Guardianes del Grial – Interludio

Hay veces que me da la sensación de que hay Alguien ahí arriba velando por nosotros.

Moisés

Su historia es curiosa. Fue parte del equipo del proyecto Edén, que terminó abruptamente cuando las Espadas prometeas entraron a sangre y fuego en el Jardín. Aunque se tiene por cierto que los supervivientes escaparon encarnándose en animales y que, desde entonces, le cogieron gusto al asunto y siguieron con la costumbre hasta que formaron el Arcano XVIII, no todos lo tomaron como norma. Él, aunque en más de una ocasión tuvo que recurrir a un simulacro mamífero cuadrúpedo, siguió prefiriendo los humanos y, con él, un pequeño grupo de supervivientes de Edén, que se establecieron de forma seminómada entre la costa norte de Asia Menor y las orillas del Tigris y el Éufrates.

En plena época de Pactos forjó uno con un clan familiar, siguiendo la costumbre común en esa época de presentarse como un dios o, por lo menos, como un semidiós. Las fuentes no se ponen de acuerdo en si se trataba de una importante familia de comerciantes o de una pequeña familia noble afincada en la ciudad de Ur. Por razones no del todo claras (se habla de alguna purga, la acción de una familia rival o que estuvieron en el bando equivocado de alguna guerra o disputa dinástica) el clan tuvo que abandonar sus tierras. En retribución por los servicios que le habían prestado ellos y sus antepasados, y de acuerdo al espíritu del pacto firmado, les guió hacia Canaán, donde les prometió que tendrían tierras y poder.
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