NightCity Herald 5 de enero de 2021 (III)

El único periódico de papel en este siglo

Comandos suicidas siembran el terror en Bogotá

Bogotá, Colombia, 4 de enero.

127 muertos y 209 heridos fue el trágico balance de un nuevo ataque suicida en la ciudad de Bogotá con motivo del juicio del capo narcotraficante José Rojas, que se está llevando a cabo en la capital colombiana desde el pasado 14 de diciembre. Los narcotraficantes pretenden para el juicio de su jefe y compañero a base de sembrar el terror entre la población civil y, a pesar de las múltiples y variadas muestras de públicas de desprecio, parece que lo están consiguiendo. Se están produciendo éxodos multitudinarios en todas las grandes ciudades de Colombia, al abandonarlas sus habitantes con la esperanza de evitar ser la próxima víctima. Esto ha producido paros forzosos en numerosos sectores laborales, lo que está convirtiendo un simple juicio criminal en una crisis económica a nivel nacional.

Aquí, en los EE.UU., está empezando a cundir el pánico ante estos acontecimientos, pues como saben el próximo día 10 se iniciarán en diversas ciudades de este país los juicios a los detenidos en la última gran operación antidroga de la DEA. El líder, Francisco José Osvaldo Martínez Monasterio, será juzgado en Wahington, por ser el máximo responsable en este país de una de las familias de narcos. Los demás, para disminuir riesgos, se han distribuido por todo el país, y en NightCity, ciudad que, recordemos, fue testigo de la macrodetención, será juzgado Lucrecio Martínez Monasterio, hermano y lugarteniente del capo. Teniendo en cuenta los resultados que le están dando a Colombia los juicios del narcotráfico, todas las fuerzas de seguridad, públicas y privadas, se encuentran en estado de alerta. Lo cual no parece ayudar mucho a las tropas colombianas, dicho sea de paso.

Xavier O’Shea

© MvR 1998. Publicado con el permiso del autor. Queda prohibida la reproducción sin el permiso del autor.

© de la presente edición, este blog y el aquí firmante.

Schellenberger o no hay nada como un buen concierto

Esta semana tampoco hay entrada de Guardianes del Grial porque las escribo los fines de semana (cuestión de tiempo) y éste estuve en Badajoz. ¿Y qué hacía en Badajoz? Ir a un concierto. El sábado había concierto de abono de la Orquesta de Extremadura con un programa que me interesaba y allá fui. En el menú teníamos una primera parte con Mozart (la obertura de La Clemenza di Tito (k.621), la última ópera que escribió, y el Concierto para oboe y orquesta en Do mayor (k.285d), concierto que tenía ganas de oír completo desde que escuché el fragmento que sale en Nodame Cantabile) y una segunda con Bruckner y su Sinfonía nº1 en Do menor, desconocida para mí (de Bruckner sólo conozco La Romántica, y me encanta).

Pero el plato fuerte no era el programa en sí, sino el director y solista: Hansjörg Schellenberger. No lo conocía antes del concierto y, la verdad, tampoco pensé en buscar información sobre él antes, así que mi primer contacto con él fue la breve reseña biográfica del programa, el segundo fue la obertura de La Clemenza di Tito y el K.O. extático vino con el Concierto, donde desempeñó los roles de director y solista. ¡Y qué solista! Tuvo un pequeño problema con el oboe, una obstrucción, que lo solventó con elegancia y sin perder aplomo (la experiencia se nota) y que para nada empañó su magnífica interpretación. De postre nos regaló un breve solo de oboe antes de irnos al descanso, como si se resistiera a devolvernos al mundo material.

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