba acceso al archivo oculto: estantes y estantes con todo tipo de documentos pulcramente ordenados. Encontraron sin problema una gruesa carpeta perteneciente a Hideki Hashimoto donde figuraban desde pequeños prestamos hasta la hipoteca de su casa, su finca en el campo y su hija y también, más importante, el nombre de quien avalaba los últimos préstamos y pagaba bastantes de los anteriores. Tras copiar esta información y dejar todo como estaba, para hacer creer que los ladrones no habían sido capaces de forzar la cerradura mágica, ambos abandonaron la casa y, tras reunirse con Nefer, volvieron a casa Visnij mientras por oriente empezaba a clarear.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Había sido un día muy, muy largo, pero también muy fructífero.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>(*)El máster, o sea, yo, había puesto elegido ese tipo de rayo al considerar que no afectaría a la atmósfera circundante tanto como un rayo eléctrico o una descarga flamígera, haciendo mucho menos ruido. Para que luego digan que no se lo pongo fácil a los jugadores. La cerradura, por otra parte, era Imposible de abrir, por lo que estaba lejos de las habilidades de Akane (que si llegaba a difícil podía darse con un canto en los dientes) y necesitó que Matt dopara al máximo su conjuro de Apertura.</em></span></p>
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		<title>Cuentos viejos: mirar antes de entrar</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 21:55:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>

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		<description><![CDATA[Estábamos ya hasta las narices del puñetero dungeon: parecía que no se acababa nunca. Jugábamos a AD&#38;D y era la segunda o tercera sesión revisando pasillos, bodegas, pasadizos y pegándonos con goblins. Por lo que habíamos visto, allí debía mandar alguien poderoso y posiblemente no sería un goblin. En una de estas encontramos una zona [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Estábamos ya hasta las narices del puñetero dungeon: parecía que no se acababa nunca. Jugábamos a AD&amp;D y era la segunda o tercera sesión revisando pasillos, bodegas, pasadizos y pegándonos con goblins. Por lo que habíamos visto, allí debía mandar alguien poderoso y posiblemente no sería un goblin. En una de estas encontramos una zona bien construida, con pasillos regulares y puertas. Tras unas cuentas habitaciones revisadas sin problemas, toca una puerta que no parece de almacén o celda. Después de que el ladrón revisara posibles trampas, el bardo soplagaitas (o sea yo; el máster me daba un +2 en lugar del +1 habitual de la canción del bardo por la gran gaita de batalla que llevaba conmigo) abre la puerta. Y antes de que pueda preguntar al máster qué veo, JS entra.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Empieza la descripción: una gran sala rectangular, de techos altos, con un trono allá al fondo. Un &#8220;gran&#8221; goblin (el caudillo) al lado del trono y, sentado, un tipo demasiado grande para ser goblin con una túnica con capucha y un cayado. El cartel luminoso &#8220;soy mago y estos son mis esbirros&#8221; brilla como si fuera un casino de Las Vegas. El salón es tan grande que el mago nos puede freír a gusto antes de que lleguemos a su lado.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El cuadro en ese momento es el siguiente: el grupo se bate en retirada. El bardo sigue en la puerta, sujetándola. De hecho yo estoy con el brazo extendido y la mano cerrada sobre el imaginario picaporte. Miro a JS. JS me mira. Tiene el &#8220;la he cagado&#8221; escrito en la cara. Mira mi mano. Sabe lo que va a pasar a continuación. Y yo también, y no me va a poder reprochar nada. En el lío se ha metido él solito, por impaciente. Los errores se pagan.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Pues, no. Ocurre algo imprevisto: Pímer grita &#8220;cargo&#8221; y se lanza contra el mago. JS y yo nos miramos. JS con una gran sonrisa: acaba de renacer. En cuanto Pímer pasa por su lado le hace un gesto inequívoco al máster: &#8220;salgo de aquí por patas&#8221;. Yo le hago otro: &#8220;en cuanto éste salga, cierro la puerta&#8221;.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Mientras nos retiramos para reunirnos con el resto del grupo, oímos un &#8220;floaaaaashhhhh&#8221; y los gritos de Pímer. Nunca olvidaremos su sacrificio.</span></p>
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		<title>Cuentos viejos: el cartel luminoso</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jul 2009 10:28:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ocurrió hace la tira que varios de Alas de Dragón fuimos a unas jornadas en Leganés. MvR montó una partida de Comandos de Guerra (dar apoyo al bombardeo de las presas del valle del Ruhr en la operación Chastise) en la que participé. Durante el trayecto desde el punto de lanzamiento a la presa cuya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ocurrió hace la tira que varios de Alas de Dragón fuimos a unas jornadas en Leganés. MvR montó una partida de Comandos de Guerra (dar apoyo al bombardeo de las presas del valle del Ruhr en la operación <em>Chastise</em>) en la que participé. Durante el trayecto desde el punto de lanzamiento a la presa cuya antiaérea debíamos cargarnos, al teniente se le ocurrió buscar una granja donde pasar el día (pese a que el sargento, yo, le aconsejaba buscar refugio en el bosque). En la primera granja abandonada que encontramos había huellas recientes de patrulla alemana. Íbamos camino de una segunda cuando el teniente oyó un &#8220;clic&#8221;.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Al suelo —Murmuró el jugador.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Antes de que terminara de decirlo (y, sobre todo, <em>antes</em> de que MvR hubiera reaccionado) salté sobre la mesa, quedándome a poco más de una cuarta de su cara (y eso que las mesas eran anchas de narices).<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¿<em>Qué</em> vas a decir?<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">El jugador pensó rápido y gritó:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Minas!<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">¡Ah!, eso ya era otra cosa. Ahora quedaba que un valiente mirase si había sido él el que había pisado la infausta mina. Resultó ser el propio teniente quien había metido la pata, así que cogí cuchillo y, con paciencia, fui abriendo un camino hasta él. Le pedí el libro de claves y saqué del campo minado al operador de radio y al resto del equipo, montando un punto de apoyo tras un seto. Luego ordené al experto en explosivos que intentara sacar de allí al teniente.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Una vez salidos de tal embrollo, el jugador del teniente seguía queriendo llevarnos a una granja, así que se lo dije claramente:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Mira, el máster ha puesto un cartel luminoso con grandes letras que dice &#8220;Id a descansar al bosque&#8221;, así que, ¡vamos a descansar al bosque!<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Un poco más y nos saca el cartel ese de &#8220;Reunión de dragones de muy alto nivel&#8221;.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>PD: la misión fue un éxito, eliminamos los puestos antiaéreos poco antes del ataque. Sólo sobrevivimos dos, pero sin el teniente (con el libro de claves) y el operador de radio, no pudimos concretar un punto de extracción, así que intentamos llegar a Suiza…</em></span></p>
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		<title>Cuentos viejos: el traidor</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jul 2009 11:16:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cubano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos viejos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ocurrió esto hace la tira (para variar). Una Semana Cultural en Aeronáuticos. Campeonato de Comandos de Guerra. Llevábamos cinco minutos de partida, el tiempo justo para que nos contasen la misión, volar dos mil millas y saltar en paracaídas. Acabábamos, pues, de tomar tierra (todos de una pieza, sí, aunque suene increíble) y estábamos intercambiando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Ocurrió esto hace la tira (para variar). Una Semana Cultural en Aeronáuticos. Campeonato de Comandos de Guerra. Llevábamos cinco minutos de partida, el tiempo justo para que nos contasen la misión, volar dos mil millas y saltar en paracaídas. Acabábamos, pues, de tomar tierra (todos de una pieza, sí, aunque suene increíble) y estábamos intercambiando santo y seña con el enlace de la resistencia. En estas, sin mediar palabra, Lechuga que tira de pipa e intenta volarle la cabeza al enlace. Conseguimos sujetarlo entre todos mientras él se revolvía:<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—¡Es un traidor! Soltadme, que es un traidor.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">—Todavía no hemos hablado con él. No le has visto en tu vida. Es el enlace, el Cuartel General responde por él. ¿Cómo va a ser un traidor? Tranquilízate un poco, que acabamos de empezar. ¡¿Quieres estarte quieto?!<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt">Al final, el puto enlace era un traidor y nos la jugó bien. Desde entonces, si Lechuga dice &#8220;traidor&#8221;, yo disparo. Como si es Churchill. Yo, disparo.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family:Verdana; font-size:10pt"><em>PD: de ahí tengo un Comandos de Guerra firmado por su autor. ¡Qué tiempos!</em></span></p>
]]></content:encoded>
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