Nota: esta entrega me está costando horrores, así que he decidido subirla en modo telegrama, a ver si así consigo pasarla ya.
Volviendo a Jerusalén, Yaltaka y Pírixis debían cruzar el Jordán. En el vado por el que pasarían solía predicar Juan el Bautista, importante miembro de los renovadores de El Loco y en quién José de Arimatea tenía puestas grandes esperanzas. El día en que los Guardianes del Grial pasaron por allí con el Grial estaba Juan.
No estaba solo. Un desconocido Jesús de Galilea estaba con él. Los Guardianes del Grial fueron testigos de cómo Juan el Bautista lo bautizaba. No se sabe si llegaron a escuchar lo que hablaron Juan y Jesús pero, allí mismo y motu proprio entregaron el Grial a Jesús. La que organizaron con este gesto ha marcado el devenir de la Historia hasta nuestros días.
Veámoslo con más calma: primero, Juan el Bautista, el más importante de los Renovadores, introduce a Jesús en el Arcano sin número. Según las propias normas del Arcano, sólo el Consejo podía nombrar nuevos miembros y celebrar el rito de adopción. No era la primera vez que Juan lo hacía, desafiando la jerarquía del Arcano.
