Daniel Rabinovich

El pasado viernes 21 de agosto andaba yo de comida familiar en Quintanar de la Sierra cuando un viejo amigo me dio la mala noticia. El mundo se había vuelto más triste. ¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya? ¿O que sí se haya dicho? Conocí a Les Luthiers a finales de los noventa, gracias a una cinta grabada con Hacen muchas gracias de nada y tuve la ocasión de verlos en Granada en 2008. Pasaron por Sevilla estando yo ya aquí, pero ya tenía yo el vicio de comer todos los días y tuve que pasar, temiendo que aquella fuera la última oportunidad de verlos. En lo referente a Daniel, así ha sido.

Terry Pratchett

Conocí al maestro cuando estudiaba en Madrid. Un compañero del club me dejó Pirómides, edición de Martínez Roca. No fue un amor a primera vista: tuve que esperar a que Plaza & Janés volviera a publicar los primeros libros del Mundodisco. El resto, como se dice, es historia. Primero, persiguiendo los libros de bolsillo. Luego, rastreando la zona de novedades del Corte Inglés de Badajoz en busca del último libro. El temor al principio de que aquello no vendiera bien y la editorial nos dejase sin más material. Las consultas a La concha de Gran A’Tuin para buscar referencias, chistes explicados y errores de traducción. La época tranquila, con las traducciones de Javier Calvo y la colaboración de Manu Viciano. Y, entre medias, los gnomos, Buenos presagios, la cruda Nación. Y la estantería que se ha ido llenando todos estos años, tanto como mi vida.

Ayer el hombre del sombrero nos dejó. No por esperada fue una noticia menos dolorosa. Me enteré en el trabajo, por un escueto mensaje de mi hermano. Y sé que la próxima vez que coja un libro suyo se me saltarán las lágrimas.

Gracias por todo, sir Terry Pratchett.

Entil’Zha Valen

Michael O’Hare fue un hombre de teatro. Por eso es desconocido para el gran público. Pero para algunos, fivers irredentos, Michael O’Hare fue el comandante Jeffrey Sinclair, el líder más atípico que ha dado la ciencia ficción televisiva, la definición de “tener mano izquierda”. Ante una crisis, Sinclair hablaba y negociaba y presionaba y se aguantaba las ganas de apretar el gatillo, y terminaba los capítulos ojeroso, sin afeitar y con el uniforme hecho un guiñapo.

Michael O’Hare nos dejó ayer, después de unos días en coma tras sufrir un ataque al corazón.

Descansa en paz y gracias por todo.

It was the dawn of the third age of mankind – ten years after the Earth-Minbari War.

Huérfanos

Eric Woolfson nos ha dejado.

El bajista John Montagna (bajista de The Alan Parsons Live Project, la úlima banda de Alan Parsons), ha hecho este pequeño homenaje:

Descanse en paz, señor Woolfson. Nunca lo olvidaremos.