Arturo – El Pacto del Dragón

Las Islas Británicas han disfrutado desde la más remota antigüedad de un extraño clima mágico cuyo máximo exponente es la existencia del Otro Lado, un gran plano sutil ligado temporal y espacialmente al mundo material en el que los últimos kaïm y los nephilim habían encontrado refugio y sustento. El Otro Lado es algo extraño. Es un reflejo idealizado de las Islas, como un akasha, pero no de un momento concreto, sino que cambia con ellas. Sus propiedades están a caballo entre las de los akashas y las de los pequeños planos sutiles que aparecen a veces ligados a nexus y plexus.

En Irlanda, el Otro Lado, con aproximadamente las mismas dimensiones que la isla, sirvió de refugio a los nephilim y kaïm de la isla, los Tuatha Dé Danann1, tras la derrota a manos de los hijos de Milé. El Otro Lado irlandés estaba más… distanciado del mundo físico, los accesos se habrían intermitentemente y el flujo temporal era muy distinto, por lo que los contactos entre los Dé Danann y los humanos fueron escasos y los pactos celtas no tuvieron la relevancia que en otras zonas de Europa. En la época que nos ocupa los contactos entre los Dé Danann y los nephilim célticos era mínima y los primeros empezaban a alcanzar la categoría de míticos.

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