Psycho Pass: «La cadena de la justicia, el sistema, nunca se acaba”

¿Qué harías si vivieras en una sociedad en la que para ser un ciudadano común dependieses de la reacción natural de tu mente hacia los crímenes?. Pues a través de esta serie, puedes hacerte una idea.

En un futuro próximo, la sociedad se rige por las decisiones del Sistema Sybil; un sistema prácticamente perfecto que mantiene un adecuado orden social para garantizar la máxima seguridad y la mejor calidad de vida posible para sus ciudadanos. Este sistema funciona mediante la medición instantánea del estado mental y la personalidad a través del Psycho Pass, determinando su color y claridad, es posible incluso medir la probabilidad de que un individuo cometa un crimen. Esta probabilidad se evalúa mediante el coeficiente de criminalidad, que cuando es demasiado alto provoca que las personas sean perseguidas y detenidas para ser llevadas a que se recuperen mediante terapia o ejecutadas de forma inmediata.

Los que se ocupan de esta parte del sistema, los denominados Ojos de Sybil, son la Oficina de Seguridad Pública e Investigación Criminal. Esta unidad está formada por inspectores y ejecutores. Los ejecutores son criminales potenciales utilizados como cazadores para realizar el trabajo sucio; los inspectores son los responsables de supervisar las acciones de los ejecutores para que desarrollen sus funciones dentro de los parámetros de la ley. Para realizar su trabajo utilizan armas especiales denominadas Dominator que están diseñadas para medir automáticamente el coeficiente criminal de una persona y determinar su destino. Y entorno a dos miembros de esta unidad, Tsunemori Akane, una inspectora novata y Shinya Kōgami, un ejecutor, se desarrolla la historia; con permiso de Makishima, otro personaje importante en esta historia.


Unidad 1 de la Oficina de Seguridad Pública e Investigación Criminal

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Rideback

Rideback es un anime peculiar. Presenta un planteamiento de anime de mechas típico: protagonista joven que coge los mandos de uno y resulta ser un as; rebelde/pirata/terrorista guaperas y misterioso; chica mona y torpe; malo cruel y cobarde; chica dura y macizorra; chico… Bueno, ya me entendéis. Luego, vemos que las premisas que sostienen la trama no es que sostengan mucho, la verdad: el mundo es una dictadura militar controlada por un grupo de origen desconocido que se hicieron con el poder hacer unos años gracias a unos mechas que, esto, son motocicletas transformables y, ehm, dejan al piloto expuesto al fuego sobre los hombros del cacharro. O sea, una cosa estúpida como fuerza militar.

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El Ícaro

Si La Dama es la madre de los dirigibles de Lucrecio, Ícaro es el padre. El primer dirigible construido en esta época que sirvió para entender la tecnología de La Dama y permitió tanto su reconstrucción cono el desarrollo de los nuevos dirigibles con los que Lucrecio asombra al mundo. El Ícaro cumplió bien su papel de prototipo, permitiendo asentar las bases tecnológicas y probando mil y un extraños cachivaches que salían de las manos de los ingenieros y artesanos, y, por eso mismo, quedó pronto obsoleto. Demasiado lento, demasiado pesado, poca carga útil… Incapaz de engalanarse y transportar pasajeros con el lujo y la rapidez de sus hijos, parecía que su futuro era terminar en un museo o en el desguace.

Pero el lento Ícaro tenía algo a su favor: era un dirigible en un mundo sin máquinas aéreas. Lento o no, su autonomía, velocidad y capacidad de carga superaban a cualquier otro medio de transporte (salvo a algunos barcos) y la ventaja táctica que podía proporcionar era demasiado buena como para dejarla pasar. El dirigible fue cedido a la Armada, que lo emplea oficialmente en tareas científicas, como estudios meteorológicos y cartografía aérea. Tras esa tapadera, el Ícaro vuela para la organización secreta Wissenchaft. En un principio, haciendo inserciones y extracciones de agentes de campo y artefactos y dando apoyo a las bases secretas establecidas fuera de Lucrecio.

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